La acusación señala que, a cambio, Mérida Sánchez recibía sobornos por unos 100,000 dólares mensuales y, además, “Los Chapitos” ayudaban contra los opositores políticos.
Estados Unidos difundió la investigación en contra de los 10 funcionarios y ex servidores públicos de Sinaloa a finales de abril. Lo hizo después de que México iniciara una indagatoria por la participación indebida de dos agentes de la CIA en un operativo antidrogas en Chihuahua.
De los 10 señalados, solo dos se han entregado a las autoridades estadounidenses: Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas de Sinaloa.
El exsecretario de Seguridad lo hizo el 11 de mayo en Arizona. Fue puesto a disposición de un juez para ser trasladado a Nueva York, donde compareció ante una corte federal tras ser acusado de “conspiración para la importación de narcóticos; posesión de ametralladoras y artefactos explosivos y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos”. En su audiencia inicial, Mérida Sánchez se declaró no culpable.
El gobierno norteamericano pidió a México detener con fines de extradición al resto de acusados, pero las autoridades nacionales piden a Estados Unidos que comparta las pruebas en su contra.
La semana pasada, la Fiscalía General de la República (FGR) citó a comparecer al resto de involucrados, como un primer paso para abrir una indagatoria. Pero todos fueron entrevistados en calidad de testigos y no han sido detenidos.