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Socavones ponen 'de cabeza' a la CDMX; impactan tránsito y vida cotidiana

En lo que va del año, autoridades capitalinas registran 153 socavones en vías primarias y secundarias. Las zonas oriente y norte de la capital son las más afectadas.
jue 28 agosto 2025 04:28 PM
¿Por qué se forman tantos socavones en CDMX y sus graves consecuencias para la ciudad?
Tráfico, cierres viales e incertidumbre padecen habitantes de la zona oriente de la CDMX por socavones

La casa de Ezequiel Sánchez se ubica a escasos 20 metros de uno de los nueve socavones que se abrieron recientemente la avenida Las Torres, una vía de dos kilómetros que conecta avenida Tláhuac con avenida Canal de Chalco, en la alcaldía Iztapalapa.

El vecino de la colonia José López Portillo asegura que los socavones se agravaron con las intensas lluvias que han azotado a la CDMX desde junio, aunque también señala otro factor: fisuras en la red de drenaje por falta de mantenimiento.

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El cierre de varios tramos de la avenida complican el acceso a su domicilio, ya sea a pie o en vehículo, debido a los acordonamientos policiales. Sin embargo, lo que más inquieta a Ezequiel no es la movilidad, sino el temor de que las fugas de aguas residuales y el reblandecimiento de la tierra avancen hasta su vivienda.

En un recorrido de Expansión Política por avenida Las Torres, vecinos se dicen alarmados por la cantidad de socavones que se han abierto en esta temporada de lluvias. Algunos orificios ya fueron reparados, pero los trabajos quedaron inconclusos.

Entre la Calle 18 y la Calle 23 hay montones de tierra, fragmentos de concreto y tuberías de asbesto rotas. Algunos puntos están acordonados con vallas metálicas que interrumpen la vida cotidiana de los habitantes.

“Las autoridades dicen que están evaluando el tema y posiblemente tengan que cambiar la línea (de drenaje), pero no dicen cuándo”, critica Ezequiel.

En la Calzada Ignacio Zaragoza, donde se abrió un socavón de 15 metros de largo por cinco de profundidad, el impacto es aún mayor. Esta vialidad, utilizada diariamente por miles de capitalinos y mexiquenses para conectar con el centro, norte y poniente de la ciudad, enfrenta un problema adicional: el tráfico, que se ha convertido en el principal obstáculo para quienes la transitan.

¿Cuántos socavones hay en CDMX?

De acuerdo con registros de la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua) de la CDMX, en lo que va del año se han abierto 153 socavones, 37 de los cuales se formaron en vialidades primarias y otros 116 en calles secundarias.

Para Carlos Vargas, geólogo e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, las oquedades expuestas en las últimas semanas derivan de varios factores, como los hundimientos por extracción desmedida de agua, debilitamiento de la red hidráulica y falta de mantenimiento.

“Lo que vemos como un fenómeno repentino en superficie es el resultado de un proceso lento y acumulativo con el paso del tiempo”, sentencia el especialista.

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Lluvias y socavones ponen “de cabeza” a la CDMX

La Ciudad de México registró en junio, julio y lo que va de agosto un récord histórico de lluvias; ello trajo como consecuencia encharcamientos, inundaciones y la formación de distintos socavones, los cuales no solo afectan a transeúntes y automovilistas, sino que impactan en la tranquilidad de vecinos de colonias de distintas alcaldías y en la movilidad de la zona.

El geólogo Carlos Vargas Cabrera, colaborador del Centro para la Sustentabilidad Incalli Ixcahuicopa de la UAM, explica que la capital está asentada sobre antiguos sedimentos lacustres provenientes del lago de Texcoco, Tenochtitlán, Xochimilco y Chalco, con espesores que van de 50 a 200 metros.

Estos materiales blandos y deformables, al perder humedad por la extracción intensiva de agua subterránea, se fracturan con facilidad. A esta condición se suma el peso de la urbanización, el tránsito de vehículos pesados y las vibraciones generadas por la dinámica urbana.

Vargas asegura que el agua también juega un papel clave: tanto las lluvias como las fugas en tuberías, las cuales erosionan los túneles subterráneos hasta que el techo colapsa y el hundimiento se vuelve visible, generalmente de forma repentina.

“Lo que está acelerando la deformación (del suelo) es tanto la extracción acelerada de agua, porque le estamos sacando el volumen a la capa que está abajo y eso hace que la capa de sedimentos lacustres, pierdan agua y también se vean sometidos a una presión a la cual no estaban sometidos.” señala.

El experto señala que este fenómeno no solo amenaza la infraestructura, sino también la integridad de los habitantes.

Nueve socavones en dos kilómetros

La avenida Las Torres, en Iztapalapa -límites de Iztapalapa, Tláhuac y Xochimilco- sostiene gigantescas estructuras metálicas que transportan cableado de alta tensión para abastecer de energía al suroriente de la capital.

Su camellón, convertido en parque lineal, convive con un tianguis que se instala varios días a la semana. Bajo una desgastada capa de asfalto, una tubería de drenaje con casi 40 años de antigüedad, deteriorada y con fisuras, deja huella de los estragos que alteran la tranquilidad de los vecinos y afectan su vida cotidiana.

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Algunos socavones en la Avenida Las Torres (José Clemente Orozco) quedaron incoclusos en su reparación y se convirtieron en basureros

De los dos kilómetros que mide la vialidad, un tramo de aproximadamente 700 metros fue cerrado al paso de vehículos por la existencia de varios socavones. Al cruce con la calle 20, una patrulla de la alcaldía Iztapalapa y vallas metálicas resguardan uno de los socavones y, aunque ya fue reparado, una enorme tubería de asbesto descansa sobre la avenida.

A la altura de calle 21, un socavón de dos metros de diámetros por tres de profundidad es custodiado por un policía y vallas metálicas con citas que advierten “peligro”. Habitantes de la zona pasan a un costado del hundimiento, algunos con indiferencia, como si este fuera parte del entorno urbano común, algunos más curiosos se detienen para observarlo de cerca.

“Apenas se abrió y ya está todo lleno de basura, también la gente es bien cochina”, reprocha Ernesto, habitante de la colonia José López Portillo.

Rocío Trujillo es vecina de Valle de San Lorenzo desde hace 40 años, recuerda la época cuando las autoridades instalaron una tubería de drenaje por avenida Las Torres, que prometía ser la solución a las inundaciones y el desagüe de la zona sur oriente.

Atribuye la gran cantidad de socavones a las intensas lluvias registradas desde junio y a las fisuras del drenaje que han erosionado la tierra durante varios años.

“Los socavones están a dos o tres metros de las casas y la verdad sí le da a uno miedo que se sigan abriendo y que la casa se vaya a ir al socavón”, admite.

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Montones de tierra, mal olor y trabajos inconclusos se pueden observar en Avenida Las Torres de Iztapalapa

Cipriano González, dueño de una cremería y tienda de abarrotes en la Avenida Las Torres y Décima Cerrada de José Clemente Orozco, vio interrumpidas sus ventas y su tranquilidad durante casi un mes por un socavón de casi 10 metros de ancho.

Aunque las obras para taparlo ya concluyeron, el entorno dista de volver pronto a la normalidad: montones de tierra, presencia de roedores y un fuerte olor a drenaje son ahora parte del día a día.

“Los trabajos están mal hechos, dejaron las coladeras por encima del suelo ¿Cómo se va a ir el agua si llueve? Otra vez se va a encharcar y volvemos a lo mismo” asegura.

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El viacrucis del oriente de la CDMX

El 13 de agosto, los carriles centrales de la calzada Ignacio Zaragoza se vencieron al paso de una pipa cargada con 10,000 litros de agua a la altura de Canal de San Juán con dirección al centro de la Ciudad de México.

El incidente redujo el flujo vehicular del principal acceso del oriente al centro de la capital: de tres carriles a solo uno en la zona afectada. Esta reducción genera embudos en cada estación del Metro, agravados por el ascenso y descenso de pasajeros del transporte público.

En las llamadas “horas pico”, las filas de vehículos superan los tres kilómetros. La desesperación de algunos conductores los lleva a brincar camellones entre carriles centrales y laterales, dar reversa en zonas de incorporación o realizar maniobras intempestivas que provocan choques por alcance, lo que complica aún más el tránsito.

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La fila de vehículos en Zaragoza lleva a medir hasta cuatro kilómetros en "horas pico"

Los socavones se han convertido en una nueva preocupación para los habitantes de la Ciudad de México. En las últimas semanas no sólo aparecieron decenas de oquedades en diferentes puntos de la capital, sino que además han dejado a su paso incidentes que alteran la vida cotidiana.

El más reciente ocurrió la tarde del 23 de agosto, cuando una mujer que caminaba por el camellón de la avenida Talismán, en su cruce con Eduardo Molina, cayó seis metros de profundidad al abrirse repentinamente la tierra.

La víctima fue rescatada por elementos del Heroico Cuerpo de Bomberos y trasladada al Hospital Magdalena de las Salinas, donde se reporta fuera de peligro y con lesiones leves.

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