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Cumbre desangelada

En el aspecto positivo de la presencia mexicana, algunos casos fueron muy relevantes. Afortunadamente, de México brillaron dos mujeres empresarias, muy distintas entre sí.
lun 13 junio 2022 11:59 PM
lópez obrador
El canciller Marcelo Ebrard y su equipo estuvieron muy presentes en la cumbre, buscando diálogo con sus principales contrapartes de la región, y sosteniendo encuentros con empresas multinacionales que operan en nuestro país, señala Don Porfirio Salinas.

La Cumbre de las Américas la semana pasada en Los Ángeles, California, fue una por demás desangelada. Más allá de la notoria desorganización con la que se realizó, la cumbre estuvo caracterizada por gran apatía, y por una notoria falta de agendas y contenido.

Hubo dos componentes: la cumbre empresarial (de CEOs) y la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno. En ambas, la presencia mexicana fue limitada.

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En el caso de la cumbre de CEOs, la representación máxima la llevó el presidente del Consejo Coordinador Empresarial. Pero la delegación de CEOs mexicanos no fue muy nutrida como en otras ocasiones, a pesar de los fuertes vínculos económicos con la región.

En el aspecto positivo de la presencia mexicana, algunos casos fueron muy relevantes. Afortunadamente, de México brillaron dos mujeres empresarias, muy distintas entre sí.

La primera fue Blanca Treviño, una connotada empresaria regiomontana que montó desde cero la principal empresa de software en América Latina: Softtek. Otro gran atributo de Blanca Treviño es haber sido la primera mujer en ingresar a lo que era Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, y que eliminó el “hombres” de su nombre gracias a ella. Hoy, son cuatro mujeres en el CMN.

Treviño participó de manera relevante, como Colider con la vicepresidenta Kamala Harris, en el lanzamiento del programa “In Her Hands” (En sus manos) de la Alianza para Centroamérica. Este programa busca impulsar más participación femenina en la economía de la región.

El hecho de que esta importante empresaria mexicana esté como colíder de una iniciativa que parece tan importante para la vicepresidenta de Estados Unidos es un gran punto a favor de México.

La otra empresaria ejemplar que estuvo en Los Ángeles es la joven Fátima Álvarez, fundadora de una pyme muy interesante llamada Someone Somehwhere. Su enfoque es apoyar a mujeres artesanas textiles del sur de México para colocar sus productos.

Con esta empresa, Álvarez apoya a más de 200 artesanas, de Oaxaca y Chiapas principalmente, para incrementar sus ventas. Ha quitado a los intermediarios del camino, conectándolas directamente con compradores y además con manufactureras para subir su capacidad de producción.

Un gran logro es que, desde este año, la aerolínea Delta entrega sus kits para los viajeros de primera clase en bolsas textiles elaboradas por las artesanas de Someone Somewhere, dándoles visibilidad en todo el mundo.

Fátima fue invitada por Google a participar en un panel de la Cumbre junto al CEO global de esta importante empresa de tecnología, Sundar Pichai, dándole así proyección a su exitoso emprendimiento. Pocos en el mundo han tenido una oportunidad así.

Es un orgullo que dos mujeres, una consolidada empresaria de tecnología y una joven emprendedora con dimensión social, hayan resaltado por parte del empresariado mexicano.

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Sin embargo, no hubo mucho más que decir. Más allá de que al presidente del CCE sí se le vió muy activo interactuando con funcionarios de la región, particularmente de Estados Unidos y Canadá, sustituyendo de alguna manera la ausencia del presidente mexicano.

En cuanto a la delegación del gobierno de México, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard y que incluyó a la Secretaria Clouthier, se puede decir que hicieron su mejor esfuerzo, pero la ausencia presidencial tuvo sus efectos.

Cuando se lanzó con bombo y platillo por parte del Gobierno de Biden la Alianza para la Prosperidad, México no estuvo mencionado. Hábilmente, el canciller se movió para lograr un “adendum” en el que México se sumó a la iniciativa. Esta fue una clara señal por parte de Estados Unidos.

El canciller y su equipo estuvieron muy presentes en la cumbre, buscando diálogo con sus principales contrapartes de la región, y sosteniendo encuentros con empresas multinacionales que operan en nuestro país.

Por su parte, Clouthier estuvo en el panel de Ministros de Comercio de la región, y también se reunió con las principales empresas, incluso firmando un convenio de colaboración con el gigante tecnológico Amazon.

Pero la presencia de ninguna manera fue tan exitosa como la de aquellos países cuyos jefes de Estado sí asistieron.

Este era el reflector idóneo para el presidente, en el que podría reafirmar sus dichos de unidad de la región, y consolidar lo que impulsó en su reciente gira a algunos países de Centroamérica. Además de haber sido una señal de colaboración con nuestro principal socio económico: Estados Unidos.

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Habrá que estar muy pendiente de qué agenda se establezca para la visita que anunció en julio a Estados Unidos para reunirse con el presidente Biden. Y sobre todo, estar a la expectativa de que sí se dé esta visita. Sería la oportunidad de compensar su descortesía durante la cumbre.

Al final, la cumbre no tuvo anuncios de relevancia, salvo el de la Alianza para la Prosperidad, que en realidad es un documento de buenas intenciones y recursos financieros irrisorios para atender el problema de migración.

Pero no hay acciones concretas, ni mucho menos declaraciones políticas de altura. Una señal más del constante debilitamiento de la administración Biden dentro y fuera de Estados Unidos. Y un error diplomático más por parte de México.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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