Injerencia extranjera: la mitad olvidada
La otra mitad del fallo pasó casi inadvertida y es políticamente más delicada.
Por unanimidad, la Corte declaró que el Congreso de Chihuahua omitió armonizar su ley con la nueva causal constitucional de nulidad por injerencia extranjera, publicada en el Diario Oficial el 2 de junio.
También omitió legislar sobre nepotismo electoral. Ambas correcciones llegarán tarde: por la regla de los noventa días, no regirán el proceso que inicia el primero de octubre.
El contexto agrava la lectura.
Morena acusó en mayo a la gobernadora de traición a la patria por la presunta participación de agentes de la CIA en operaciones de seguridad en Chihuahua.
Es una acusación política, no una determinación judicial. Pero basta para entender que este litigio no fue solo técnico. Fue un pulso entre el gobierno panista y el partido gobernante por el control del relato sobre quién defiende las elecciones y quién las entorpece.
Lo que aún no sabemos
Hay, además, una honestidad pendiente.
Las crónicas del fallo no coinciden sobre la suerte de la nulidad de elecciones por delincuencia sistemática. Unas dicen que cayó; otras, más detalladas, que el Pleno la mantuvo con un estándar exigente: hechos graves, dolosos y determinantes.
Hasta que se publique la sentencia, cualquier afirmación categórica es temeraria. Quien hoy celebre o lamente ese punto como hecho consumado, opina sin leer.
Probar antes que presumir
1. Construir pruebas antes que normas. Hace falta un canal institucional que lleve la inteligencia financiera, los datos de las fiscalías y la fiscalización electoral a procedimientos con valor probatorio. Sin esa tubería, cualquier reforma será un cartel en la pared: muy firme en el discurso, inservible en el expediente.
2. Explorar requisitos objetivos de elegibilidad, como sentencias firmes o inhabilitaciones, que resisten mejor el escrutinio constitucional que las sanciones por beneficio.
3. Proteger a las candidaturas y rastrear el dinero ilícito antes de la jornada electoral, porque después de la urna ya llegamos tarde y la nulidad, aun la más exigente, apenas es un parche sobre una elección capturada.
El espejo para 2027
La lección para los demás congresos locales es incómoda.
En 2027 habrá gubernaturas en disputa en buena parte del país, y la tentación de copiar el modelo chihuahuense será enorme porque rinde en titulares.
Ahora existe un mapa de lo que la Corte no tolera: responsabilidad objetiva, sanciones fijas, presunciones sobre el adversario. Quien insista en ellas no defenderá las elecciones; las expondrá a otra anulación y a un desgaste institucional gratuito.
Chihuahua quiso que las urnas se decidieran sin cuarteles criminales de por medio. El propósito era legítimo; el método, no.
La Corte marcó el límite y lo hizo con razón.
Pero sería una irresponsabilidad aplaudir el fallo y olvidar lo esencial: seguimos sin fiscalías capaces de probar, sin inteligencia que llegue a tiempo y sin autoridades electorales con herramientas para actuar.
El criminal no necesita ganar en tribunales.
Le basta con que el Estado no llegue al expediente.
La democracia no se salvará con artículos ingeniosos ni con sentencias aplaudidas, sino con instituciones que investiguen, prueben y sancionen a tiempo, antes de que la urna sea la última víctima.
*Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5:25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com y síguelo en redes sociales como @guerrerobaenamx
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