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#ZonaLibre | De traiciones y alianzas desesperadas

La crisis de seguridad que vive todo el territorio nacional no se puede resolver en una votación de diputados o senadores. No se puede sanar por acuerdos partidistas.
mié 07 septiembre 2022 11:59 PM
alejandro moreno
Si el presidente del PRI ha emprendido una estrategia para salvar su libertad, estará cometiendo el peor error político de su vida; el más individualista y desesperado, señala Caleb Ordóñez.

El espinoso tema de la militarización permanente del país sigue siendo un trago amargo para el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno. Sin embargo, un extraño aliado podría ser de mucha utilidad.

La polémica, que ha originado una aguda división interna dentro de los grupos de morenistas, podría convertirse en un estandarte que debían utilizar los partidos de oposición, a fin de poner en jaque al ejecutivo, tras los debates que se presentarán en el Senado de la República sobre el traspaso de la Guardia Nacional a la Sedena.

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Pero en la política mexicana aún existen sorpresas y decisiones que podrían dejar con la boca abierta a cualquier persona que no haya conocido anteriormente la parafernalia y multiforme cambio de opiniones y causas, que cada día demerita a los partidos como representantes de sus militancias.

El pertenecer a una fuerza electoral no determina que los políticos sean congruentes con los principios de las instituciones que representan. Los colores y logotipos tan solo se han convertido en plataformas para algunos personajes que quieren hacer de la política un negocio perpetuo, sin importar tener que cambiar drásticamente de posición, respecto a temas torales para la sociedad mexicana.

En plena discusión sobre el tema militar, la diputada del PRI, Yolanda de la Torre presentó una iniciativa para que Ejército permanezca en las calles hasta 2028; esto se convirtió en una bomba dentro de la alianza Va por México.

De la Torre señala en su propuesta que: “Un cuerpo policial sólido y efectivo no se construye de la noche a la mañana; implica procesos largos y complejos, más aún cuando se requiere para enfrentar al crimen organizado. Bajo este orden de ideas y teniendo presente que cinco años no son suficientes para formar y poner a funcionar con los alcances que se previeron para la Guardia Nacional, se propone a esta Soberanía modificar el plazo previsto”.

Justo cuando los presidentes del PAN y el PRD han condenado enérgicamente que el Ejército siga patrullando las calles del país –sin grandes resultados-, el PRI pareciera coquetearle al presidente con una aparente misión: salvar al presidente nacional Alejandro “Alito” Moreno de la prisión, luego de una persecución política que lo tiene acorralado.

Desde Campeche, la actual gobernadora Layda Sansores ha dedicado gran parte de su tiempo y esfuerzo para desacreditar a Moreno –exgobernador de ese estado- a través de la exposición de audios que lo han expuesto negativamente ante la opinión pública, pues se le acusa de enriquecimiento ilícito y corrupción. Además, el fiscal de Campeche, Renato Sales ha pedido formalmente el desafuero del priista para enfrentar dichas acusaciones.

Resurgimiento del PRIMOR

El martes 6 de septiembre, un sonriente Andrés Manuel López Obrador se presentaba en su conferencia de prensa mañanera con un talante reconciliador, afectuoso y hasta consejero, para hablarle directamente al partido político que más ha criticado por años – desde que salió de sus filas-; un guiño directo al Partido Revolucionario Institucional: “Si el PRI plantea ayudar haría muy bien y que se deslinde del conservadurismo, de lo rancio. Cualquier partido lo que busca es salir adelante y si les está yendo mal (con la alianza), al menos que sean masoquistas, ¿qué hacen? Si por eso existen los divorcios”, decía el presidente con una sonrisa que denotaba satisfacción.

Quizá porque esta jugada podría ser sumamente ganadora en el tablero político rumbo a las elecciones del 2024, no solo al fracturar la alianza opositora, sino destrozarla por completo. Incluso la perseguidora más férrea de Moreno, la gobernadora Sansores “extrañamente” ha decidido dejar de mencionar al priista. ¡Vaya alianza de facto!

El silencio de “Alito” Moreno solo ha causado más enfado en los presidentes del PAN y PRD, a tal grado que el panista Marko Cortés ya aseguró que si la iniciativa de la diputada priista es aprobada, “por supuesto que pierde razón de ser esta coalición Va por México, porque lo que pensamos es cuidar a México y no prestarse a los intereses o acuerdos específicos o particulares de nadie”.

 

El perredista Jesús Zambrano coincidió con su homólogo y está de acuerdo con terminar con la alianza si la iniciativa se vota a favor de los intereses de Morena. Incluso los senadores priistas ya han salido a anunciar que no están de acuerdo con la iniciativa de los diputados de su propio partido, para prorrogar al 2028 el auxilio del Ejército en seguridad pública.

Los acuerdos entre partidos políticos opositores deberían ser parte del esfuerzo por fortalecer una democracia tan joven, como lo es la mexicana. Sin embargo, cuando estos pactos se hacen de forma escondida y con obviedades tales como salvarle la carrera política de un dirigente, con un convenio tan inexplicable como cambiar de parecer, prácticamente, de la noche a la mañana, solo desaniman, degradan, humillan y denigran el verdadero valor de la política y sus causas.

La crisis de seguridad que vive todo el territorio nacional no se puede resolver en una votación de diputados o senadores. No se puede sanar por acuerdos partidistas.

Si el presidente del PRI ha emprendido una estrategia para salvar su libertad, estará cometiendo el peor error político de su vida; el más individualista y desesperado. ¿Se lo permitirá la militancia priista o seguirá permitiendo que Alejandro Moreno termine por aniquilar al partido?

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

 
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