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Los vapeadores generan un mercado de 26,000 mdp, pese a estar prohibidos

Aunque están vetados por las autoridades de salud, los cigarrillos electrónicos y vapeadores son usados por el 6.5% de la población mexicana.
sáb 05 abril 2025 11:48 PM
vapeadores prohibidos generan ganancia 26,000 mdp
Los usuarios consiguen los vapeadores sobre todo a través de redes sociales, en tiendas especializadas en tabaco o productos de vapeo y en tiendas de conveniencia.

La venta de los cigarrillos electrónicos y vapeadores se mantiene en México, a pesar del decreto presidencial de 2022 que prohíbe la comercialización de estos dispositivos.

El mandato impulsado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador no ha impedido su venta. Por el contrario, los vapeadores alcanzaron en 2024 un valor de mercado estimado en 26,000 millones de pesos, según el estudio El mercado de productos alternativos de suministro de nicotina en México.

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Se trata de un mercado informal e ilegal, con implicaciones fiscales e impactos en la salud pública, expone el informe elaborado por académicos de El Colegio de México (Colmex).

Y es que la prohibición limita que el gobierno federal recaude impuestos por la comercialización de los vapeadores e impide el establecimiento de medidas de control, calidad y seguridad para estos dispositivos.

El mercado negro del vapeo

El propósito del análisis, basado en uno similar realizado en España, es aportar datos sobre el mercadeo del vapeo en México, que en teoría no debería existir, pero que florece por debajo de las leyes.

Basta con salir a la calle para observar a varias personas utilizando cigarrillos electrónicos, indica Jaime Sempere, profesor investigador en el Centro de Estudios Económicos del Colmex y uno de los autores del informe.

“Lo que no hay es evidencia dura, o sea, números referentes a esa evidencia casual, hay pocas estadísticas”, subraya.

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua provee datos sobre el uso de vapeadores, pero su pregunta es genérica y se limita a su utilización, señala el académico.

Así que junto al investigador Iñaki Zardain se dio a la tarea de estimar el tamaño del mercado negro del vapeo en México, que va en aumento a pesar de la reforma constitucional que prohíbe la comercialización e importación de dispositivos electrónicos de suministro de nicotina.

Para llegar al valor del mercado, estimado en 26,000 millones de pesos, los catedráticos realizaron una encuesta propia sobre las preferencias de los consumidores mexicanos mayores de 18 años y cruzaron los resultados con datos poblacionales del Inegi.

Su cálculo arrojó que 5.9% de los entrevistados eran usuarios de cigarrillos electrónicos, lo que representa alrededor de 5 millones de personas adultas. También estimaron las preferencias de dispositivos por cada usuario, el consumo promedio mensual y los precios.

“Al final, nosotros sacamos una cifra que es el valor del mercado y ese valor sale relativamente elevado. Esto hay que tomarlo con cautela porque todo se basa en una encuesta”, aclara.

Sin embargo, aunque la cifra es aproximada, permite dimensionar que la prohibición de los vapeadores no ha resultado efectiva para inhibir su consumo.

“A pesar de la prohibición, tenemos un autoconsumo, por lo tanto, de momento la vemos inoperante”, señala.

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Los adolescentes son los mayores usuarios

El porcentaje de usuarios de cigarrillos electrónicos del estudio del Colmex se acerca a cifras de la Ensanut 2023. Esa encuesta estimó que 6.5% de la población utiliza vapeadores, sobre todo los adolescentes: 4.3% de las personas de 10 a 19 años los consume, igual que 2.2% de los mayores de 20 años.

La prohibición no ha podido contra las ventas online. De acuerdo con el estudio, los usuarios consiguen los vapeadores a través de redes sociales, en tiendas especializadas en tabaco o productos de vapeo en línea y en tiendas de conveniencia.

A casi tres años de la imposición normativa, que buscaba evitar que los adolescentes utilizaran los vapeadores, este grupo poblacional se mantiene como el mayor usuario.

Los jóvenes que los usan son más cada año, aunque las autoridades sanitarias mexicanas explican que los cigarrillos electrónicos son dañinos para la salud y que no son eficaces para dejar de fumar cigarros convencionales.

Incluso, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) analizó en 2022 el contenido de algunos vapeadores y halló 30 sustancias “altamente peligrosas al ser inhaladas” no declaradas en su empaque, como linalol, empleado como insecticida, y alcohol bencílico, usado en productos de limpieza.

El estudio del Colmex arrojó que 50% de los encuestados cree que los dispositivos alternativos de suministro de nicotina son igual de nocivos que los cigarrillos normales; 29% dijo que son más dañinos y 10% consideró que son menos nocivos.

Fuera del debate sobre si los vapeadores son mejores o no que los cigarros, lo que arrojan los indicadores es que existen usuarios y una demanda y mercado crecientes, señala Sempere.

“La falta de regulación es el peor escenario, porque no sabemos la calidad de lo que llega al mercado y no sabemos a quién llega, y no debería llegarle a menores”,
Jaime Sempere, profesor investigador en el Centro de Estudios Económicos del Colmex

Débil norma

El investigador explica otras consecuencias de la prohibición: no permite controlar qué dispositivos llegan al mercado, quiénes los fabrican, con qué estándares de calidad y seguridad y a quiénes les llegan.

Hasta ahora, los menores de edad continúan teniendo acceso a cigarrillos electrónicos, a pesar de que la Cofepris ha informado que mantiene “constante vigilancia en el país para identificar y sancionar establecimientos y máquinas expendedoras que comercializan vapeadores y similares”.

En mayo de 2023, un año después del decreto que prohíbe estos dispositivos, difundió que había asegurado más de 121,000 piezas en ese periodo.

No obstante, de los usuarios entrevistados en el estudio, 30% dijo que los e-cigarros y vapeadores están a la venta en las tiendas de México y que no perciben ningún tipo de restricción.

Además, 25% considera que la prohibición aumentó el comercio ilícito de tabaco y productos de nicotina en México.

“Este mercado es potencialmente ilegal y quizás la tendencia es a que sea más ilegal y a que quizás lo ocupen personas que no queremos que lo ocupen”, advierte Jaime Sempere.

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Posible recaudación fiscal

Ante la existencia de un mercado grande de vapeadores, los investigadores simularon diversos escenarios fiscales para calcular la cantidad que podría recaudar el país si regulara el uso de estos dispositivos y les aplicara impuestos.

Partieron de dos premisas: imponer aranceles al contenido de líquido y nicotina de los cigarrillos electrónicos o gravar únicamente el volumen de líquido.

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En 2024, usuarios de cigarros electrónicos y vapeadores se manifestaron afuera del Senado en contra de la prohibición de estos dispositivos.

Considerando un impuesto de 3.21 pesos por cada mililitro de la sustancia de los vapeadores (llamada e-líquido) y de 0.128 pesos por cada miligramo de nicotina presente en el dispositivo, la recaudación potencial ascendería a 6,940 millones de pesos.

Si el impuesto fuera de 4.5 pesos por mililitro, la recaudación sumaría 4,483 millones de pesos al año, equivalente a 18% del presupuesto del programa Jóvenes Construyendo el Futuro del año pasado.

Son datos muy aproximados y escenarios que, aunque no existen en México, podrían potencialmente existir”,
Jaime Sempere, profesor investigador en el Centro de Estudios Económicos del Colmex.

El estudio establece algunas recomendaciones que podrían seguir las autoridades mexicanas para regular el mercado.

Sugiere, por ejemplo, prohibir la venta a menores, con candados efectivos en tiendas físicas y digitales, y la eliminación de máquinas expendedoras; implementar estándares de calidad y etiquetado claro, como ocurre con las cajetillas de cigarros.

También propone control de puntos de venta, con autorización de Cofepris; prohibir dispositivos desechables, por su impacto ambiental y riesgo para jóvenes; gravar estos productos de manera diferenciada según su contenido de nicotina, así como la restricción de publicidad sin limitar el acceso a información veraz sobre estos productos.

Otras recomendaciones son la regulación de ingredientes en los líquidos y la prohibición de sustancias dañinas, controlar la distribución y evitar productos adulterados y la regulación de sabores, para limitar aquellos que incentiven el consumo en adolescentes.

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