Publicidad
Publicidad

Vivir en zonas contaminadas en México “es perder el derecho a morir de viejo”, alerta la ONU

Comunidades mexicanas conviven entre cáncer, abortos espontáneos, autismo y enfermedades crónicas, mientras las autoridades no protegen sus derechos.
sáb 28 marzo 2026 07:30 AM
marcos orellana relator onu
Contaminación afecta mares, lagos, ríos y comunidades enteras en México. (Foto: Cuartoscuro )

La contaminación por sustancias tóxicas en México no es un problema aislado ni reciente. Es estructural, extendido y, en muchos casos, normalizado, concluyó el relator especial sobre sustancias tóxicas y derechos humanos de la ONU, Marcos A. Orellana, tras una visita al país de casi dos semanas en la que recorrió al menos 20 estados y escuchó a comunidades, autoridades y expertos.

El relator concluyó que el modelo de desarrollo industrial en el país ha generado niveles de contaminación que están afectando de forma sistemática derechos humanos básicos, como la salud, el acceso al agua y a un medio ambiente sano, por ello lanzó un llamado a fortalecer el marco regulatorio ambiental, que también debe ir acompañado por la implementación políticas públicas de corto, mediano y largo plazo.

La visita de la ONU ocurrió mientras autoridades federales intentan limpiar 165 kilómetros de las costas del Golfo de México, las cuales se vieron afectadas por el derrame de hidrocarburo. El trabajo para mitigar el daño ambiental se realiza en los puertos de Alvarado, Coatzacoalcos, Tuxpan y Veracruz, en Veracruz. También en Dos Bocas, Tabasco.

Publicidad

“Es urgente que el Estado garantice el cumplimiento de las leyes vigentes y establezca mecanismos claros de coordinación entre autoridades a nivel federal, estatal y municipal, especialmente entre las de salud y las ambientales”, apuntó el relator de la ONU tras su viaje.

Un país marcado por “zonas de sacrificio” e "infiernos ambientales"

Al concluir su visita por México, Marcos A. Orellana expresó su preocupación por las llamadas "zonas de sacrificio", las cuales han proliferado a lo largo del país, con motivo del crecimiento industrial, territorios donde la carga contaminantes tóxicos es tan alta que las enfermedades se vuelven parte de la vida cotidiana.

Marcos Orellana relator de la onu
Marcos Orellana, relator de la ONU sobre sustancias tóxicas, durante su visita a México donde alertó sobre la contaminación ambiental, las “zonas de sacrificio” y los riesgos a la salud por exposición a químicos peligrosos. (Foto: Tomada de Facebook/ Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C.)

De acuerdo con el Inventario Nacional de Sitios Contaminados, actualizado a junio de 2025, existen 1,142 sitios de este tipo en México.

"Algunos de estos sitios son verdaderas zonas de sacrificio, donde los esfuerzos de las autoridades y las normas que protegen la salud y el medio ambiente han resultado insuficientes", apuntó Orellana.

En estas zonas conviven comunidades enteras con cáncer, abortos espontáneos, autismo y enfermedades crónicas, mientras las autoridades no protegen sus derechos. No se trata de casos aislados, sino de patrones repetidos en distintas regiones del país.

"Vivir en una zona de sacrificio es perder el derecho a morir de viejo", de acuerdo con el relator de la ONU.

zonas de sacrificios
Er relator de la ONU advierte que la contaminación tóxica del agua expone a comunidades a graves riesgos para la salud y vulnera derechos humanos básicos. (Foto: Tomada de Facebook/ Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C.)

Publicidad

Ante ello, Orellana recordó las palabras de la secretaria de Medio Ambiente Alicia Bárcena en la primera Conferencia de las Partes del del Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, conocido como “Acuerdo de Escazú”, cuando enfatizó que no podemos permitir que se naturalicen las zonas de sacrificio, y mucho menos que sean legales.

Alertó además sobre el crecimiento "descontrolado" de más de 500 granjas porcícolas en Yucatán , instaladas sin consulta a comunidades mayas y sin autorizaciones ambientales, que contaminan mantos acuíferos del Anillo de Cenotes.

Mientras que en Querétaro, la minería artesanal de mercurio ha disparado los niveles del metal hasta 500 veces por encima de los valores de referencia, generando "una grave crisis de salud pública", y en Hidalgo, el corredor industrial Tula-Tepeji expone a sus habitantes a un cóctel de tóxicos de cementeras, acereras y termoeléctricas.

Publicidad

Focos rojos: agua, aire y territorio contaminados

Uno de los focos más visibles de contaminación, alertó el relator, está en el agua. Ríos como el Atoyac, en Puebla y Tlaxcala; el Lerma, en el Estado de México; Tula, en Hidalgo, y Santiago, en Jalisco, están saturados de tóxicos descargados por la industria y arrastran años sin control suficiente.

"La falta de reparación integral a las comunidades agrava la situación", advirtió el relator de la ONU.

Agregó que en el caso del Río Sonora, la exposición continua a metales pesados y la falta de transparencia configuran "un escenario que perpetúa la vulneración de los derechos".

Si bien Orellana celebró que el gobierno destine recursos económicos para acciones de saneamiento y restauración de estos cuerpos de agua, enfatizó que es fundamental que las autoridades diseñen y ejecuten acciones de la mano de las comunidades, estableciendo medidas adecuadas y efectivas para tener una reparación integral.

infografía relator onu visita mexico

"El Estado también debe garantizar la transparencia respecto las inversiones que realice y los avances de tales acciones. Por ejemplo, he sido informado que en la cuenca del Río Atoyac se han construido 120 plantas potabilizadoras que hoy están abandonadas o solo funcionan parcialmente, generando gastos elevados de mantenimiento a los municipios", explicó.

A esta problemática se suma la contaminación del aire que se registra en corredores industriales como Tula–Tepeji, donde refinerías, termoeléctricas y cementeras generan una exposición constante a mezclas de sustancias tóxicas.

"Las comunidades y personas que habitan en la región de Tula se encuentran expuestas a múltiples fuentes de contaminación perjudiciales para la salud humana. La degradación de la calidad del aire por la actividad industrial, la presencia de metales pesados, patógenos, y materia orgánica en sistemas hídricos como la Presa Endhó, de más de 20 km de diámetro, que recibe las aguas cloacales de la Ciudad de México, y la existencia de basurales a cielo abierto, rellenos sanitarios, y una práctica alarmante de incineración de residuos ha causado graves enfermedades en la población. Aunque existen dos plantas de tratamiento de aguas, éstas no dan abasto y cuando llueve la situación empeora, sumado a la presencia de nubes de Anopheles spp (zancudos)", alertó.

presa endho tula hidalgo
Presa Endhó, en Hidalgo, uno de los focos críticos de contaminación en México: la ONU advierte que la exposición a sustancias tóxicas en la región afecta la salud de las comunidades y evidencia la crisis ambiental en el país. (Foto: Brenda Yañez)

Otro de los puntos críticos es el uso de plaguicidas y es que aunque México ha avanzado en la prohibición de algunas sustancias, el país aún carece de una ley general que regule los plaguicidas altamente peligrosos.

"El uso indiscriminado de plaguicidas como el fipronil, los neonicotinoides y el paraquat no ha logrado reducir la pérdida de cosechas en los últimos años, y causan, además de matar plagas, la de los insectos polinizadores", de acuerdo con el relator de la ONU.

Destacó así que los insectos polinizadores son indispensables para garantizar el avance de la humanidad hacia sistemas alimenticios sostenibles en los que se entrelazan la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la seguridad alimentaria y la salud de las personas y que incluso los plaguicidas considerados “benignos” demuestran a lo largo del tiempo un riesgo para la salud y el ambiente sano.

En 2018, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) determinó que autoridades agrícolas, ambientales y sanitarias incumplieron sus obligaciones al no prohibir plaguicidas altamente peligrosos ni prevenir sus efectos en la salud, el agua y el ambiente.

Aunque se han tomado algunas medidas a partir de eso, persiste la preocupación porque la CNDH dio por cumplida esa recomendación sin que exista aún un plan sectorial con metas claras, y con varios de estos plaguicidas todavía en uso.

Orellana expresó su particular preocupación porque en regiones como la Península de Yucatán, esto ya tiene consecuencias tangibles: contaminación del agua, muerte masiva de abejas y riesgos crecientes para la salud de las comunidades, en donde incluso las comunidades tienen que recurrir a la compra de agua embotellada, porque los pozos ya están contaminados, sin embargo dijo, también existen estudios científicos que demuestran que incluso el agua embotellada contiene glifosato y otros plaguicidas.

Además, la falta de monitoreo sanitario agrava el problema: muchas enfermedades asociadas a estas sustancias ni siquiera están registradas oficialmente.

Leyes avanzadas, resultados limitados

En su informe, el relator de la ONU no ignoró los avances que ha tenido el país en donde ya se cuenta con un marco legal amplio y ha tenido un papel activo en acuerdos internacionales sobre sustancias químicas.

Sin embargo, la ONU identificó una brecha clara entre el papel y la realidad, como normas desactualizadas, falta de coordinación institucional y debilidades en la aplicación de la ley impiden que ese andamiaje jurídico se traduzca en protección efectiva para la población.

También alertó sobre el acceso a la información, pues dijo, limitar datos ambientales bajo argumentos de seguridad nacional podría agravar la opacidad en temas críticos.

Los más afectados: los de siempre, los más vulnerables

La contaminación no impacta a todos por igual. En su informe, el relator fue enfático: los daños se concentran en poblaciones vulnerables.

Pueblos indígenas, comunidades rurales, personas en pobreza, niñas y niños son quienes enfrentan los mayores riesgos, muchas veces sin acceso a información, atención médica o mecanismos de justicia.

Se trata de un problema de desigualdad ambiental.

Más que una lista de problemas, el informe plantea una advertencia de fondo: México enfrenta una crisis ambiental que está íntimamente ligada a su modelo de desarrollo.

El relator incluso alertó que el país, a nivel internacional, se ha vuelto un receptor de altos volúmenes de residuos plásticos y otros desechos.

"Muchas de las miles de toneladas de desechos plásticos terminan siendo incineradas como combustible o quemados en basurales ilegales, lo que da cuenta de una economía lineal y de una injusticia ambiental para las comunidades que sufren las emisiones tóxicas", dijo.

Apuntó además que aunque el país ha mostrado liderazgo internacional en la materia, existe una “distancia preocupante” entre ese papel global y la situación interna, por lo que la recomendación es clara: fortalecer la regulación, garantizar el cumplimiento de la ley y avanzar hacia un modelo que reduzca la carga tóxica desde su origen.

Al cierre de su visita, el relator recogió una idea que sintetiza el problema. Para muchas comunidades, la paz no significa ausencia de violencia, sino algo más básico: poder respirar aire limpio, beber agua segura y vivir sin enfermar por el entorno.

Hoy, esa condición, según la ONU, sigue lejos de ser una realidad en buena parte del país.

Newsletter

Los hechos que a la sociedad mexicana nos interesan.

Publicidad

MGID recomienda

Publicidad