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Cumbre de “líderes” de “América del Norte”

Sin un liderazgo contundente de los Jefes de Estado de México, Estados Unidos y Canadá, será imposible que nuestra región realmente maximice los beneficios del T-MEC.
lun 09 enero 2023 06:02 AM
T-MEC ratificación
¿Los “líderes” de los tres países serán capaces de pensar en “América del Norte” esta vez, o seguirán perdiendo el tiempo mientras perdemos esta oportunidad histórica ante el resto del mundo?, plantea Don Porfirio Salinas.

Esta semana se realizan las actividades de la Cumbre de Líderes de América del Norte. Bilateral hoy México-Estados Unidos, trilateral mañana, y bilateral México-Canadá el miércoles. Además de encuentros con los sectores privados de los tres países hoy.

Hay muchos comentarios alrededor de esta cumbre. No mucha gente entiende si sirven para algo estos encuentros de Jefes de Estado, y muchos otros tampoco creen que realmente se toquen temas de relevancia, más allá de aprovechar la oportunidad para fotos oficiales y declaraciones genéricas.

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Es muy probable que otras cosas pasen durante las reuniones privadas entre los mandatarios, conversaciones que difícilmente se conocerán, y en las que probablemente sí hay algunas pláticas más delicadas y no necesariamente tan amables.

Pero una duda más de fondo es, ¿qué tan sólidos son los liderazgos de los actuales mandatarios, y qué tanto realmente pueden, o les interesa, incidir en un mejor camino compartido para nuestros tres países? ¿Realmente nos conciben como región, o siguen viéndonos como naciones aisladas?

Esta pregunta viene al caso porque los diversos problemas internacionales recientes, como la pandemia, la guerra comercial de occidente con China y la actual invasión de Ucrania, han cambiado de fondo el modelo de globalización, que ya de por sí venía sacudiéndose.

En el mundo actual, con la profunda disrupción de cadenas globales de valor, y las faltas de abastecimiento tanto de materias primas como de bienes finales clave, los países con mercados de consumo más grandes no pueden mantener el modelo actual de producción concentrada en Asia.

Deben buscar opciones más cercanas, y que den mayor certidumbre de sus procesos. En este contexto, los factores ya no solo son de bajos costos, sino de ubicaciones geográficas estratégicas, y de políticas públicas que permitan cumplir no solo objetivos de producción, sino compromisos y metas globales que se han impuesto, como las ambientales.

La globalización cambió de tajo. Hoy, la tendencia es a la regionalización, y parece que así será el modelo por un buen rato. Algunos países intentan remontarse a un modelo más localista, al estilo de la sustitución de importaciones. Pero los principales, van hacia la regionalización.

Esto está abriendo oportunidades históricas a nivel mundial, y en especial para nuestros tres países. Sin embargo, todo el mundo está en competencia por atraer las inversiones que esta oportunidad está impulsando, y que se planean hacia el mediano y largo plazo.

América del Norte, y México en particular, podrían capitalizar esta ola con gran facilidad, y sin demasiado esfuerzo. Lo difícil sería no aprovechar esta ola global, y parece que nuestros países buscan eso, mediante políticas que van en contra de lo que buscan los inversionistas: certidumbre.

Y aquí regresa la pregunta sobre el nivel real de liderazgo de nuestros tres mandatarios. Lamentablemente, los hechos no parecen ser muy halagüeños para ellos.

Sin un liderazgo contundente de los Jefes de Estado de México, Estados Unidos y Canadá, será imposible que nuestra región realmente maximice los beneficios del T-MEC, y que consolidemos una plataforma real para aprovechar la oportunidad histórica que tenemos en frente.

 

Hoy, los mandatarios no parecen entenderlo, o no están interesados en hacerlo. Lejos de mostrar liderazgo, están enconchados, tomando decisiones contrarias a lo que necesitamos.

En México, la visión anacrónica ultranacionalista en materia de energía nos está parando en seco. Los inversionistas no solo necesitan suficiencia energética a costos competitivos. Requieren que sea de fuentes limpias porque tienen obligaciones globales en materia ambiental. Todo lo contrario a eso es lo que está haciendo el gobierno mexicano.

Estados Unidos, por su parte, tiene una estrategia localista automotriz, por la profunda sumisión de su gobierno a los intereses mezquinos de algunas centrales sindicales. La interpretación equivocada sobre reglas de origen del T-MEC, y los intentos de incentivar baterías únicamente hechas en su país lo demuestran.

Y Canadá, por un lado busca replicar estos incentivos a baterías canadienses, y además juega de manera aventurada con cuotas arancelarias en lácteos, que le dan beneficios realmente nimios.

Los gobiernos no están dando el ancho, mientras el tiempo corre. Además, no entienden que el éxito de los países, y sus administraciones, depende de trabajar de la mano con sus comunidades empresariales, en lugar de marginarlas.

Y no es que tengamos a los mejores empresariados, ni los más sensibles a los retos actuales. Pero como decían los abuelos, con esos bueyes hay que arar. Y nuestros llamados líderes no comprenden que también ellos podrían contribuir a modernizar nuestras clases empresariales con más diálogo.

AMLO tiene una gran aversión a la clase empresarial, en una suerte de clasismo a la inversa, con algunas excepciones de cercanos a él. Biden se siente autosuficiente con el apoyo de los sindicatos, y ni ve ni escucha al empresariado. Y Trudeau solo busca fotos para sus redes, más que un diálogo realmente sustancioso y productivo.

En la parte de instituciones democráticas, que son clave para la certidumbre de inversionistas, mejor ni entramos porque da para varias columnas. Entre los embates al INE, y los visibles problemas electorales en Estados Unidos, no parece que mejoremos pronto.

 

Se está jugando de manera muy peligrosa a la polarización. Los buenos, el pueblo, contra los malos, el empresariado. Así, no hay manera de volvernos más competitivos, además de los graves riesgos sociales que conlleva.

Los tres países estamos desaprovechando la oportunidad de la relocalizacion de cadenas. Ninguno parece pensar como región. Pero tampoco resuelven sus problemas internos de desigualdades crecientes, debilidad del mercado laboral, drogas, inseguridad y un largo etcétera.

El éxito de los tres países depende de los tres. Somos interdependientes querramos o no. ¿Los “líderes” serán capaces de pensar en “América del Norte” esta vez, o seguirán perdiendo el tiempo mientras perdemos esta oportunidad histórica ante el resto del mundo?

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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