También identificó problemas como alta carga procesal, deficiencias en las investigaciones, miedo de las familias para denunciar y una transferencia indebida de responsabilidades de búsqueda hacia los propios familiares.
“Los esfuerzos que ha hecho el Estado mexicano son importantes, especialmente desde 2018, pero siguen siendo insuficientes frente a la magnitud de la crisis. Hay decenas de miles de cuerpos sin identificar y miles de familias que siguen buscando a sus seres queridos”, expresó Pochak al respecto.
La Comisión llamó al Estado mexicano a fortalecer los centros de identificación humana, aplicar un enfoque masivo de identificación forense, mejorar la coordinación entre las fiscalías y las comisiones de búsqueda y garantizar apoyos efectivos para las familias buscadoras.
Desaparición de menores, una alerta creciente
El informe advierte además sobre el incremento de desapariciones de niñas, niños y adolescentes en México. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, hasta agosto de 2025 existían 18,192 menores desaparecidos en el país.
La CIDH señaló que las desapariciones de menores están relacionadas con reclutamiento e involucramiento de niñas, niños y adolescentes con grupos criminales.
Destacó que las desapariciones de niñas y adolescentes ya superan a las de niños en ciertos grupos de edad. El segmento entre 12 y 16 años es el único rango etario en el que desaparecen más mujeres que hombres, situación vinculada por el organismo con violencia de género, trata y explotación sexual.
“El caso de las adolescentes desaparecidas nos preocupa especialmente porque evidencia patrones de violencia de género y posibles redes de explotación que requieren respuestas diferenciadas del Estado”, señaló Pochak.
El Estado de México, Ciudad de México y Tamaulipas concentran la mayor cantidad de reportes de desaparición de mujeres menores, según el informe.
El “Corredor del Pacífico”, foco rojo de desapariciones
La CIDH también identificó al denominado “Corredor del Pacífico” –integrado por Colima, Nayarit, Jalisco y Sinaloa– como una de las regiones con mayor incidencia de desapariciones en el país.
De acuerdo con el organismo, la dinámica criminal en esa zona está estrechamente ligada a la actuación del crimen organizado, el control territorial y las disputas entre grupos delictivos.
“El informe muestra cómo hay regiones específicas donde la desaparición está profundamente asociada al control territorial de grupos criminales y a economías ilegales que operan con altos niveles de violencia”, afirmó Pochak.
La Comisión añadió que investigaciones periodísticas documentqn posibles vínculos entre redes de transporte de pasajeros y desapariciones ocurridas en rutas regionales, así como ataques contra operadores de transporte.
Ante este panorama, la CIDH emitió 40 recomendaciones dirigidas a fortalecer las acciones de prevención, búsqueda, investigación, sanción y reparación.
La Comisión pidió evaluar la eficacia de las estrategias de seguridad, fortalecer la búsqueda inmediata diferenciada, mejorar la coordinación institucional y garantizar la interoperabilidad de registros y bancos de datos.
Asimismo, llamó a asegurar el resguardo y entrega digna de cuerpos, ampliar los apoyos económicos para las familias buscadoras y avanzar en los mecanismos de memoria, verdad y justicia para desapariciones del pasado y del presente.