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Violencia contra periodistas en un país que ya no es colonia de nadie

A la luz del autoritarismo populista de AMLO, las mentiras y amenazas de Trump eran muestras de comprensión y respeto; las verdades que dice la UE son una afrenta a la soberanía nacional.
mar 15 marzo 2022 11:59 PM

En su libro *Cómo perder un país. Los siete pasos que van de la democracia a la dictadura* (Anagrama, 2019) la escritora Ece Temelkuran ofrece un repertorio de lecciones sobre el ascenso del autoritarismo populista a partir de la experiencia turca.

Una de ellas se refiere a las acrobacias discursivas con las que Erdoğan y sus adeptos aprendieron a sustituir los argumentos racionales con apelaciones al agravio, a desvirtuar la posibilidad del diálogo convirtiéndolo en un instrumento para la recriminación. Y para hacerse, incluso ya estando en el poder, las víctimas.

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La historia que cuenta Temelkuran se parece a la de muchos otros líderes contemporáneos que utilizan el lenguaje del enojo y el reclamo popular para desconocer no solo datos veraces o hechos que los comprometen, sino hasta la racionalidad más elemental: recurriendo siempre a una letanía de reproches (acompañada de risitas sardónicas, comentarios pasivo-agresivos o gestos de indignada compunción) que no se hace cargo, no ofrece respuestas ni asume responsabilidades, que sirve no para resolver los problemas pero sí para representar a quienes la repiten como defensores del pueblo bueno contra los abusos de las élites.

Dicho en franco vernacular mexicano, la suya es una crónica sobre las “maromas” mediante las cuales ese tipo de figuras y movimientos consiguen “agitar el avispero” del resentimiento para “hacerse guajes” frente a la realidad y darle “atole con el dedo” al pueblo que pregonan encarnar.

Recordé el alegato de Temelkuran estos últimos días, sobre todo su metáfora de que tratar de entablar una discusión sensata con alguien que abraza ese tipo de retórica “es como preparar un licuado sin tapar la licuadora”, tras conocer la réplica del presidente a la resolución que adoptó el Parlamento Europeo sobre la violencia contra periodistas en México.

Su desdén no nada más por la civilidad, sino por una mínima coherencia lógica; su intento de hacer pasar la grosería y la ignorancia como expresiones de indignada autenticidad; en fin, todo en ella ejemplifica, con flagrante claridad, la manera en que el autoritarismo populista menoscaba la conversación pública (y, en este caso, también la comunicación diplomática).

Para ilustrarlo, me permito ofrecer a continuación una versión abreviada y editada a manera de conversación entre los eurodiputados y AMLO.

EURODIPUTADOS: Condenamos las amenazas, el acoso y el asesinato de periodistas y defensores de los derechos humanos en México.

AMLO: Es lamentable que se sumen como borregos a la estrategia reaccionaria y golpista del grupo corrupto que se opone a la Cuarta Transformación.

EURODIPUTADOS: Transmitimos nuestra más profunda solidaridad y empatía, nuestro más sentido pésame a las víctimas y sus familias.

AMLO: Sepan, diputados europeos, que México ha dejado de ser tierra de conquista.

EURODIPUTADOS: Observamos con preocupación las duras y sistemáticas críticas formuladas por las más altas autoridades del Gobierno mexicano contra los periodistas y su labor.

AMLO: México es un país pacifista. No enviamos armas a ningún país bajo ninguna circunstancia, como ustedes lo están haciendo ahora.

EURODIPUTADOS: Instamos al Gobierno de México a que adopte medidas para que defensores de los derechos humanos y periodistas puedan continuar sus actividades sin temor a represalias y sin restricciones.

AMLO: Si estuviésemos en la situación que ustedes describen en su panfleto, yo no sería respaldado por el 66 por ciento de los ciudadanos, como lo publicó ayer la encuesta de la empresa Morning Consult, que me coloca en segundo lugar entre los principales mandatarios del mundo. Dicho sea de paso, con más aprobación que los gobernantes europeos.

 

EURODIPUTADOS: Subrayamos que las políticas de protección pública deben implicar efectivamente a los organismos e instituciones gubernamentales de cada estado y al nivel local.

AMLO: ¡Para la próxima infórmense y lean bien! ¡Ya no somos colonia de nadie!

EURODIPUTADOS: Recordamos la importancia de una relación sólida y profunda entre la Unión Europea y México.

AMLO: Evolucionen, dejen atrás su manía injerencista disfrazada de buenas intenciones. Ustedes no son el gobierno mundial.

A la luz del autoritarismo populista de López Obrador, las mentiras y amenazas de Trump eran muestras de comprensión y respeto; mientras que las verdades que dice la Unión Europea son una afrenta a la soberanía nacional.

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Nota del editor:

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

 
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