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Las gigantes de nuestra economía

Las miradas más estructurales sobre realidades menos fluidas, como los datos de los Censos Económicos (CE) del Inegi, permiten ponderar mejor las características y retos de nuestra economía.
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Sin debilitar a las gigantes que son locomotoras y cuidan el medio ambiente, urgen más empresas medianas y más clase media, considera Rogelio Gómez Hermosillo. (Andrzej Rostek/Getty Images)

La mirada predominante sobre la situación de la economía se moldea en gran medida por datos coyunturales. El seguimiento diario al tipo de cambio y a las Bolsas de Valores; los reportes quincenales sobre inflación, junto con más de un centenar de indicadores de base mensual y trimestral, ocupan mucho espacio en medios y en las percepciones, especialmente entre quienes lideran las empresas.

Sin embargo, las miradas más estructurales sobre realidades menos fluidas, como los datos de los Censos Económicos (CE) del Inegi, permiten ponderar mejor las características y retos de nuestra economía.

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Con esos datos, hace meses escribí sobre la fragilidad de los 5 millones de micro negocios, que representan el 95% de las unidades económicas y que, más que empresas, son múltiples y variadas estrategias de autoempleo para generar ingresos y sobrevivir. (Tomografía de la Economía Mexicana en Expansión 5/9/2025).

En esta ocasión, enfoco en el otro extremo del espectro, el lado fuerte y dinámico: las mil empresas más grandes por su producción bruta total, las verdaderas gigantes de la economía. Son apenas dos "diezmilésimas" (el 0.02% de las unidades económicas), pero concentran casi la cuarta parte del personal ocupado captado por los CE 2024. En concreto, ocupan a 5 millones de personas: 2 millones de mujeres y 3 millones de hombres. Este grupo concentra el 23% del personal remunerado y cubre el 37% del total de las remuneraciones (1.3 billones de pesos en 2023).

Su antigüedad es variada. Casi la mitad de estas firmas tienen entre 10 y 29 años (249 tienen entre 20 y 29 años, y 205 entre 10 y 19 años). Hay un bloque histórico con 152 empresas con 50 años o más y 229 con entre 30 y 49 años. En las “novedades”, 165 tienen menos de 10 años (aunque es posible que algunas sean producto de fusiones, adquisiciones o cambios de razón social).

Por sector económico, la manufactura es el reino indiscutible: 587 de estas mil empresas (casi 6 de cada 10) pertenecen a este sector. Le sigue el comercio, con 148 (15%): 76 son de mayoreo y 72 de menudeo (retail). Completan la lista 67 bancos y aseguradoras y las 198 restantes que se distribuyen en los otros 16 sectores. En cuanto a su operación, 720 tienen múltiples establecimientos, mientras que solo 280 son "uniestablecimiento".

El peso de estas gigantes sobre la economía es innegable. Generan el 56% de la producción bruta total (17 billones de pesos) y el 54% del valor agregado censal (8.4 billones). Manejan el 54% de los gastos totales (17.4 billones) y reciben el 52% de los ingresos totales (23.6 billones). Si mi fórmula no falla, captan 48% de la utilidad bruta total (6.3 billones).

Sin embargo, no todo es escala. La tasa de rentabilidad promedio de estas mil empresas es muy similar a la del conjunto nacional (34.43 vs 32.68), y el margen bruto de operación también (25.61 vs 24.63). La diferencia está en la productividad, donde la brecha es inmensa. El valor agregado por persona ocupada es 5.3 veces mayor (1.68 millones de pesos vs 315 mil), y la producción bruta total por persona ocupada es 5.9 veces mayor (3.37 millones de pesos vs 575 mil).

Con este diferencial, resulta elocuente que la remuneración promedio en estas gigantes no llega ni al doble de la del resto de las empresas (es solo 1.9 veces mayor). Este dato es clave: pagan mejor, sí, pero dada su rentabilidad y su diferencial de productividad, tienen un claro margen de mejora salarial. Muchas podrían ser "champions" del ingreso digno y dejar atrás el modelo de crecer con bajos salarios.

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Evaluar el efecto de esta concentración de fortaleza en "unas cuantas" empresas es complejo. Pueden ser que muchas sean las "locomotoras" del dinamismo económico, pero también es posible que otras funcionen como "esponjas" que engullen a su competencia, debilitan su cadena de valor y mantengan a su personal en los mínimos. En 2019, un estudio de McKinsey sobre la economía latinoamericana (enfocado en México, Brasil y Colombia) planteaba que en nuestro país hacía falta "llenar el hueco" intermedio: la expansión y el fortalecimiento de las medianas empresas y del poder adquisitivo de la clase media (Ver: McKinsey Latin America’s missing middle ).

Vale la pena considerar ese propósito como estrategia para el desarollo inclusivo y sostenible: sin debilitar a las gigantes que son locomotoras y cuidan el medio ambiente, urgen más empresas medianas y más clase media.

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Nota del editor: Rogelio Gómez Hermosillo es Presidente Ejecutivo de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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