A días de que comience a rodar oficialmente el balón, y a fluir en mayor medida ingentes cantidades de dinero y de personas, resulta importante plantearse una simple pregunta: ¿cuáles serán los impactos del Mundial de futbol 2026? Es evidente que sus efectos van mucho más allá de lo deportivo y que estos no serán, necesariamente, positivos. Ni duda cabe que habrá beneficios, así como también desperfectos y, desde luego, reconfiguraciones.
#Opidemia | Impactos del Mundial de futbol
Se difunde con mucho ímpetu la idea de que México es el único país del mundo que ha sido tres veces sede de un megaevento como éste. Aunque habría que señalar que ahora lo hace de manera compartida con dos países más y que, la verdad, es realmente Estados Unidos el país centro, el más importante en esta justa en términos organizativos.
Para no hablar de posibles efectos desde la mera suposición y con base sólo en premoniciones, se puede voltear a Brasil, en donde existe una interesante y amplia literatura que en su momento se propuso estudiar los impactos tanto de la copa del mundo 2014 como de las olimpiadas en 2026, de las cuales fue el país sede.
Orlando Alves Dos Santos Junior coordina el libro Brasil: os impactos da copa do mundo 2014 e das olimpiadas 2016, publicado bajo el sello del Observatorio das Metrópoles. Entre las páginas 21 y 40 plantea 10 proposiciones generales sobre lo ocurrido en los referidos megaeventos:
1. Los proyectos de intervención y renovación urbana implementados en las ciudades sede son la expresión de una nueva ronda de mercantilización de las ciudades.
2. La realización de los megaeventos deportivos está asociada a la difusión de un nuevo modelo de gobernanza emprendedora neoliberal en las ciudades sede.
3. Los procesos de neoliberalización potenciados por los megaeventos deportivos ocurren de forma diferenciada en cada ciudad sede, teniendo en cuenta la especificidad de cada contexto local.
4. Las intervenciones vinculadas a la preparación para la Copa del Mundo y las olimpiadas promueven un proceso de destrucción/creación de instituciones, regulaciones y centralidades en el espacio urbano.
5. La implementación de los proyectos de reestructuración urbana vinculados a los megaeventos deportivos encuentra diversas barreras y genera diversos conflictos urbanos.
6. Los proyectos de renovación y reestructuración urbana vinculados a la copa del mundo y las olimpiadas promueven un proceso de relocalización de los pobres en las ciudades.
7. La Copa del Mundo y las olimpiadas están asociadas a la promoción de nuevos canales de decisión sin participación social y a la adopción de leyes de excepción que expresan la subordinación del poder público a los agentes del mercado.
8. La preparación de la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos ha servido para difundir un modelo de gestión basado en las asociaciones público-privadas.
9. La Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos promueven la reconfiguración del futbol y de las prácticas deportivas.
10. Los megaeventos deportivos han promovido el emprendimiento urbano en el contexto internacional.
El Mundial de futbol 2026 podría tener impactos muy localizados en el caso mexicano. No parece sentirse la euforia en todo el territorio nacional. Podría decirse, incluso, que hasta hay estados que muestran una gran indiferencia por tratarse de un evento caro y alejado.
Las ciudades sede sólo serán la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Pero de cualquier manera habrá que estar pendientes de situaciones tan relevantes como la aparición de nuevos conflictos urbanos, la relocalización de personas en situación de vulnerabilidad o la subordinación del poder público a intereses privados.
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Los políticos se ponen la camiseta y se suben a la tendencia mundialista con la intención de posicionarse, pensando en su futuro político --y ojalá que también en el de los territorios que gobiernan. Así lo hace, con vehemencia, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, como también lo hacen los gobernadores de Nuevo León y Jalisco emanados de Movimiento Ciudadano, Samuel García y Pablo Lemus, respectivamente.
“A pesar de las cosas que envilecen al futbol actual, como corrupción, explotación económica, dopaje, racismo y xenofobia, el futbol ha podido mantener y renovar la capacidad de asombrarnos”, advierte Juan Villoro.
¿Qué nos asombrará más de esta Copa Mundial de futbol? ¿Con qué nos quedaremos como país cuando se acabe la fiesta mundialista? Ya se verá.
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Nota del editor: Javier Rosiles Salas ( @Javier_Rosiles ) es politólogo. Doctor en Procesos Políticos. Profesor e investigador en la UCEMICH. Especialista en partidos políticos, elecciones y política gubernamental. Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.