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#ColumnaInvitada | La llamada 4T: proyecto, estrategia y resultados

Aunque toda administración debe dar resultados de manera obligada, no es posible exigir y medirlas a todas por igual.
vie 26 agosto 2022 06:00 AM
morena eleccion interna politica y otros datos
En la siguiente administración –que será seguramente de Morena–, el nuevo régimen de la llamada 4T, de seguir en la misma dirección estratégica, podrá cosechar resultados mucho más jugosos y contundentes, considera Ismael Carvallo Robledo.

Una de las cuestiones más debatidas alrededor del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la llamada 4T es la de la relación entre el proyecto, las estrategias y los resultados obtenidos.

Las tres variables constituyen lo que podríamos llamar la ecuación matricial de una administración determinada, como pudiera ser la administración de AMLO, la administración de Peña Nieto, o la administración Trump o Biden o la de Macron, y así en cualquier parte del mundo con el gobierno que se quiera analizar.

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La complejidad del asunto se deriva del hecho de que, aunque toda administración debe dar resultados de manera obligada, no es posible exigir y medirlas a todas por igual. ¿Por qué? Porque todo depende de la relación que, a su vez, se da entre la forma de gobierno, en donde están en juego las fuerzas visibles de una sociedad política, y la forma de régimen, en donde están en juego las fuerzas invisibles, es decir, los factores reales de poder. El lugar en donde se define esa relación fundamental es en el proyecto, del que se derivan los objetivos.

La clave de la administración de AMLO, es decir, la clave de la llamada 4T, está en el hecho de que se trata de un proyecto histórico de regeneración nacional y de reorganización del Estado mexicano movilizando a la sociedad mediante una revolución democrática para transformar al régimen neoliberal, del que se han beneficiado tan solo unos cuantos y que estuvo detrás (como fuerzas invisibles) de varios gobiernos visibles (de Carlos Salinas a Peña Nieto, pasando por las dos administraciones panistas), en un régimen nacionalista, soberano y de desarrollo económico y justo para todos.

Hace unos días pude escuchar al presidente de Morena, Mario Delgado, explicar esto a una delegación internacional de una manera clara, panorámica y contundente. Para Delgado, se trata de una estrategia integral soportada por dos columnas fundamentales: por un lado, el gobierno federal como maquinaria de direccionamiento del presupuesto público y como agente de activación estratégica de la economía y, por el otro, el partido político como maquinaria de formación, movilización, organización y dirección de una base social que en 2018 sumó 30 millones de votos para hacer de AMLO el presidente más votado de la historia.

La acción transformadora de gobierno de López Obrador se divide en tres tipos de inversión estratégica:

- Inversión social (10 millones de adultos mayores con pensión, 11 millones de niños y jóvenes con beca, salud universal) con la que se mantiene un piso mínimo de ingreso, lo más amplio que se pueda, que contribuye a la economía mediante el consumo.

- Inversión en infraestructura de transporte y turismo (AIFA y Tren Maya), de comercio internacional (el Corredor Transístmico como alternativa comercial interoceánica al Canal de Panamá) y energética (refinería de Dos Bocas, fortalecimiento de Pemex y CFE), mediante la que se potencia la capacidad productiva, comercial y turística de México.

 

- Inversión económico-fiscal (incremento del salario mínimo, disminución de impuestos en la frontera, no incremento general de impuestos y no endeudamiento del país, incremento de ingresos fiscales por vía del cobro a grandes contribuyentes al SAT, estabilidad peso-dólar durante cuatro años seguidos y acumulado de reservas internacionales por 200,000 millones de dólares) mediante la que se ha establecido un esquema de desarrollo económico austero y estable, y ha hecho de México uno de los 10 países con más inversión extranjera directa del mundo con un gobierno digno y respetado.

La pinza la cierra Morena como plataforma formativa y electoral, que, de cero gubernaturas en 2018, ha pasado a gobernar 22 estados, 15 de los cuales (un aproximado de 40 millones de mexicanos) se lograron con la presidencia de Mario Delgado.

No olvidemos que esto fue implementado con una pandemia de por medio, y es por lo demás evidente que, en la siguiente administración –que será seguramente de Morena–, el nuevo régimen de la llamada 4T, de seguir en la misma dirección estratégica, podrá cosechar resultados mucho más jugosos y contundentes.

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Nota del editor: Ismael Carvallo Robledo es Director General del Espacio Cultural San Lázaro de la Cámara de Diputados. Siguelo en Twitter . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

 
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