Publicidad
Publicidad

Sin prestaciones ni finiquito: el caso de 200 jueces cesados tras la reforma judicial

Jueces y magistrados con hasta 40 años de servicio siguen sin pago extraordinario ni compensación a un año de la elección judicial; el caso llega a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Sin prestaciones ni finiquito: el caso de 200 jueces que no pueden trabajar tras la reforma judicial
Tras la reforma, en la Constitución se estableció un pago extraordinario para los juzgadores, tanto para quienes decidieran retirarse como para quienes contendieran y no resultaran electos, lo que se haría a través de los fideicomisos del Poder Judicial de la Federación. (Imagen: Expansión)

A un año de las elecciones judiciales, al menos 200 jueces y magistrados removidos para dar paso los ganadores de la contienda continúan sin recibir el pago extraordinario previsto en la reforma constitucional como compensación por su cese.

A pesar de tener entre 15 y 40 años de servicio y sin que mediara una causa grave, los juzgadores se encuentran sin empleo, sin prestaciones y sin finiquito. Algunos en edad avanzada o con problemas de salud enfrentan también la prohibición de ejercer durante dos años su profesión, en la jurisdicción donde trabajaban.

Publicidad

Su situación permanece en un impasse jurídico y político que ya llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entre 700 juzgadores que litigan aún contra la reforma y sus diversos efectos, como los ceses, la afectación a la justicia o a la independencia judicial advierte María Emilia Molina, de la Asociación Mexicana de Juzgadoras.

En varios de esos casos, la CIDH ya otorgó un plazo al Estado mexicano para rendir su informe. Después de ello, puede emitir un acuerdo de admisibilidad y abrir el análisis de los recursos promovidos de forma individual.

Molina explica que ya venció el primer plazo de tres meses y el mes extra que se le dio al Estado mexicano para contestar y no se hizo.

"Creemos que en los otros casos igual no han contestado, creo que es una evidencia del desprecio que tiene el Estado mexicano, no solo hacia los sistemas internacionales, sino al propio Estado de derecho, al nacional y al internacional”, afirma Molina.

“Estamos en el peor de todos los mundos. El mismo día nos quedamos sin trabajo, sin seguridad social. No podemos ejercer donde trabajábamos. Y en el mercado laboral hay temor por contratarnos por esa campaña de ocho años en que se nos desprestigió y se nos acusó de todo".
María Emilia Molina, Asociación Mexicana de Juzgadoras.

La juzgadora explica que el recurso ante la CIDH no constituye una disputa laboral por restitución, salarios caídos o reconocimiento de antigüedad, sino que se centra en cómo se resarce el daño, cómo se restituye la independencia judicial, el acceso a la justicia, la separación de poderes y las garantías de no repetición.

Sin embargo, también está en juego en instancias nacionales la defensa de derechos y medios de vida, pues detalla que hay muchas personas adultas mayores. "Muchos no tuvieron capacidad de ahorro por las cargas de cuidado de hijos, padres o de autocuidado, con problemas de salud derivados incluso del estrés de la reforma y además sin un plan de vida”.

Por ello, a casi dos años de la reforma judicial y a un año de la elección del Poder Judicial de la Federación (PJF), continúa la defensa de derechos, junto con las dudas sobre el manejo de más de 17,147 millones de pesos provenientes de los Fideicomisos del Poder Judicial que debieron garantizar el finiquito de los juzgadores.

“Las personas juzgadoras no teníamos derecho conforme la ley a una indemnización porque nuestros nombramientos eran inamovibles y la única forma de ser cesados, de acuerdo a la Constitución, hasta antes de la reforma, era por una responsabilidad administrativa grave. Al no existir esta pues se reconoce tácitamente que habría un cese, un despido injustificado”, recuerda Molina.

Por ello, la Constitución estableció un pago extraordinario para los juzgadores, tanto para quienes decidieran retirarse como para quienes contendieran y no resultaran electos.

El problema, acusa, es que de manera ilegal esos recursos que debieron destinarse a los juzgadores se utilizaron –en una proporción aún no clara-– para otros fines.

Ahora la situación afecta al menos a unos 200 juzgadores que no han recibido pago alguno y, en la mayoría de los casos, tampoco reciben explicación, lo que los ha llevado a movilizarse en las calles.

“Hacen que supliquemos y que nos humillemos para hacerlo cuando ningún trabajador tendría por qué bloquear una calle para que le paguen una liquidación, ¿no?”, indica Molina.

Publicidad

La movilización más reciente buscó atención durante la apertura del Mundial de Futbol, el pasado 11 de junio, cuando protestaron en Perisur. Medio centenar de juzgadores intentó manifestarse con lonas, banderas y silbatos, pero fueron “encapsulados”.

Los magistrados en retiro Enrique Palacios y Elba Sánchez Pozos, entre otros, reclamaron la omisión del pago extraordinario y de la pensión complementaria a la que consideran tener derecho. La protesta fue contenida por policías, sin que se registrara violencia.

“Hemos hecho cacerolazos afuera de Palacio Nacional y afuera de la Suprema Corte. Hemos cerrado vialidades, o sea, lamentablemente no hemos encontrado una respuesta desde el derecho, así que, bueno, pues hemos tenido la necesidad de salir al espacio público y que la sociedad sepa lo que está pasando porque es un pésimo mensaje el que se incumpla la Constitución sin ninguna consecuencia”, alerta Julia García González.

La magistrada en retiro y directora de la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito (Jufed) advierte que la situación puede agravarse, pues la reciente reforma judicial aprobada en mayo pasado –que pospuso de 2027 a 2028 la elección de la otra mitad de jueces y magistrados del PJF– no reconoció de forma explícita el derecho al pago extraordinario para quienes sean cesados.

Ese año, otros 800 juzgadores federales saldrán del PJF –algunos con posibilidad de competir y ganar su elección– y también deberían acceder al pago, aunque no existe certeza, como tampoco la han tenido los removidos en 2025.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Juzgadoras y la Jufed, cerca de 200 juzgadores, a más de 10 meses de su cese, no han recibido un solo peso para resarcir lo que consideran un despido injustificado.

Se estima que 90 de ellos debieron recibir el pago extraordinario correspondiente a tres meses de salario integrado y 20 días de salario por cada año de servicio prestado, conforme al décimo transitorio de la reforma.

Además, como juzgadores que aportaron cuotas al ISSSTE, unos 120 reclaman la pensión complementaria a la que consideran tener derecho tras más de seis años como titulares de juzgados de distrito o tribunales.

Así lo expresaron en una carta entregada a la presidenta Claudia Sheinbaum integrantes del Colectivo Artículo Décimo Transitorio, creado para exigir su cumplimiento, por lo que solicitaron interlocución con la mandataria.

“El Órgano de Administración Judicial del PJF, presidido por Néstor Vargas Solano, ha hecho caso omiso a numerosas peticiones de nuestra parte para que se acate la norma constitucional y se paguen las indemnizaciones y pensiones complementarias a las que tenemos derecho”, denunciaron.

Parte del problema, según Molina, de la Asociación de Juzgadoras, y García, de la Jufed, es que a estos juzgadores no se les han realizado pagos ni se les ha informado la razón de su exclusión o su situación jurídica, lo que los deja en indefensión.

Publicidad

“No les han dicho, por ejemplo, ya no hay fideicomiso, no hay recursos o no tienes derecho por estas razones, estás en este supuesto o este otro. No han justificado en absoluto. Y estamos hablando de personas juzgadoras con al menos 15, 20 años de experiencia, pero también de gente que tenía 40 años en el PJF. O sea, ya en esta etapa de su vida y no pueden acceder a ese pago aunque esté en la Constitución”, indica García.

Mientras tanto, Molina plantea que tampoco existe claridad en los cálculos de los pagos ya realizados: “Tengo más de dos meses que presenté por escrito, igual que varios compañeros, que nos dijeran exactamente cómo hicieron el cómputo para el pago. Y no tenemos ni siquiera certeza que nos hayan contabilizado igual a todos”.

Los juzgadores ya se reunieron con el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, para solicitar su mediación, aunque la atención del reclamo ya no corresponde a esa instancia.

Además, aunque el Órgano de Administración Judicial del Poder Judicial es responsable de los pagos, advierten que el Poder Ejecutivo ya habría dispuesto de los recursos.

Los fideicomisos, al momento de su liquidación, ascendían a más de 17,000 millones de pesos. Si bien se estableció su extinción, también se previó su destino al pago de juzgadores cesados y no a otros fines.

Se ordenó su devolución a la Tesorería de la Federación (Tesofe): “La totalidad de los recursos remanentes en dichos instrumentos, así como los productos y aprovechamientos derivados de los mismos (…) y se destinarán por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a la implementación del presente Decreto y a los demás fines que esta determine”, se estableció en la Constitución.

México llega a elección judicial entre paros, acordeones y desinterés

De hecho, su envío a la Tesofe fue decidido de manera unilateral por Nacional Financiera (Nafin), sin autorización del entonces Consejo de la Judicatura Federal (CJF), otra irregularidad denunciada por los juzgadores.

Sin embargo, el 25 de abril de 2025, en su conferencia matutina, la presidenta Sheinbaum informó que esos recursos no se destinarían a lo previsto en la reforma judicial, sino a la contratación de médicos, personal de salud y equipos del ISSSTE.

Justificó la decisión con el argumento de que los juzgadores y trabajadores judiciales son derechohabientes de ese instituto y que así se verían beneficiados. Otros 800 millones de pesos se destinaron al Instituto Nacional Electoral (INE) para ampliar el número de casillas en la elección del PJF.

Por ello persisten dudas sobre el destino de los recursos. El gobierno y la mayoría legislativa de Morena han intentado reasignarlos en varias ocasiones desde 2018: primero para financiar programas del Plan Nacional de Desarrollo, luego para los damnificados del huracán Otis en Guerrero, después para el Fondo de Pensiones del Bienestar, más tarde para la elección judicial y finalmente se legisló para el pago extraordinario a juzgadores cesados, aunque aún no se cumple.

Tags

Elecciones judiciales 2025 Poder Judicial de la Federación Jueces

Newsletter

Los hechos que a la sociedad mexicana nos interesan.

Publicidad

MGID recomienda

Publicidad