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El personal médico enfrenta con adversidades el repunte de la pandemia de COVID

Cansados, contagiados y sin apoyos laborales, así enfrentan el repunte de la pandemia de COVID-19 los profesionales de la salud en el país..
mar 15 diciembre 2020 05:50 AM
ocupación hospitalaria covid
Siete de cada 10 médicos considera que ya no pueden aguantar un repunte de la pandemia de COVID.

Desde agosto y cuando se creía que la pandemia iba a a baja, los trabajadores de la salud se dijeron agotados y advirtieron, que en las condiciones en las que trabajaban, no iban a poder enfrentar un repunte de contagios de COVID-19.

Así lo respondieron siete de cada 10 integrantes del personal médico del país a una encuesta realizada por el Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM.

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Ahora ante un incremento en las hospitalizaciones, principalmente en el Valle de México y a las bajas debido a que el personal se ha contagiado o padece alguna comorbilidad, se suma el cansancio de quienes, desde hace nueve meses, han estado al frente de la batalla.

Adriana, una enfermera en un hospital del IMSS en la capital, se está recuperando de la neumonía que le dio a raíz de COVID-19 y está próxima a regresar a trabajar. Cuenta que les dan la incapacidad de 14 días, pero como ahora ya son más de 100 pacientes para tres médicos, no cree que se la extiendan.

“Estamos tan cansados que creo que hasta el espíritu perdimos”, comenta brevemente pues está en recuperación. Algunos de sus compañeros están también hospitalizados y otras han fallecido.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, al 7 de diciembre se contabilizaban 164,196 profesionales de la salud positivos a COVID, siendo la Ciudad de México y el Estado de México, los que concentran el mayor número, con alrededor de 130,000 casos, mientras que se registran 2,179 defunciones.

“La Ciudad de México, el Estado de México, Veracruz, Puebla, Tabasco, Jalisco, Tamaulipas, Chihuahua, Guanajuato y Sonora son las 10 entidades con el mayor número de defunciones, concentrando el 62.3% del total de las defunciones”, informa la dependencia.

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En medio del repunte de casos de Covid, el personal médico del país será reconocido con la medalla Belisario Domínguez por el Senado de la República.

¿Pero que se ha hecho por ellos en esta emergencias sanitarias? Desde el gobierno federal se han ofrecido bonos y ayuda, además de que se ha contratado a médicos para atender la emergencia.

En comparecencia, el titular del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), Juan Ferrer explicó que la dependencia que encabeza ha contratado y reclutado 18,886 trabajadores, destinados a la atención exclusiva de la COVID-19 en 30 entidades.

Además, Ferrer asegura que se han transferido recursos para la contratación de 4,029 plazas en los institutos nacionales de alta especialidad, 4,331 plazas para el ISSSTE, lo que suma un total de 27,246 plazas autorizadas de personal médico, paramédico y afines.

Asimismo, anunció que se tiene considerado un plan de regularización de más de 17,000 trabajadores para el próximo año, que son los que autorizó Hacienda, pero que para 2024, se contempla la regularización de más de 80,000 trabajadores de la salud.

Conoce más: Para 2021, el gobierno quiere crear 18,000 nuevas plazas

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Promesas, pero no mejores condiciones

No obstante, para algunos son solo promesas. “Desde bonos COVID hasta medallas pasando por aplausos, minutos de silencio, promesas y promesas, pero en la vida de los hechos (…) por ejemplo el Bono COVID, el personal a lo largo del país que se ha rifado, no lo ha recibido”, comenta Rafael Soto Cruz, vocero de la Unión Nacional de los Trabajadores de la Salud (UNTS).

El r eporte del Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM señala que no “basta curarse en salud nombrando como héroes o heroínas a las/os trabajadoras/es del sector de la salud, ni rendirles homenajes póstumos”, que eso solo sirve para ocultar la irresponsabilidad por las condiciones de precariedad en que el personal ha laborado desde hace años y cómo éstas se han incrementado.

“El personal tuvo que enfrentar que muchos de sus compañeros dejaron de laborar por formar parte de la población vulnerable por padecer comorbilidades, situación que redujo la cantidad de personal de la salud produciendo un alto desgaste físico y mental en el personal que se quedó laborando, no se podría enfrentar un rebrote de la pandemia con el desgaste que han tenido los trabajadores asalariados de la salud”, añade el documento en el que se recomienda la incorporación de muchísimo personal de la salud.

Pareciera que están los trabajadores de la salud en una guerra y que los de la primera línea seguramente la gran mayoría se contagiará y muchos quedarán con secuelas y complicaciones, y otros muchos fallecerán dejando con pocas oportunidades a sus hijos y familiares.

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Ante la situación se buscó contratar a más personal, aunque no todos con las mejores condiciones. Un ejemplo de ello es la estrategia de la Ciudad de México con el que se contrata a personal, siguiendo el modelo "Galenos de la Salud", que preserva la precarización laboral del sector, al contratarlos solo por seis meses por honorarios para trabajar en hospitales COVID y solo con un bono para compensar.

“Es una situación muy complicada, pero está comportándose el proceso de contratación como creo que no debería. El caso de la Ciudad de México es un problema nacional, en el marco de las decisiones del Insabi”, dice en entrevista Gustavo Leal, especialista en temas de salud de la Universidad Autónoma de México (UAM).

Los equipos de salud están sumamente fatigados es casi un millón de trabajadores y hasta el 40% está en casa y el resto se está haciendo cargo, pero se ha visto en las últimas semanas que la gente está completamente fuera en la calle. Es muy grave.

Leal comenta que el panorama es diferente entre las distintas instituciones, pero enfatiza que este modelo no resuelve la situación de estas generaciones de jóvenes profesionales de la salud, en el que se ofrece “estabilidad laboral”, pero con sus limitaciones, porque no se pueden disfrutar derechos adicionales, como el pago económico por laborar en áreas nocivo-peligrosas.

“Se está contratando con los recursos nuevos que haya trabajadores para enfrentar la epidemia, a través del Insabi, pero esos salarios son más altos, en el caso de los trabajadores de la CDMX y otras secretarías estatales, se está generando una brecha, que será difícil resolver, y no se ve una política federal estructurada”, añade.

El análisis “ Las remuneraciones del personal de la salud en México: entre el amor al arte y los esfuerzos débilmente recompensados” , elaborado por Patricia Patiño Fierro y César Giles Navarro, del Instituto Belisario Domínguez, revela que en México los galenos ganan en promedio 16,146 pesos mensuales, casi una tercera parte del salario promedio de esta profesión en países como Brasil y España, mientras que el personal de enfermería, por su parte, gana en promedio 9,909 al mes, menos de la mitad de lo que ganan las enfermeras en Chile o Italia.

“Esta discrepancia salarial no es nueva, sino que forma parte de los rezagos estructurales e históricos de nuestro sistema en general y de manera particular en el de salud y que saltan a la vista en el contexto de la pandemia del COVID-19”, dice el estudio.

Rafael Soto espera que se aprendan las lecciones en “toda esta tragedia” y que se basifiquen a los trabajadores con salarios precarios, que se destine más dinero a temas de salud, para dar mejores condiciones para los profesionales de la salud. “Si logramos aprender la lección y salir con una buena moraleja de esta crisis, hay que invertirle”, asegura.

De lo contrario, muchos de los trabajadores que fueron contratados quedarán sin empleo una vez que pase de la pandemia y otros tantos, que ya enfrentan la situación actual cansados, seguirán con las mismas condiciones.

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