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Discurso de alto riesgo afuera y adentro

La narrativa presidencial, y el acompañamiento de sus correligionarios, se podría entender a partir de una lectura meramente electorera, pero no desde una perspectiva estratégica.
Sheinbaum Segundo Aniversario Triunfo
El discurso confrontativo y elusivo que ha escogido la Presidenta, le está abriendo frentes innecesarios dentro y fuera del país, cuando ya de por sí tiene problemáticas internas importantes con grupos de campesinos, pseudo maestros y transportistas, que no ha sabido controlar, considera Don Porfirio Salinas. (Foto: Presidencia/Cuartoscuro.)

El discurso de la Presidenta Sheinbaum en el segundo aniversario de su elección el pasado 31 de mayo marcó un hito. Fue la confirmación clara de su tendencia discursiva de las últimas semanas de mayor enfrentamiento con EU, y la oposición, aún sin tener muchos elementos para hacerlo.

Desde el episodio de la muerte de los agentes de la CIA en Chihuahua, la presidenta ha escogido una ruta narrativa por demás riesgosa que, lejos de ajustarse, ha ido subiendo de tono con cada suceso posterior, particularmente a partir del problema de Rocha. El domingo fue la confirmación.

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La narrativa presidencial, y el acompañamiento de sus correligionarios, se podría entender a partir de una lectura meramente electorera, pero no desde una perspectiva estratégica. Las implicaciones pueden ir mucho más allá: la estabilidad del país, la relación con EU, y su capacidad electoral.

Es, hasta el momento, la muestra más clara de que en el gobierno federal no solo no se tiene capacidad de operación política, sino que, y más preocupante aún, no se entiende que les hace falta de manera urgente tener personas experimentadas que puedan hacer esa operación.

El discurso confrontativo y elusivo que ha escogido la Presidenta, le está abriendo frentes innecesarios dentro y fuera del país, cuando ya de por sí tiene problemáticas internas importantes con grupos de campesinos, pseudo maestros y transportistas, que no ha sabido controlar.

La actitud tan diferente tomada ante los casos de Chihuahua y Sinaloa al evadir su responsabilidad federal y minimizar el caso de Rocha, mientras se insiste en azuzar a la gobernadora panista, al tiempo que se cuestionan las acciones de EU, no le beneficia en lo absoluto al gobierno.

Pareciera que nadie en su entorno cercano le está diciendo a la presidenta los riesgos, que ya se están materializando, de esa estrategia. Tal vez porque nadie en su entorno tiene capacidad de transmitírselo, o incluso de percibirlos. Mal escenario cualquiera de los dos casos.

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Hay varios frentes que se están abriendo con este errado discurso. El de sus niveles de popularidad, su imagen como estadista, la economía, los niveles electorales de su coalición, y por supuesto la relación con EU ante la revisión del TMEC y los diferendos en materia de seguridad.

Si bien mantiene niveles altos de popularidad, es claro que los episodios recientes le están costando de manera importante, mostrando un descenso evidente. No al nivel de algunas encuestas cuestionables como la de Becerra en Latinus, pero sí a un nivel que debería preocuparle.

Se podría argumentar que el discurso presidencial está en parte enfocado en su base electoral, en mantenerla unida y fortalecerla ante las intermedias que vienen. Sin embargo, la parte dura de esa base es bastante cohesionada y no lo necesita, pero en otros segmentos hay efecto contrario.

El primer problema está en los votantes que no son de su coalición pero que le dieron un voto de confianza. A esos ella misma los aleja con este discurso. El otro problema es en los no duros de su coalición, y que batallan más en sus entornos para justificar los dichos, generando dudas sobre ella.

Esto nos lleva al plano electoral. La narrativa ultranacionalista podría tener algo de éxito. Pero mezclada con atacar a Maru y defender a Rocha, pierde fuerza en muchos votantes. Da la impresión de que la soberanía es más bien un arma para encubrir a los suyos, y atacar a los otros.

Esto, aunado a los errores garrafales de sus huestes de hacer protestas fallidas en Chihuahua y presentar juicios contra otros opositores, como en Nuevo León, al tiempo que encubren a sus corruptos en Sinaloa, Veracruz, Morelos y muchos más, tiene un efecto contrario al buscado.

Gracias al mal discurso y esos errores, la propia 4T está construyendo personajes de oposición con más fuerza y visibilidad. Maru es la mejor muestra. Están dándole un respiro electoral a una oposición inexistente que solo ha sabido auto sabotearse.

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En el plano económico, la afrenta clara a EU, en plena negociación arancelaria y del TMEC, está parando la ya de por sí débil inversión en el país, en medio de una gran vulnerabilidad de las finanzas públicas y una economía en declive por las malas decisiones durante el sexenio de AMLO.

A los inversionistas les preocupa sobre manera que, con esta narrativa equivocada, se ponga en riesgo la posibilidad de lograr una reducción arancelaria y, sobre todo, de alcanzar un acuerdo en el TMEC que permita a México recuperar su competitividad y garantizar acceso preferencial a EU.

Esto nos lleva a la relación bilateral. Es claro que el diálogo con EU atraviesa la etapa de mayor incertidumbre desde que tuvimos los problemas bélicos del Siglo XIX. Hoy, ellos tienen un gobierno atropellado y voluntarioso, con decisiones unipersonales alejadas del sentido común tradicional.

En este entorno, ante un presidente de EU de piel demasiado sensible que ha usado a México como arma política y electoral, se antoja poco estratégico confrontarlos en materia de seguridad, particularmente en temas en los que México no puede demostrar tener la razón.

El esfuerzo atinado por más de un año de la presidenta para administrar la relación con el menor riesgo posible, se está echando por la borda. Y el gobierno no parece entender las señales crecientes de EU ante la afrenta, como la confirmación de que hay muchos más políticos en su mira.

Pero lo más preocupante en todo este contexto, es que a la presidenta se le ve entre sola y mal acompañada. Sola porque no parece haber quien la esté guiando y asesorando, alguien capaz de entender el contexto y hacérselo ver.

Y mal acompañada en dos frentes cruciales. Por un lado, un partido completamente desorganizado que poca o nula lealtad le muestra a la presidenta, cometiendo errores garrafales básicos que le van restando imagen, le abren riesgos electorales y la distraen de los temas importantes, como gobernar.

Por otro lado, y más preocupante aún, su mentor AMLO, que lejos de mantenerse al margen, sintió la necesidad urgente de demostrar que sigue vigente y mantiene influencia sobre ella. El ejemplo perfecto es la vergonzosa carta contra Trump, eso sí, con una sofisticada cita a Calle 13, que solo confirmó que él le dio línea a la Presidenta para el 31 de mayo.

Y mientras tanto, en 3 días arranca el Mundial, y por más circo que sea, difícilmente logrará distraer la atención ante tantos frentes abiertos que pudieron controlarse, de haber capacidad política.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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