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#ColumnaInvitada | ¿Por qué hablar de cannabis y juventudes?

Necesitamos comenzar a considerar a las personas jóvenes como sujetos de derecho, en vez de ser vistas como sujetos de protección del Estado.
jue 03 marzo 2022 04:59 AM
Planta de cannabis en el Senado
Una regulación del cannabis con perspectiva de juventudes debe contemplar las problemáticas actuales que vivimos para encontrar soluciones más acordes a la realidad, señala Paulina Sánchez.

A 15 años del comienzo de la guerra contra las drogas en México, las personas jóvenes seguimos experimentando sus estragos. En especial, quienes usamos sustancias psicoactivas nos hemos convertido en el blanco perfecto de prácticas que vulneran nuestros derechos como detenciones arbitrarias, extorsiones, tortura, uso excesivo de la fuerza y encarcelamiento.

Esto sucede en un contexto en donde según los últimos datos de Inegi (2020), la población joven asciende a 31 millones de personas, de las cuales al menos 4 millones viven en condiciones de pobreza, 81% de la población se encuentra en desocupación a pesar de tener experiencia laboral y 8.9 % tuvo que abandonar sus estudios por falta de recursos económicos.

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Así mismo, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2016-2017 señala que el número de personas jóvenes que usan sustancias ha aumentado, sobre todo entre la población de 12 a 17 años, pasando de 1.6% a 2.9%. Entre las sustancias ilegales más utilizadas se encuentran la cannabis, seguido por los inhalables y la cocaína. De igual manera, según datos del Inegi en 2018, el 80.3% de los imputados por narcomenudeo eran adolescentes y jóvenes, y más de la mitad fueron llevados a proceso por tenencia de 5 a 100 gramos de marihuana.

A pesar de que los números hablan de la continuidad del consumo y de la existencia de un marco legal que nos pone en riesgo, el Estado ha optado por mantener un enfoque represivo en las políticas de drogas que sigue perpetuando prácticas arbitrarias que atentan contra nuestros derechos. Un ejemplo claro es la historia de Tonatituh Martínez, recientemente publicada en el Ín dice Global sobre Política sobre Drogas .

A través de su experiencia, Tonatiuh muestra lo que significa ser un usuario de sustancias psicoactivas en una zona apartada de la mancha urbana. Cuenta que su relación con las sustancias ha sido en su mayoría placentera e introspectiva, pero sus vivencias han sido condicionadas por su entorno, donde tienen lugar distintas dinámicas de violencia resultado del contexto de prohibición y abandono institucional.

En Iztapalapa, ante los ojos de la policía, cualquier persona joven se convierte en sospechosa, las revisiones de rutina son prácticas habituales que se cometen al margen de la ley, sin cumplimiento a la presunción de inocencia y del derecho al debido proceso. Tonatiuh señala que hasta el momento ha sido detenido 10 veces y solo una vez fue presentado ante el Ministerio Público.

Ante el abuso policial y el abandono del Estado, Tonatiuh y otras personas jóvenes de la comunidad se han organizado para romper el estigma que existe hacia las personas usuarias, generando espacios culturales y de reflexión, con el fin de fortalecer el tejido comunitario, mejorar el entorno donde habitan y, sobre todo, para que la comunidad participe y mejoren sus condiciones de vida.

Sin tener en cuenta este panorama, el debate por la regulación del cannabis ha avanzado en ambas Cámaras del Congreso. Entre dimes y diretes, el proyecto de ley no contempla una reparación integral que comprende la realidad de las personas usuarias, ni mucho menos de las personas jóvenes, quienes hemos sido objeto de discriminación y de la negación sistemática de nuestros derechos.

 

Ninguna de las propuestas presentadas ante el Congreso de la Unión contempla la perspectiva de juventudes, la cual según el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE), es una aproximación en las políticas públicas que busca eliminar el estigma hacia la población joven reconociendo su capacidad de agencia para incidir en procesos sociales y políticos. Necesitamos comenzar a considerar a las personas jóvenes como sujetos de derecho, en vez de ser vistas como sujetos de protección del Estado.

Una regulación del cannabis con perspectiva de juventudes debe contemplar las problemáticas actuales que vivimos para encontrar soluciones más acordes a la realidad, las cuales deberían enfocarse en disminuir la precariedad laboral y el reclutamiento por parte del crimen organizado, crear estrategias de salud no punitivas y basadas en los derechos, así como espacios educativos que brinden información libre de prejuicios sobre las sustancias psicoactivas.

​​Tenemos que avanzar con un proyecto que contemple todas estas aristas, para evitar condenar a las personas jóvenes a vivir en el mismo ciclo de violencia con el que hemos crecido, y a las mismas injusticias de las que hemos sido víctimas. Hacemos hincapié en la importancia de seguir la discusión incorporando a las personas jóvenes en la redacción de esta ley, y en la implementación del modelo que propone. Este momento representa una oportunidad histórica para cambiar un problema estructural en nuestro país, y nos corresponde a las juventudes liderarlo.

Nota del editor: Paulina Sánchez es integrante en la coalición #RegulaciónPorLaPaz y voluntaria en el Festival Apoye. No Castigue , que es un proyecto co-coordinado por ReverdeSer Colectivo y el Instituto RIA que diseña intervenciones artístico-culturales para empoderar a las personas jóvenes e impulsar conversaciones sobre el uso de drogas en el espacio público. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

 
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