El abandono que nadie inaugura
Mientras se corta el listón de una academia, existen institutos policiales estatales y municipales con instalaciones deterioradas, docentes sin formación pedagógica, planes copiados de hace una década y supervisión de papel.
Los he visitado. La supervisión real, la que pisa el aula, observa la clase, revisa el examen y audita al instructor, casi no existe; lo que abunda es el oficio que certifica que se cumplió el trámite.
De ahí se espera que salgan los analistas que los estados nunca tuvieron.
No existe una base pública que me permita cuantificar ese abandono y no voy a inventarla. Pero su ausencia es el dato: un sistema que no mide la calidad de sus academias no puede presumir la creación de otra.
Hay un contraste útil. Este año la SSPC graduó a su primera generación de agentes de investigación e inteligencia, tras nueve meses y más de 1,200 horas de formación, y opera la Escuela para Mandos.
Prueba de que la federación sabe diseñar programas cuando decide hacerlo. Y de que la inversión formativa se concentra arriba.
¿Elefante blanco o puerta abierta?
Todavía no es un elefante blanco, y sería deshonesto decirlo hoy.
Lo será si se queda como escuela de la casa con diploma universitario; no lo será si se convierte en el nodo formativo de una red nacional de analistas.
La diferencia se decide en cinco puntos medibles.
- Cupos por convenio para analistas y mandos de policías estatales y municipales, con criterios públicos.
- Un módulo común de investigación primaria, reserva de información y protección de datos para la formación inicial policial, diseñado con el SESNSP.
- Malla curricular, perfil docente y presupuesto propio publicados, no el prestado del CNI.
- Evaluación externa independiente con resultados abiertos.
- Control de confianza y reglas de reserva claras para quien maneje información sensible fuera del ámbito federal.
Sin eso tendremos otra escuela con buen nombre y egresados que, con lógica, preferirán quedarse en el aparato federal, mientras los estados improvisan unidades de análisis con policías que jamás aprendieron a investigar.
Mi crítica no es contra la inteligencia civil, necesaria y largamente descuidada.
Es contra la costumbre de creer que la seguridad se reforma desde la cúspide.
La confianza ciudadana se pierde o se gana en el primer contacto, no en el último organigrama. Quien porta el uniforme más cercano al vecino debe ser el primero en recibir el conocimiento, no el último en enterarse de que existió.
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*Alberto Guerrero Baena es consultor y estratega en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal.
Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad en diferentes espacios de la Radio y Televisión en CDMX y Michoacán.
Correo electrónico: albertobaenamx@gmail.com
Nota editorial: Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.