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Benjamin Smith: "México no está tomando en serio el problema de las drogas"

El historiador Benjamin Smith asegura que las autoridades actúan como si el consumo de drogas fuera un problema de Estados Unidos, pero "tristemente" en México hay graves adicciones.
mar 06 diciembre 2022 06:00 AM
Consumo de drogas
El consumo de drogas en México se ha incrementado en las recientes dos décadas.

El incremento de adicciones no solo debería ser una preocupación para el gobierno de Estados Unidos, sino también para el de México, pues los consumos de sustancias están incrementándose entre los mexicanos, plantea el historiador Benjamin Smith.

“México debe tomar en serio el problema de la adicción porque todavía México no está tomando en serio el problema; dice (el gobierno) que las drogas son un problema de Estados Unidos, por muchos años fue así, pero ahora la realidad es diferente… Tristemente, (ahora) en México hay mucha adicción a metanfetamina y mucha adicción a fentanilo en algunos lugares”, dice.

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El historiador de la Universidad de Warwick, Reino Unido, y autor del libro “La droga”, explica que en México el consumo de opioides sintéticos –como el cristal y fentanilo– se ha incrementado en un 500% en los últimos años.

Resalta que eso sucede porque, hasta hace algunos años, el negocio para algunas organizaciones criminales atravesaba por productos como marihuana y heroína; sin embargo, ahora las grandes ganancias las están generando los opioides sintéticos como el fentanilo, y es que se trata de una sustancia sumamente rentable.

“Nunca se va a incautar suficiente fentanilo para parar la ola de sobredosis en Estados Unidos. El fentanilo es 50 veces más fuerte que la heroína, nada más se tiene que importar como dos, tres toneladas de fentanilo y puedes generar suficiente opio para todos los adictos en Estados Unidos”, advierte.

Y los datos lo confirman; en su más reciente visita a México, Antony Blinken, secretario de Estado, informó que tan solo en 2021, alrededor de 108,000 personas murieron a causa del consumo de esa sustancia.

Smith llegó a México hace más de 20 años; vivió como profesor de Inglés y como reportero. Regresó a Camdribdge donde quizó retomar el trabajo académico, pero terminó especializándose en documentar el problema de las drogas y sus redes de poder entre México y Estados Unidos.

Con más de dos décadas revisando documento de los últimos 100 años, el historiador resume el problema hoy en día:

Explica que la situación actual es que las organizaciones del crimen organizado se han movido a la fabricación de fentanilo, con precursores procedentes de Asia y que ingresan a través de puertos, como el de Manzanillo, en Colima, y el de Lázaro Cárdenas, en Michoacán; y desde ahí se producen los opioides en grandes laboratorios, principalmente en Michoacán, Jalisco, Durango, Baja California y Sinaloa, drogas que son posteriormente enviadas a Estados Unidos.

En México, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa comenzaron a importar desde el 2017 los precursores químicos para elaborar fentanilo, el cual después es enviado a Estados Unidos, pero también se consume en México.

Esta sustancia es altamente rentable. Para elaboración de fentanilo se requieren solo dos horas y el costo de producción de un cargamento es de apenas 5,000 dólares, pero su precio en el mercado es de 500,000, lo que representa una ganancia de 495,000 dólares.

 

En contraste, sustancias como la marihuana tienen un tiempo de elaboración de cinco a seis meses, su costo en dólares es de 50 dólares y su precio en el mercado de 160, por lo que la ganancia es de 110 dólares. Mientras que la cocaína requiere de un tiempo de elaboración de 8 a 12 meses, su costo de producción es 22,000 dólares y el precio en el mercado de 33,000, por lo que la ganancia es de 11,500. Ganancias que explican el por qué las organizaciones del crimen organizado han transitado a la producción de fentanilo.

Al respecto, Benjamin Smith explica que este producto, el fentanilo, se ha vuelto más rentable porque no está sujeto a ciclos agrícolas, y requiere menor tiempo para su producción.

“Hay algo que está cambiando. En 2016, cuando los chinos, los asiáticos empezaron a enviar fentanilo a Estados Unidos, el precio de la amapola bajó mucho; entonces los campesinos de México no ganan suficiente cultivando amapola. En 2017, los grupos mexicanos empezaron a fabricar la metanfetamina y fentanilo para el mercado americano. Las drogas siempre están en los límites del desarrollo capitalista y los narcotraficantes siempre son unos comerciantes que tienen claro de que cuando la demanda cambia, el comercio mexicano cambia muy rápidamente”, detalla.

EU debe asumir su responsabilidad en la crisis de salud

En la relación bilateral México-Estados Unidos, el combate al fentanilo es una prioridad. Como parte del Encuentro Bicentenario, los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden acordaron lanzar una campaña contra el consumo de esa sustancia.

Benjamin Smith afirma que históricamente Estados Unidos ha responsabilizado a otros países del consumo de drogas de sus ciudadanos, y en el caso de la crisis que está provocando el fentanilo, lo que se requiere es que asuman su responsabilidad.

“Los americanos han tratado de echarle la culpa a México, Perú, Colombia, Bolivia, pero en 100 años los estadounidenses no han aprendido que tienen que tener servicios de salud que cuida a los adictos, que los ayuda. El 40% de la población norteamericana no tiene seguro, no tiene acceso a servicios de salud y por eso hay tantos adictos muriendo en la calle, están sufriendo de dolor físico y psicológico, si no tienen servicios de salud que sirven, van a seguir muriendo más”, agrega el historiador en su texto que recientemente fue publicado en su versión en español.

 

Crecimiento exponencial del tráfico

En los últimos tres años, los decomisos de fentanilo se han triplicado en la frontera entre México y Estados Unidos.

La droga en México

A través de la revisión de decenas de archivos y entrevistas, Benjamin Smith recuerda en su libro "La droga" que la fuerza que siempre ha motivado al narcotráfico ha sido el dinero, el cual no solo ha beneficiado solo a miembros del crimen organizado, también a autoridades de ambos países.

“México es un país pobre, entonces hay mucho incentivo para la gente para cultivar amapola, traficar droga, transportar mercancía”, resalta.

Explica que en México y Estados Unidos, policías y autoridades que tenían como facultad combatir el tráfico de drogas, en realidad, se encargaron de protegerlos, pero a cambio de dinero. Tal es el caso, abunda, de gobernadores de estados fronterizos, quienes han ocupado parte del dinero que recibieron para obras públicas de sus estados.

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