“Invocando la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, ordenaré a nuestro Gobierno que utilice todo el inmenso poder de las fuerzas del orden federales y estatales para eliminar la presencia de todas las bandas y redes criminales extranjeras que traen delitos devastadores a suelo estadounidense, incluidas nuestras ciudades y centros urbanos. Como comandante en jefe, no tengo mayor responsabilidad que defender a nuestro país de amenazas e invasiones, y eso es exactamente lo que voy a hacer. Lo haremos a un nivel que nadie ha visto antes”, dijo en su discurso del 20 de enero de 2025.
En febrero de ese año, la administración de Trump anunció que ocho cárteles serían designadas como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) y Terroristas Globales especialmente designados (SDGT), de las que seis son mexicanas: Cártel de Sinaloa, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cártel del Noreste, La Nueva Familia Michoacana, Cártel de Golfo y Cárteles Unidos.
Con esa designación, los cárteles mexicanos se unieron a la lista de alrededor de 70 grupos o personas físicas entre las que se incluyen organizaciones como Hamás y el Ejército de Liberación Nacional colombiano. Además, se determina aislar “a entidades y personas, negándoles el acceso al sistema financiero estadounidense y a los recursos que necesitan”.
Norma Castañeda, profesora de la Universidad La Salle, considera que México debe ser cauteloso ante las advertencias que ha lanzado Trump, a quien se le debe tomar en serio debido a que ha pasado del discurso a los hechos.
“Los carteles están muy fuertes, tenemos una cuestión de inseguridad que no ha disminuido, que todos los días vemos muertos, enfrentamientos y balaceras por todos lados. Entonces, este escenario poco favorable en México y hace que Donald Trump quiera generar una serie de intervenciones que coadyuven a sus propios intereses”, comenta.
En este primer año, el gobierno de Trump solicitó a México el envío de presuntos delincuentes y operadores del crimen organizado para que enfrenten a la justicia estadounidense. Se han realizado tres entregas, la última efectuada este 20 de enero.
También se decretó designar al fentanilo como un Arma de Destrucción Masiva , con lo que se ordenó a su gobierno tomar medidas para eliminar la amenaza del fentanilo ilícito.
"El fentanilo ilícito se asemeja más a un arma química que a un narcótico. Dos miligramos, una cantidad traza casi indetectable equivalente a entre 10 y 15 granos de sal de mesa, constituyen una dosis letal. Cientos de miles de estadounidenses han muerto por sobredosis de fentanilo", dice la orden firmada por Trump a finales de 2025.