Los ganaderos cuestionan la falta de inversión pública para combatir la emergencia, pues mientras Estados Unidos anunció recursos extraordinarios para investigación y combate de la plaga, en México los productores enfrentan limitaciones operativas y presupuestales.
La Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado (AMEG) considera que la sobrerregulación derivada de las medidas de contención, es decir revisiones sanitarias y restricciones, generan mayores costos de transporte y dificultades para movilizar ganado entre estados.
La asociación explica que los tiempos de traslado se han vuelto más largos y complejos, lo que provoca estrés en los animales y afecta los resultados productivos. Además las pérdidas por merma aumentaron de alrededor de 8% a cerca de 17%, en tanto que se registran mayores casos de enfermedad y mortalidad.
Para la Asociación, la principal preocupación se centra en las restricciones a la movilidad entre estados y el cierre de fronteras estatales para ganado proveniente de zonas con presencia de la plaga.
Aunque reconoce el trabajo de la Secretaría de Agricultura y el Senasica, considera que los retrasos en inspecciones y certificaciones pueden alcanzar hasta 20 horas, con impactos directos sobre la producción y el bienestar animal.
Por ello, llaman a la Cámara de Diputados, la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Agricultura a fortalecer el presupuesto del Senasica para contratar más inspectores y ampliar la infraestructura sanitaria.
El presidente de la Consejo Nacional Agropecuario (CNA), Jorge Esteve, y el director general del organismo, Luis Fernando Haro, representantes del sector advierten desde marzo que la reducción presupuestal acumulada en el Senasica ha limitado la capacidad preventiva del Estado mexicano.
Prevenir cuesta uno, atender una emergencia cuesta diez y una falla catastrófica cuesta cien"
Jorge Esteve, presidente del CNA.
Propuestas más allá de la planta de moscas
Productores, industriales y organismos empresariales mantienen la esperanza de que la producción masiva de moscas estériles lleven a la solución de esta crisis, aunque advierten tardará varios años.
Desde inicios de este 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que a finales de junio se inaugurará una biofábrica de moscas estériles en Chiapas para combatir la plaga del gusano barrenador del ganado. El proyecto conjunto entre México y Estados Unidos producirá inicialmente hasta 60 millones de moscas semanales, con miras a duplicar su capacidad
Actualmente se liberan alrededor de 100 millones de moscas estériles por semana provenientes de Panamá para contener la expansión de la plaga.
La AMEG coincide en que la mosca estéril constituye el mecanismo más efectivo para combatir el problema, pero advierte que por ahora el principal reto está en erradicar la presencia del gusano barrenador que se ha extendido a animales silvestres y domésticos, los cuales permanecen fuera de los esquemas de vigilancia sanitaria.
Saravia considera insuficiente la estrategia basada exclusivamente en la planta de moscas estériles que se construye en Chiapas. “Necesitamos más capacidad, más vigilancia y más coordinación. Esto no se va a resolver rápido”, advierte.
Los dirigentes del CNA sostienen que el combate al gusano barrenador requiere una visión de largo plazo que vaya más allá de la coyuntura actual, debido a que la sanidad animal no solo es un asunto pecuario, sino un componente estratégico de la seguridad alimentaria, las exportaciones y la competitividad agroalimentaria del país.
Para los ganaderos agrupados en Productores Unidos México, la recuperación de la confianza pasa por fortalecer la trazabilidad, la vigilancia sanitaria y la coordinación binacional, por ello busca impulsar desde el Congreso la creación de un organismo especializado que coordine la respuesta ante emergencias zoosanitarias y fortalezca la supervisión de la movilización ganadera.