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Lo que ha hecho la llamada 4T con el Poder Legislativo quedará en la historia como el peor retroceso que se ha tenido desde que existe la separación constitucional de poderes.
lun 18 abril 2022 05:00 AM
reforma-eléctrica
La oposición no permitió que se aprobara la reforma eléctrica.

Estos últimos meses han sido de los más vergonzosos de la historia política reciente de México. Y muy en particular, las últimas dos semanas, y más aún, ayer y hoy. Todo gracias a la iniciativa de contrarreforma eléctrica de la llamada 4T.

Lo que hemos visto desde su presentación formal es un completo circo, y una lucha de egos y de intereses personalísimos, de un lado y del otro.

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La manera en la que el presidente ha jugado con su investidura es inaudita. No le ha importado violar cuanta ley y regulación ha podido, nacional e internacional, por perseguir sus intereses electoreros. Como él mismo ha insinuado, la ley le estorba.

No es nueva la cooptación de los poderes legislativo y judicial. Todos los presidentes lo han hecho, aunque el actual se diga distinto. La diferencia principal es la manera tan cínica y burda en que se ha hecho en este caso para buscar imponer su contrarreforma.

Y una diferencia adicional es el nivel de sumisión tan pública que integrantes de ambos poderes han demostrado, particularmente el Coordinador de Morena y el presidente de la Cámara de Diputados, el presidente y un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En el segundo caso, fue más que clara la abyección de los ministros Zaldívar y Gutiérrez Ortiz Mena en la reciente decisión sobre la acción de inconstitucionalidad presentada por los senadores de oposición contra la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica del año pasado.

Zaldívar, quien como presidente debió asegurar que se siguieran de manera correcta los procedimientos y votaciones, olvidó su obligación constitucional y jugó para evitar los ocho votos necesarios para la inconstitucionalidad.

Gutiérrez Ortiz Mena votó en contra por su ambición personal de ser el siguiente presidente de la SCJN, olvidando su origen ‘calderonista’, y confirmando lo que muchos en su momento denunciaron: nunca debió ser nombrado ministro de la Corte si no tenía el perfil.

En el caso de los Diputados Mier y Gutiérrez, su papel ha sido más que lamentable. De manera abierta han propiciado todo tipo de rodeos y violaciones al proceso legislativo para complacer a su jefe, olvidando el principio constitucional de separación de poderes.

Las tretas más evidentes se dieron justamente en las últimas dos semanas. No conforme con tratar de imponer la discusión y votación de la contrarreforma durante la semana santa, de último minuto el lunes pasado impuso que se pospusiera para el día de ayer, sí, domingo.

 

Nada pudo hacer la oposición pues la llamada 4T tiene la mayoría simple para ese tipo de jugarretas. Y al ver que aún perdería la votación ante el pleno, el sábado trató de volver a posponer la sesión acordada para ayer. No le quedó más que llevarla a cabo. No sin tratar de violentar y retrasar el proceso.

Muchas de las triquiñuelas que han intentado no son nuevas, las han hecho todos los gobiernos anteriores. Lo que sí es nuevo es el evidente nivel de desconocimiento de las leyes, y del reglamento de la Cámara. Antes al menos lo que se hacía era sofisticado y en el marco legal.

También es nuevo el ínfimo nivel de debate y discusión que ha demostrado la llamada 4T en el Congreso con este tema. Llegando a lo vulgar y ofensivo. Además de la altísima soberbia, que solo es comparable con aquella del ‘peñismo’ y del ‘calderonismo’.

Lo que ha hecho la llamada 4T con el Poder Legislativo quedará en la historia como el peor retroceso que se ha tenido desde que existe la separación constitucional de poderes. La manera en la que rebajaron a la Cámara y los trabajos legislativos nunca se había visto. Ni siquiera el sexenio pasado.

El circo que montó Mier acompañado por toda su bancada, al parecer llena de borregos y focas más que de legisladores, quedará en los archivos como uno de los episodios más lamentables.

En todo este caos, PRI, PAN, PRD y MC han sabido mantenerse firmes en contra de la anacrónica propuesta de contrarreforma presidencial. Lograron tener a sus bancadas completas, a pesar de sesionar tanto en semana santa como en domingo de resurrección. Algo que antes era impensable.

Se mantuvieron también firmes en el compromiso público de votar en bloque en contra de la contrarreforma, evitando así la aprobación del bodrio de iniciativa constitucional del presidente.

Y esperemos se mantengan así de firmes contra la nueva ocurrencia ‘lopezobradorista’ de reformar la ley minera, que seguro pasará por mayoría simple de la llamada 4T, pero que será completamente amparable y sujeta de inconstitucionalidad. Veremos cómo se comporta la SCJN en este caso.

Es de celebrarse que la oposición se haya mantenido firme y coordinada. Pero no nos confundamos, llegamos a este punto precisamente gracias a las faltas de la oposición; ahora y cuando fueron gobierno.

 

No olvidemos que Moreira y Moreno, del PRI, evitaron a finales del año pasado que se votara y matara la contrarreforma, y fueron haciendo el juego al presidente al extender ese debate público. No son héroes ahora, solo revirtieron su gravísimo e histórico error.

No olvidemos tampoco que si en 2021 no se le quitó la mayoría simple a la llamada 4T en las elecciones intermedias, fue precisamente por los juegos de ambición de PRI, PAN y PRD. La tarea era relativamente sencilla, pero prefirieron hacer una alianza perversa que les quitó esa posibilidad.

Y no olvidemos tampoco que si hoy tenemos al presidente que tenemos, con el poder electoral y la cantidad de legisladores, gobernadores y presidentes municipales que tiene, es por los durísimos embates de los dos sexenios anteriores a la democracia y a la situación social y económica del país.

Lo que acabamos de vivir con todo el proceso de la nociva contrarreforma eléctrica presidencial deja más que evidente el desgaste tan preocupante de nuestro sistema político, y los duros golpes al sistema democrático, de ambos lados.

Esto debe ser una lección. Todos hemos abonado a esta realidad. O tomamos este ejemplo como la alerta roja que es y empezamos a cambiar las cosas, o cada vez más será la nueva normalidad.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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