''La campaña se intensificó tras la muerte de los agentes estadounidenses durante un operativo en Chihuahua. La FGR abrió carpeta de investigación por posibles violaciones a las leyes mexicanas, donde se establece que ningún agente extranjero puede realizar tareas que le corresponden a autoridades mexicanas'', apuntó la presidenta.
Sus palabras fueron aplaudidas por las miles de personas que la acompañaron a su informe.
La presidenta también recordó que a finales de abril, fiscales de Estados Unidos solicitaron la detención y extradición de 10 mexicanos, entre quienes destacaron el entonces gobernador Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza.
Sobre ese tema, señaló que las autoridades estadounidenses no presentaron pruebas.
''Ese hecho no tiene precedentes en la historia de nuestra relación bilateral. ¿Es realmente interés legítimo, genuino por ayudar a México para combatir delincuencia organizada? ¿O estamos viendo como la ultraderecha estadounidense utiliza a nuestro país para posicionarse rumbo a las elecciones de 2026? ¿Quieren influir a la elección de 2027 en nuestro país? No son preguntas retóricas'', cuestionó.
''México no es piñata de nadie. No es cooperación, es injerencia. México no acepta injerencias. Somos libres, independientes y soberanos. Hay que tenerlo claro: primero viene por uno, luego por otros, hasta que oficinas de justicia de Estados Unidos se vuelven el principal elector en México'', agregó.
La presidenta destacó que su gobierno no va a tolerar ni defender la corrupción ni la colusión con el crimen.
También envió otro mensaje a la administración de Donald Trump: ''Hemos sido claros: para disminuir la violencia es indispensable detener el tráfico ilegal de armas a nuestro país, y atender el grave problema de consumo de drogas en su territorio''.