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#ColumnaInvitada | Gran transformación, gran política y lo político

La llamada 4T es un ejercicio nacional de discusión sobre el sentido mismo de lo que es la nación y la patria, sobre todo en función de la relación de los bloques fundamentales del Estado.
lun 31 octubre 2022 06:00 AM
Ángel de la Independencia
La columna del Ángel de la Independencia es uno de los puntos más emblemáticos de la capital.

Se trata de conectar los tres conceptos (gran transformación, gran política, lo político) en un esquema de análisis histórico que nos permita comprender lo que está ocurriendo con la llamada 4T y la administración de López Obrador, para así dimensionar los alcances de lo que está en juego.

También para darnos cuenta de que es imposible tener todos los resultados deseables en el corto plazo, y tanto más si tomamos en cuenta que se nos atravesó la pandemia, lo que significa que la responsabilidad de los que estaremos involucrados con este proceso en los años y décadas por venir es verdaderamente grande.

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El primero de ellos (gran transformación) lo tomo del título homónimo de una de las obras fundamentales de la economía política del siglo XX aunque un poco olvidada ciertamente, de un autor húngaro igualmente poco conocido pero genial: Karl Polanyi.

La transformación que estudia en el libro, en una línea muy parecida a la de Marx, es la que tiene lugar durante el siglo XIX en Inglaterra a resultas de la revolución industrial, y que tiene como consecuencia fundamental la transformación en mercancía de todos los factores de la producción (tierra y trabajo, es decir, naturaleza y seres humanos) en beneficio del capital. Digamos que con este concepto podemos abordar el aspecto económico de los grandes procesos políticos de transformación.

El segundo concepto (gran política), lo tomo de Antonio Gramsci, una de las mentes más lúcidas que produjo Italia entre fines del XIX y principios del XX, fundador del Partido Comunista Italiano al que metiera en la cárcel Mussolini “para impedir que siguiera trabajando su cerebro”.

Lo usaba para referirse a las cuestiones políticas de gran envergadura más allá de la “politiquería”, digamos, en el sentido de que tienen que ver con la formación de nuevos Estados, con la destrucción o defensa de grades estructuras sociales o económicas y, en suma, con el destino de las próximas generaciones más que con el destino de las próximas elecciones.

Con este concepto podemos abordar el aspecto político estructural de los grandes procesos de transformación que se conecta con el tercer concepto: lo político.

Lo político, en efecto, es la esencia de la política, y se define según la respuesta que se la de a tres preguntas fundamentales: quién manda, cómo manda y para qué manda en una sociedad histórica determinada para decidir sobre su modo de existencia política.

Desde la perspectiva de la economía, la llamada 4T, en esta primera fase, es un proceso de reorganización de los factores de la producción por un lado, marcada por la inversión intensiva en sectores de carácter estratégico, fundamentalmente el de la energía (Pemex, Dos Bocas, CFE) y de comercio internacional (corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec), además, por otro lado, de un incremento de la capacidad de recaudación fiscal del gobierno y una reforma laboral de largo alcance (aumento progresivo del salario mínimo, democracia sindical, nuevo modelo de conciliación).

 

Desde la perspectiva de la gran política, la llamada 4T es un ejercicio nacional de discusión sobre el sentido mismo de lo que es la nación y la patria, sobre todo en función de la relación de los bloques fundamentales del Estado: el poder económico, el poder político y el poder militar, que desde la presidencia de la república se están alineando alrededor del principio del nacionalismo y la consciencia histórica y patriótica mediante un ejercicio de alta politización de la sociedad (revolución democrática).

La llamada 4T es entonces, ciertamente, una gran transformación: se redefine la ecuación de los factores de la economía y la producción en una dirección nacionalista; se somete a discusión lo que es la nación y la patria, y mediante una revolución democrática se politiza a la ciudadanía para volverla más exigente, más informada y más crítica.

El próximo gobierno de la llamada 4T deberá de centrar sus esfuerzos en activar los mecanismos que se requieran para impulsar el desarrollo acelerado de México.

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Nota del editor: Ismael Carvallo Robledo es Director General del Espacio Cultural San Lázaro de la Cámara de Diputados. Siguelo en Twitter . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

 
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