“Al igual que otros recursos vitales −como el petróleo y la madera− el agua está siendo explotada por grupos criminales en distintas zonas de México. La limitada capacidad del gobierno para vigilar las fuentes y redes de distribución, sumada a la probabilidad de futuras sequías, hace prever que el robo de agua continuará e incluso podría aumentar”, dice la organización.
El huachicol de agua ha sido detectado en diversos estados del país, principalmente en entidades del norte del país en los que las sequías son más severas.
A través del robo del agua, los criminales controlan su distribución y obtienen miles de pesos, lo que les ha permitido diversificar sus fuentes de ingreso. “Los Chapitos”, por ejemplo, no solo se dedican a la producción y venta de fentanilo, también incursionan en actividades como fraudes en tiempos compartidos, prostitución
En 2025, el gobierno de Michoacán anunció la puesta en marcha el Guardián del Agua, un sistema de vigilancia satelital para proteger el recurso y combatir su extracción ilegal ante la creciente actividad del crimen organizado en la explotación del recurso natural.
De acuerdo con una investigación de Connectas , las ganancias de los contrabandistas de agua pueden ascender a 162,000 pesos (8,200 dólares) mensuales en el centro del país.
¿Cómo funciona el huachicol de agua?
El “huachicoleo” es un término asociado con el robo de gasolina, a través de la ordeña ilegal de los ductos de combustible, sin embargo, también sucede con el agua.
Mediante esta actividad se perforan tuberías o aprovechan las fugas de agua para apropiarse el líquido y después venderlo.
Así como sucede con el combustible, hay particulares que se apropian del agua para revenderla, pero también la incursión de agrupaciones criminales que ven en esta actividad una vía para obtener recursos.