Por su parte, la reforma sobre integridad empresarial podría representar una oportunidad perdida en el combate a la corrupción dentro del sector privado.
¿De qué tratan las reformas?
La senadora Olga Sosa Ruíz (Morena, Tamaulipas) propuso reformar las leyes de protección de datos personales aplicables a particulares y sujetos obligados para:
- Obligar a los particulares a garantizar que el consentimiento para tratar datos sea libre, específico e informado por parte de la persona titular de los mismos (requisito que ya observan los sujetos obligados).
- Exigir, tanto a los particulares como a los sujetos obligados, que demuestren con elementos “indubitables” que el consentimiento expreso fue inequívoco.
En cuanto al senador Daniel Barreda Pavón (Movimiento Ciudadano, Veracruz), su propuesta consiste en reformar la Ley de Responsabilidades Administrativas para:
- Reconocer la figura del Oficial de Cumplimiento como la encargada de la política de integridad de la empresa.
¿Qué implicarían las reformas?
El proyecto de la senadora Olga Sosa supondría un avance en el terreno de la privacidad, aunque a un costo potencialmente elevado para las empresas.
- Los estándares para obtener el consentimiento en el sector privado serían más estrictos, lo que fortalecería la protección de los datos de las personas.
- Sin embargo, las empresas tendrían que implementar nuevas tecnologías tanto para recabar el consentimiento como para demostrar, a partir de pruebas materiales debidamente almacenadas y preservadas, que este fue “inequívoco”.
- En los países regidos por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la “indubitabilidad” propuesta por la senadora Sosa ha implicado gastos para:
* Crear formularios especiales para recabar el consentimiento.
* Montar sistemas de registro y conservación de pruebas del consentimiento con sus respectivos blindajes de ciberseguridad.