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La nueva encuesta de drogas se levanta en México con poco dinero y grandes retos

El sondeo costará menos de 100 millones de pesos, pese a que amplía el rango de edad de los entrevistados y tiene el reto de medir el consumo de fentanilo y evaluar la salud mental.
mar 05 diciembre 2023 11:59 PM
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La encuesta realizada con siete años de retraso, por primera vez también incluirá información sobre consumo de drogas en personas de 65 a 75 años.

Siete años después del último registro, por fin se actualizarán los datos sobre consumo de drogas en México. La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) se planteó grandes metas para la Encuesta Nacional de Salud Mental y Adicciones que comenzó a finales de octubre de 2023 y espera tener listos los resultados entre abril y mayo del próximo año.

Además de medir el uso de sustancias ilegales, el sondeo valora la salud mental de la población adolescente y adulta; por primera vez incluirá información sobre consumo de drogas en personas de 65 a 75 años y busca detectar el uso de sustancias emergentes, como el fentanilo.

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Pese a los grandes cambios, este sondeo se realiza sin ningún presupuesto etiquetado específicamente para este fin y con un equipo diferente que, si bien no tiene experiencia en el levantamiento de otras encuestas de salud, es experto en trastornos mentales y consumo de sustancias.

La Encuesta Nacional de Salud Mental y Adicciones 2023-2024, esperada desde hace más de un lustro, será una prueba para la Conasama, el nuevo organismo de la Secretaría de Salud que sustituyó a la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), pues deberá entregar un ejercicio estadístico sólido pese a las limitaciones presupuestales.

En entrevista con Expansión Política, Nadia Robles, directora del Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones –organismo de la Conasama a cargo de la nueva encuesta–, detalla el trabajo que se ha realizado hasta ahora para actualizar los datos sobre consumo de drogas en México.

Suicidio, fentanilo y adultos mayores

La encuesta de adicciones incluirá dos nuevos temas de relevante interés: el consumo de fentanilo en México y la salud mental. Busca medir la prevalencia de depresión, ansiedad, comportamiento suicida y otros problemas de salud mental entre adolescentes y personas adultas, destaca Nadia Robles, quien encabeza el operativo en campo de la nueva encuesta.

Pero la meta más ambiciosa es, quizá, medir el uso de fentanilo en el país, en un contexto en que el control de esta droga se ha convertido en un tema de seguridad nacional y de política exterior, pues Estados Unidos presiona a México para que frene su tráfico hacia sus fronteras.

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Aunque Robles estima que las prevalencias en el consumo de fentanilo resultarán bajas, estos datos podrían llevar al diseño de mejores políticas públicas sobre drogas, que consideren la salud y atención de los usuarios sin estigmas y con estrategias de reducción de daños.

También permitirían mostrar si el consumo se ha extendido lejos de la frontera norte, principalmente de Tijuana y Mexicali, municipios de Baja California.

“Respecto a estas sustancias, es muy probable que tengamos o encontremos muy bajas prevalencias porque la característica de esta encuesta es que las entrevistas se hacen en los hogares. Y algo que hemos visto es que la población que llega a consumir fentanilo no necesariamente vive en un hogar. Entonces, tal vez, a esos consumidores que tienen ya una dependencia al fentanilo esta encuesta no los alcance, pero sí nos permitirá ver el grado de experimentación con la sustancia que hay entre la población general”, menciona.

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Otro cambio importante es que este ejercicio amplía la edad de las personas entrevistadas. Anteriormente, se consideraba a los adolescentes de 12 a 17 años y a personas adultas de 18 a 65 años. Ahora incluirá a gente de hasta 75 años.

Estamos entrevistando a adultos mayores para ver qué ocurre con su consumo de sustancias".
Nadia Robles, encargada de la Encuesta Nacional de Salud Mental y Adicciones 2023-2024.

El objetivo principal de la encuesta es identificar cómo cambia el uso de drogas en el país. Por ejemplo, detalla la especialista, el alcohol y el tabaco son las drogas legales más consumidas en México, aunque se ha detectado “una contención en su uso”. La marihuana es, de las sustancias consideradas ilegales, la que registra mayor consumo.

Pero los últimos datos son de 2016, cuando se levantó la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat). Los resultados de ese sondeo arrojaron que 49.1% de los entrevistados bebió alcohol en el último año; 2.2% de la población tenía dependencia al alcohol y 29.1% necesitaba de cinco a siete copas para “sentirse borracha”.

Del consumo de drogas, la Encodat detectó entonces que 8.6% de la población había probado marihuana alguna vez en su vida; 3.5% cocaína, 0.2% heroína y 0.9% metanfetaminas. Nadia Robles estima que esta sustancia es más usada en la actualidad.

“Anticipamos que, probablemente, las metanfetaminas van a tener una presencia importante en la población, porque es lo que estamos viendo en el tratamiento”, detalla.

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Alrededor de 296 millones de personas consumieron drogas en el mundo en 2021, lo que equivale a un aumento de 23% respecto a la década anterior, según informe de la UNODC.

Siete años después

Estos datos resultan de suma importancia para mantener actualizado el diagnóstico sobre consumo de drogas, reconoce la experta. También son fundamentales porque aportan evidencia para el diseño de mejores políticas públicas en la materia y, sin embargo, el actual Gobierno federal tardó siete años en actualizar la información.

“Pero estamos en un muy buen tiempo para poder hacer este levantamiento y conocer no solamente del consumo de sustancias, sino también de la salud mental”, subraya.

Anteriormente, las encuestas sobre adicciones tenían una periodicidad promedio de cinco años. Debido a la tardanza en actualizar los datos, diversas organizaciones civiles urgían a la Secretaría de Salud retomar el sondeo y México Unido contra la Delincuencia (MUCD) promovió un amparo este año para que las autoridades sanitarias renovarán la encuesta.

"Se trata de información indispensable (...) para atender el fenómeno de drogas y hacerlo desde la evidencia, sin discriminación ni estigma", declaró entonces la organización.

Pero la encargada del Observatorio de la Conasama descarta que el retraso de 24 meses afecte la calidad de la información o haya dejado de documentar algún cambio en el consumo de drogas.

“El tiempo que ha pasado entre la última encuesta y ésta son siete años. Finalmente, en términos epidemiológicos, un corte de cinco años sí muestra diferencias y un corte de siete años no va a hacer la mayor diferencia. Es decir, hablando ya en términos del análisis epidemiológico del fenómeno, los cambios que se ven entre cinco y siete años no son tan grandes”, explica.

Sin embargo, también reconoce los factores que influyeron en el atraso: al incluir la medición de la salud mental, la planeación de la encuesta llevó más tiempo y tampoco se cuenta con un presupuesto federal destinado específicamente a su realización.

Bajo presupuesto

La nueva encuesta de adicciones se lleva a cabo con los propios recursos de las instituciones que participan en su elaboración: Conasama y el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnología (Conahcyt).

Nadi Robles reconoce que será un sondeo austero, pero lo ve como un logro y no como debilidad. “La parte que nos resulta bastante satisfactoria es que no hay un presupuesto asignado para un proyecto en concreto. Más bien, este proyecto se ha ido construyendo a partir de las voluntades institucionales y a través de la colaboración”, destaca.

Calcula que el costo del sondeo no rebasará los 100 millones de pesos, como ocurría con las encuestas de salud realizadas por los institutos nacionales. La Encodat fue levantada por el Instituto Nacional de Psiquiatría y hace años que el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) encabeza la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut).

Aunque tienen experiencia en estos ejercicios estadísticos, ambos institutos no participan este año en la nueva encuesta, completamente a cargo de la Conasama y el Conahcyt.

A decir de la especialista, la falta de experiencia de estos organismos no afectará la calidad del sondeo. Conahcyt, detalla, hizo el diseño muestral, se encarga del manejo de datos y los repositorios de información. Conasama no tiene expertise en esos temas, pero cuenta con recursos humanos formados en la investigación en salud mental y adicciones.

“La perspectiva es dejar una huella que va a ser imborrable de cómo hacer una encuesta sin que cueste más de 100 millones de pesos, como suele costar en un escenario donde los institutos de salud son quienes la ejecutan”, explica.

Aquellas encuestas resultaron más caras porque los institutos requerían contratar personal, pagar su traslado, apunta. Ahora, los estados del país sí han destinado dinero para el traslado y viáticos de los entrevistadores, pero será un monto menor porque no se moverán de una entidad federativa a otra debido a que provienen de centros comunitarios de salud mental y adicciones.

“La parte del ahorro viene en gran medida porque el personal ya está en el estado, está profesionalizado en salud mental y adicciones y, además, conoce las comunidades a las que van a hacer las entrevistas”, afirma.

La primera etapa de la encuesta

La Encuesta Nacional de Salud Mental y Adicciones arrancó la cuarta semana de octubre con 2,000 entrevistadores. La meta es obtener información de 905 localidades del país y recabar 52,000 entrevistas, casi 5,000 menos que las realizadas en 2016 para la Encodat.

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La nueva encuesta de adicciones se realizará en conjunto con el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt).

Hasta el 28 de noviembre se habían concretado 10,000 entrevistas en la primera etapa de levantamiento, que concluye el 15 de diciembre. A partir de esa fecha se pausará la recopilación de información por las fiestas navideñas, periodo en que se incrementa el consumo de alcohol y esto puede sesgar la medición. En febrero iniciará la segunda etapa de la encuesta.

Al realizar las entrevistas, los expertos de Conasama aprovechan para orientar a la población que requiere servicios de salud mental o atención a las adicciones y brindar información preventiva sobre las drogas.

En los planes a futuro está levantar una segunda encuesta de uso de sustancias en adolescentes escolarizados. Mientras tanto, Nadia Robles confía en que los resultados aporten evidencia útil para la construcción de mejores políticas públicas en la materia.

“Ese es uno de los objetivos centrales que tenemos: incidir en la política pública para reorientar estrategias, contar con nuevas propuestas o, bien, fortalecer las que ya existen a través de los datos que tenemos”, menciona.

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