Salud mental y soledad, factores asociados al bienestar
La encuesta también confirma una estrecha relación entre la salud mental y el bienestar subjetivo.
Las personas con indicios de depresión registraron una satisfacción con la vida de 7.55 puntos y un balance anímico de apenas 1.93. Quienes presentaron indicios de ansiedad obtuvieron un balance anímico de 2.95.
Asimismo, quienes dijeron haber sentido soledad la mayor parte o todo el tiempo durante el último mes reportaron una satisfacción con la vida de 7.49 y un balance anímico de 2.83, muy por debajo de los promedios nacionales.
En términos generales, el estado emocional de los mexicanos mostró una ligera recuperación respecto a la medición de 2021, año marcado por la pandemia de COVID-19..
El balance anímico nacional pasó de 5.07 a 5.29 puntos entre 2021 y 2025, lo que refleja un predominio de emociones positivas entre la población. Sin embargo, la brecha observada entre los jóvenes y el resto de los grupos de edad evidencia que la recuperación del bienestar no ha sido uniforme.
Otros datos que resaltan de la ENBIARE son que las personas que hablan alguna lengua indígena y aquellas con alguna discapacidad presentaron promedios de satisfacción con la vida actual menores al de la población nacional (8.33 y 7.99, respectivamente).
Mientras que entre quienes declararon que es fácil o muy fácilmente pueden cubrir gastos habituales en el hogar, el promedio de satisfacción con la vida se ubicó en 8.99 y el balance anímico, en 5.69. En contraste, entre las personas con dificultad o mucha dificultad para cubrir los gastos, la satisfacción bajó a 7.98 y el balance anímico, a 4.21.
Durante la presentación de los resultados, Mauricio Rodríguez, titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas del INEGI, explicó que los factores más asociados con una mayor satisfacción con la vida son tener un buen estado de salud, no presentar síntomas de depresión o ansiedad, no experimentar sentimientos de soledad y contar con la capacidad de cubrir los gastos cotidianos.
“Las principales variables que vemos que impactan más en la satisfacción de la vida son la salud, no tener depresión, no tener ansiedad, no estar en sentimiento de soledad y poder cubrir sus gastos”, señaló.
En sentido contrario, agregó, las personas que reportan problemas de salud, depresión, ansiedad, dificultades económicas o conflictos de pareja son quienes registran los niveles más bajos de bienestar subjetivo.
Rodríguez destacó que uno de los hallazgos más consistentes de la encuesta es la relevancia de las redes familiares y de apoyo. La convivencia con familiares y personas cercanas aparece de manera recurrente como un factor asociado a mejores niveles de satisfacción, incluso entre quienes enfrentan dificultades económicas.
“En América Latina, incluido México, se reportan niveles altos de satisfacción y lo que más está asociado con esto son las redes familiares y la convivencia. Hay personas que dicen tener dificultades económicas, pero al mismo tiempo señalan que están contentas porque tienen a su familia y se sienten acompañadas”, explicó.
El especialista indicó que, aunque los promedios generales de satisfacción con la vida muestran pocas diferencias entre grupos de edad, un análisis más detallado permite observar cambios importantes en la intensidad de esa satisfacción. Por ello, el INEGI puso especial atención en la proporción de personas que se consideran “totalmente satisfechas”, ya que esa clasificación permite identificar mejor las diferencias entre jóvenes, adultos y personas mayores.
“Los promedios a veces ocultan lo que está ocurriendo. Por eso analizamos cómo se distribuyen las respuestas entre quienes se consideran totalmente satisfechos, moderadamente satisfechos o insatisfechos. Ahí es donde aparecen diferencias importantes entre grupos de edad y entre hombres y mujeres”, señaló.