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Luis Echeverría Álvarez, el hombre que buscó la reelección y el premio Nobel

Este viernes partió la figura más longeva de la política mexicana, envuelta en las contradicciones de su propio ser: hacia afuera, un líder humanitario; dentro, un presidente de mano dura.
sáb 09 julio 2022 10:25 AM
Luis Echeverría Álvarez, Presidente de México de 1970 a 1976
Ha muerto el expresidente al que siempre, como fantasmas, lo persiguieron las dudas sobre su papel en la matanza de estudiantes y opositores clandestinos en el periodo conocido como "Guerra Sucia". Se fue sin brindar ninguna explicación.

Luis Echeverría Álvarez falleció la noche del viernes con un siglo vivido. Fue el político mexicano más longevo y la figura de la escena pública que más encarnó las contradicciones del sistema hegemónico del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó México durante 71 años sin interrupción.

Su administración, de 1970 a 1976, excarceló a los líderes del movimiento estudiantil de 1968, recibió a exiliados que escapaban de las dictaduras de América del Sur y exigió la expulsión de España de la Organización de las Naciones Unidas después de que cinco jóvenes fueron ejecutados en 1975, por orden de Francisco Franco desde su lecho de muerte.

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¿Quién fue Luis Echeverría? El expresidente priista detrás del 'Halconazo'

Pero dentro, se escribía otra historia llena de zonas oscuras y de dolor. El gobierno utilizó al Ejército, así como a la Dirección Federal de Seguridad, en contra de los movimientos de izquierda en las ciudades y en el campo. Cuando, en 1970, fue candidato a la presidencia de la República, le gustaba exclamar: “¡Arriba y adelante!” Y el grito lo llevó toda su vida como la marca de su ser político.

Ha muerto el hombre al que siempre, como fantasmas, lo persiguieron las dudas sobre su papel en la matanza de estudiantes en Tlatelolco y San Cosme, así como la táctica llamada “Guerra Sucia” en contra de los opositores clandestinos. La intención de que rindiera cuentas por esas tragedias se esfumó desde 2006, cuando la Fiscalía Especial para Delitos del Pasado –creada ex professo en el gobierno de Vicente Fox Quesada para juzgar sobre responsabilidades de esa época– abrió una investigación que desembocó en la acusación de genocidio.

Un tribunal le ordenó permanecer en arresto domiciliario. En esa condición, en el jardín de su casa, dijo que en México jamás se habían cometido crímenes de lessa humanidad. Ese fue uno de los últimos momentos en que se le escuchó la voz en público. Tres años después, el mismo tribunal lo exoneró de ese cargo y la fiscalía desapareció sin explicaciones y ningún caso concluido.

Luis Echeverría sobrevivió y festejó muchos cumpleaños al lado de sus hijos, nietos, bisnietos y personal de servicio que lo asistió desde que fue presidente. Le sobrevivió a José López Portillo (1976-1982), su amigo y quien lo sucedió en el poder, y a Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), quien emitió un decreto para darle pensión a los expresidentes, lo que por 31 años lo benefició.

Su era, como mandatario, fue de la esperanza al desencanto. Cuando se colocó la banda presidencial la inflación estaba en 4.96 y cuando concluyó su gestión, ese indicador era de 27.20. En los muchos estudios que se han escrito sobre ese resultado, se coincide en que la decisión de impulsar el modelo de Desarrollo Compartido en vez de continuar con el Estabilizador de las administraciones anteriores causó un estrago que pagaron los consumidores. Uno de los puntos básicos del echeverrismo fue convertir al Estado en el principal empleador y desplazar a las empresas.

Esa política dual generó instituciones que continúan hasta hoy. Nacieron el Infonavit y el Fonacot.

Para generar empleo, se invirtió en obra pública que en muchos casos, quedó inconclusa. Y hubo dispendio, además de corrupción. El gobierno constituyó la Comisión de Administración Pública que elaboró el diagnóstico “Informe sobre la Administración Pública” en el cual se recomendó que se formaran órganos de control interno en las dependencias, lo que sentó las bases de la Secretaría de la Función Pública actual. Pero en los hechos, el gasto público aumentó sin que fuera sometido a fiscalización. Entonces, la distancia entre la burocracia dorada y los ciudadanos quedó como una marca persistente en México.

Luis Echeverría se propuso romper con el pasado y gobernar para los pobres. Surgió el Programa Integral para el Desarrollo Rural, el primero en la memoria nacional de combate a la pobreza. Echeverría lo presentó como un alivio para el desequilibrio generado por la estrategia económica que privilegió la industrialización y la agricultura de exportación, mientras la población asentada en las regiones agrícolas se empobrecía. Pero no lo logró. Sobre ese programa tampoco hubo fiscalización, ni medición de resultados. La escena de la pobreza en México persistió tan nítida como antes.

En la era echeverrista, la confrontación fue un signo. El mandatario acumuló frases como “emisarios del pasado”, “enemigos de México”, “agentes del imperio” o “la única crítica que se acepta es la autocrítica”. A los medios críticos les respondió con el epíteto de “aparatos al servicio de intereses antinacionales”. El 8 de julio de 1976, del Excélsior fueron destituidos el director Julio Scherer García y varios periodistas. Fuera del periódico, el grupo formó la revista política Proceso.

Luis Echeverría Álvarez, Presidente de México de 1970 a 1976
Realizó viajes a países de Europa, Asia, Oceanía, África y América Latina. Su gobierno fue cercano a los regímenes chilenos y cubanos

 

En 1975, el penúltimo año de gobierno, Luis Echeverría Álvarez parecía vivir en una realidad propia. Buscó el Premio Nobel de la Paz y preparó una candidatura para la secretaría general de la Organización de las Naciones Unidas. Pero le tocó inaugurar los cursos en la Universidad Nacional Autónoma de México donde un auditorio atiborrado de estudiantes le exigió a gritos cuentas por el 68 y el 71.

Con ese tono suyo enérgico y cantado a la vez, un estilo típico que tuvo para el discurso, les respondió: “Pasó el tiempo de las conciencias tranquilas, aquí gritaban las multitudes de Mussolini y de Hitler. Las juventudes de Salvador Allende sabían discutir ... ¡Escuchen, jóvenes profascistas!” Al salir, lo abuchearon y le arrojaron piedras.

#EnFotos | Luis Echeverría Álvarez: un siglo marcado por la política

Luis Echeverría Álvarez en foto tomada en su su casa, en noviembre de 1998.

Luis Echeverría Álvarez en foto tomada en su su casa, en noviembre de 1998.

Durante la administración de Luis Echeverría se originó una persecución a lideres de movimientos sociales en todo el país denominada "guerra sucia".
Foto: Pedro Valtierra/Pedro Valtierra
Luis Echeverría Álvarez en 1973

Luis Echeverría Álvarez en 1973

Desde 2002 el expresidente Echeverría enfrentó cargos por genocidio, ya que durante la matanza de Tlatelolco en1968 ostentaba el cargo de secretario de gobernación, en 2006 se declaró su arresto domiciliario y en 2009 fue exonerado.
Foto: Pedro Valtierra/Pedro Valtierra
Luis Echeverría Álvarez, Presidente de México de 1970 a 1976

Luis Echeverría Álvarez, Presidente de México de 1970 a 1976

Luis Echeverría Álvarez fue político y abogado, comenzó su carrera en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1946, donde fungió como secretario particular de Rodolfo Sánchez Taboada, entonces presidente del organismo. En diciembre de 1958 fue nombrado subsecretario de Gobernación y, posteriormente, sucedió al exmandatario Gustavo Díaz Ordaz.
Foto: Pedro Valtierra/Pedro Valtierra
Luis Echeverría Álvarez en la presidencia

Luis Echeverría Álvarez en la presidencia

Durante su administración ocurrió el llamado "Halconazo", una represión contra estudiantes del Politécnico Nacional por parte de un grupo paramilitar al servicio del estado denominado "Los Halcones" el 10 de junio de 1971.
Foto: Pedro Valtierra/Pedro Valtierra
Luis Echeverría Álvarez

Luis Echeverría Álvarez

Luis Echeverría Álvarez durante una convivencia con la Asociación Nacional de Actores en la residencia oficial de Los Pinos.
Foto: Pedro Valtierra/Pedro Valtierra
Luis Echeverría Álvarez, Presidente de México de 1970 a 1976

Luis Echeverría Álvarez, Presidente de México de 1970 a 1976

Durante su presidencia, el mandatario realizó viajes a países de Europa, Asia, Oceanía, África y América Latina. Su gobierno fue cercano a los regímenes chilenos y cubanos.
Foto: Pedro Valtierra/Pedro Valtierra
Momentos de Luis Echeverría

Momentos de Luis Echeverría

Nikolai Podgorny (a la izquierda) presidente de la Unión Soviética y Luis Echeverría Álvarez (a la derecha) de visita oficial a la URSS, pasó junto a la guardia de honor en el aeropuerto de Vnukovo en Moscú.
Foto: M. GANCKIN/Sputnik via AFP
Echeverría en la Presidencia

Echeverría en la Presidencia

El expresidente Luis Echeverría con integrantes de la delegación soviética en un encuentro en México.
Foto: L. KOSTANYAN/Sputnik via AFP
Echeverría

Echeverría

Luis Echeverría nació en la Ciudad de México, el 17 de enero de 1922, fue el exmandatario más longevo, al superar a gobernantes mexicanos como Porfirio Díaz, quien murió a los 85 años (1830-1915) y José López Portillo (1920-2004), su sucesor y que falleció a los 84.
Foto: Roger-Viollet via AFP
Luis Echeverría Álvarez en uno de sus cumpleaños

Luis Echeverría Álvarez en uno de sus cumpleaños

El expresidente Luis Echeverría Álvarez falleció la noche de este viernes en su casa de Cuernavaca, Morelos, a los 100 años.
Foto: Pedro Valtierra/Pedro Valtierra
Luis Echeverria en Londres

Luis Echeverria en Londres

Luis Echeverría en un banquete en el Guildhall de Londres con Alan Mais en 1973.
Foto: Keystone/Getty Images
Luis Echeverría en el PRI

Luis Echeverría en el PRI

Luis Echeverría en la sede del Partido Revolucionario Institucional.
Foto: Bettmann/Bettmann Archive

La última imagen de Echeverría Álvarez fue captada el 16 de abril de 2021, en el estadio Olímpico Universitario a donde fue llevado para recibir la segunda vacuna en anti COVID-19. Iba en silla de ruedas, con cubrebocas negro y lentes de protección ante la propagación del virus. La vestimenta era de chaleco azul y camisa rosa. Del sol lo protegía un sombrero de paja. Tenía 99 años y la mirada fija en la nada.

De la primaria a "Los Halcones"

Luis Echeverría Álvarez nació en 1922 en la Ciudad de México. Fue el hijo de Catalina Álvarez Gayou y Rodolfo Echeverría Esparza. Ella de Guadalajara, Jalisco, y él de la Ciudad de México. De esa misma unión nació su hermano Rodolfo, quien fue actor de reparto en la época del cine de oro mexicano y líder de la Asociación Nacional de Actores de 1953 a 1966. En tres ocasiones, Rodolfo fue diputado federal por el PRI, de 1973 a 1976, de 1991 a 1994 y de 2000 a 2003.

La primaria, Luis Echeverría la inició en la Escuela Nancy L. Lee de Ciudad Victoria, Tamaulipas, según luisecheverria.com , un sitio web creado por sus hijos, nietos, bisnietos y sobrinos cuando cumplió 99 años. Los herederos dejan claro en el sitio: “Sin adjetivos ni interpretaciones, los hijos y los nietos de Luis Echeverría presentan página web con los datos del mandato del expresidente de México”. Echeverría estaba en primer año de primaria cuando el entonces presidente Plutarco Elías Calles convocó a un grupo de “elegidos” –el 22 de noviembre de 1928– para fundar el Partido Nacional Revolucionario que se transformaría en PRI.

Pero no concluyó ahí. El sexto año lo cursó en la escuela Alberto Correa en la CDMX, según una foto publicada por el periódico en la que aparece el niño Luis Echeverría Álvarez.

 

En 1935, Luis Echeverría empezó la secundaria en la Escuela Secundaria No.3. Tres años después, cursó la preparatoria en el Colegio Francés donde conoció a José López Portillo. Fueron “grandes amigos de toda la vida”, relató López Portillo en el libro Mis Tiempos (Fernández Editores, 1988). A través de los dos tomos que suman más de mil páginas, López Portillo cuenta las andanzas de los dos en la colonia Del Valle de la CDMX. Los reunió la pandilla “Los Halcones”.

Cuenta López Portillo en el capítulo Escenarios: “En aquella colonia, con un grupo de amigos que crecía cada vez más y al que gravitaban otros grupos se iba a enriquecer con “Los Halcones Chicos”. Nosotros éramos los grandes. Con estos grupos, hasta que a él ingresó Echeverría, mis relaciones eran deportivas y sociales. Juegos, pleitos, reuniones y la aventura inicial del baile, los cortejos y las novias”.

Después, cuando fue presidente, el grupo de militares al que se le adjudica la represión del 10 de junio de 1971 se llamó así, “Los Halcones”.

Y algunos años después, en 1978, aquella relación se resquebrajó. Investido como presidente, López Portillo fue proclive al empresariado con lo que rompió con la administración anterior. A Echeverría lo nombró embajador de México en Australia, Nueva Zelandia y las islas Fiji. Es decir, lo envió a un lugar muy lejano del poder de México. En la hemeroteca se encuentra que esa decisión se debió para evitar la intromisión de Echeverría en la presidencia de la que no lograba desprenderse.

Un abogado se prepara en México

En 1940, ingresó a la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de México.

En diciembre ganó una beca de la Universidad de Chile. Después, llegó su primer puesto político. En julio de 1943, fue nombrado delegado de la Asociación Juvenil “Por un mundo libre”, en la Conferencia Continental de la Juventud por la Victoria, con el abanderamiento de Manuel Ávila Camacho, según el mismo sitio web.

 

Con la tesis “El Sistema de Equilibrio de Poder y la Sociedad de las Naciones” obtuvo el título como licenciado en derecho. En el Registro de Profesionistas de la Secretaría de Educación Pública se encuentra su cédula con el número 15916, de 1946. Ese año, Manuel Ávila Camacho impulsó el cambio de nombre del Partido de la Revolución Mexicana a PRI. Fue el momento en que Luis Echeverría Álvarez ingresó al partido.

En la tragedia, siempre un nombre: Luis Echeverría

Gustavo Díaz Ordaz protestó como presidente de México en 1964. Ese mismo año, integró su gabinete en cuya dependencia central –la secretaría de Gobernación– quedó Luis Echeverría Álvarez. Cuatro años después, ese despacho fue el epicentro de la estrategia del gobierno respecto al movimiento estudiantil de 1968.

En las preparatorias, el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México, los jóvenes pedían la liberación de estudiantes presos y rechazaban la represión del Estado. Las manifestaciones llenaban las calles de la CDMX. Faltaban unos días para la celebración de los Juegos Olímpicos en México.

El 2 de octubre, la noche se volvió inolvidable. Para mal. En la plaza de las tres culturas de Tlatelolco, por lo menos 300 estudiantes fueron masacrados a tiros cuando realizaban un mitin pacífico. Están por cumplirse 54 años de la tragedia y no hay responsables. Ni siquiera se sabe qué pasó, quién dio la orden, de dónde salieron esos disparos. En la memoria, el hecho se acomodó como un trauma que por más enredado siempre lleva a un nombre: Luis Echeverría Álvarez.

Una vez transcurridas las Olimpiadas, en 1969, el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz lo eligió como candidato del PRI para contender en las elecciones. El 1 de diciembre de 1970, Echeverría Álvarez fue investido con la banda presidencial. Tenía 48 años de edad y el Diario de los Debates de la Cámara de Diputados refiere que su discurso, de más de una hora, fue sobre la autonomía de las universidades.

Así se inició la era de Echeverría en la que la marca del nacionalismo rompió con las costumbres. En las cenas oficiales se servían solo platillos mexicanos mientras que su esposa, Esther Zuno Arce, quien vestía trajes autóctonos, decoró la casa oficial de Los Pinos con artesanías mexicanas y dispuso que se brindara con agua de jamaica.

Un nombre y la "Guerra Sucia"

Al tiempo, otra historia transcurría. El periodo conocido como “Guerra Sucia” se padecía en México. En 1972, el maestro rural Genaro Vázquez, líder del sindical del magisterio, murió en Guerrero en un accidente automovilístico, según la versión oficial. Dos años después, el maestro Lucio Cabañas fue acribillado en un enfrentamiento con tropas militares de las llamadas “Fuerzas de Tarea” en la selva cafetalera El Otatal.

Los desaparecidos se le acumulaban al gobierno. Unas 500 personas se perdieron durante los seis años de gobierno de Echeverría. Las madres empezaron a buscarlos. Algunas continúan.

El 10 de junio de 1971, un comando paramilitar atacó otra manifestación en la avenida San Cosme de la Ciudad de México. Tampoco hay cifras oficiales del número de muertos, pero los investigadores coinciden en por lo menos 30, entre ellos, un adolescente de 14 años.

El libro “10 de junio no se olvida”, editado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) del investigador y exmiembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria Estudiantil (MIRE), Enrique Condés Lara, indica que Luis Echeverría, entonces presidente de la República, estuvo informado desde un día antes de la incursión de los llamados “halcones” y que el día de la acción, recibió informes cada 10 minutos.

"Yo no soy primera dama"

Una efigie de María Esther Zuno Arce se encuentra en la habitación de la casa de San Jerónimo donde Luis Echeverría Álvarez habitó hasta sus últimos días, según contó el abogado Juan Velázques en una entrevista con Excélsior.

La hija de Carmen Arce y José Guadalupe Zuno –gobernador de Jalisco de 1923 a 1926– conoció a “Echeverría”, como lo llamó siempre, en la casa de Diego Rivera y Frida Kahlo, en Coyoacán, durante una comida. En ese momento, el expresidente era novio de Lupe Rivera Marín, hija del muralista.

En el capítulo Los Días del Amor, del libro “Yo no soy primera dama” de Rosa María Valles Ruiz, se toma la voz de ella en una entrevista con el periodista Juan Fernando Dagdug. “Pero un día, nos volvimos a encontrar en la esquina del hotel Reforma; él iba a ver a Juan Soriano y yo estaba tomando mi camión para irme a mi casa de las Lomas. Entonces las Lomas era una colonia para empleados, para maestros y para ferrocarrileros, y mi padre era el apoderado legal de los Ferrocarriles Nacionales de México; por eso vivíamos allí. Y entonces me dijo, ‘qué gusto de verte, ¿cuándo puedor ir a tu casa? Le dije: cuando quieras, estoy el viernes a las cinco. Y el viernes a las cinco llegó con un libro de Paul Gauguin y unas pulgas vestidas”, contó María Esther Zuno Arce.

Ella tenía veinte años y Echeverría, 22. Un día, le pidió ser su novia. Él, según el mismo libro de Valles Ruiz, le explicaba los movimientos sociales. Y ella, quien era porrista de futbol americano, pensaba: “No, con Luis no la voy a hacer porque él no sabe echar ni una porra”.

María Esther se animó a decirle que si de verdad la quería que se casara con ella. “Echeverría” le dijo que en octubre, cuando estuviera recibido de la UNAM, pero ella le dijo que al día siguiente. Se casaron el 2 de enero de 1945. Tuvieron ocho hijos: Luis Vicente (EPD), María del Carmen, Álvaro (EPD), Rodolfo (EPD), María Esther, Pablo, Benito y Adolfo.

Cuando en 1976, Luis Echeverría fue investido con la banda presidencial, María Esther Zuno se negó a que le llamaran “primera dama”. Entonces, se le conoció como “compañera”, lo que rompió con el formalismo de la época. Se vestía solo con ropa artesanal mexicana.

En ese tiempo, las esposas de los presidentes tomaban una causa social para trabajar. La de Echeverría se hizo cargo del programa de escuela para padres, el de parteras empíricas (una parte heredada de Eva Sámano, esposa de Adolfo López Mateos), el programa de huertas familiares y el de la hidroponia para auconsumo.

Tomó las riendas del Instituto de Protección a la Infancia (INPI, creado en 1961, con Adolfo López Mateos, hoy DIF) e impulsó un programa para atender niños con enfermedades diversas y otro para distribuir desayunos. Recorrió el país. Visitó las comunidades indígenas. Sola y al lado del entonces presidente.

Fuera de la residencia oficial de Los Pinos, la familia Echeverría-Zuno enfrentó sus propias tragedias internas. En 1983, su hijo Rodolfo fue encontrado ahogado en una alberca. 37 años después, el 19 de mayo de 2020, Álvaro –otro de sus vástagos– fue hallado sin vida en una casa de Cuernavaca. La fiscalía de Morelos supuso suicidio.

Sobre la estirpe rondaba el caso de Rubén –hermano de Esther Zuno Arce– quien fue implicado en el caso de Enrique Camarena Salazar, agente de la DEA, secuestrado y torturado en una de sus casas. Fue detenido en 1989 por autoridades de Estados Unidos. Falleció en 2012 en una prisión de Florida. Tenía 82 años y cumplía una cadena perpetua.

Un adiós sin rendición de cuentas

Luis Echeverría Álvarez no fue llamado a cuentas. Nunca. En cambio, el Estado mexicano se encargó de su manutención y seguridad durante 31 años. De 1987 a 2018, se le pagó del erario una pensión mensual de casi 200,00 pesos, pero además, los salarios de algunos de los trabajadores que tuvo cuando fue presidente y habitó la residencia de Los Pinos.

Así estaba estipulado en un decreto firmado por Miguel de la Madrid, presidente de México de 1982 a 1988. Más de 161 millones de pesos le fueron dados a Luis Echeverría Álvarez, según un cálculo de Expansión Política a través de solicitudes de información sobre la prerrogativa.

En 2018, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, ese beneficio fue erradicado. Así concluyó la relación del Estado mexicano con Luis Echeverría Álvarez quien se fue con un siglo cumplido.

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