Ya entrado el 2020, con el inicio de la pandemia, los "servidores" nuevamente se pusieron en marcha para —con base en el censo que ya habían armado— llamar a los posibles beneficiarios de más apoyos, como los microcréditos para enfrentar la crisis. Al respecto, el Coneval también planteó que, al inicio de la emergencia, cuatro de cada 10 beneficiarios de este crédito sin intereses no lo reembolsaban.
El siguiente trabajo que se dio a los "siervos" fue liderar las llamadas "brigadas correcaminos", con las que el gobierno desplegó la vacunación contra COVID-19. Esto despertó quejas nuevamente, ya que en cada brigada son más los promotores y "servidores" que los responsables de aplicar las dosis.
Además, con ello estas personas estarían entre las primeras en recibir la vacuna, al ser incluidas entre los grupos prioritarios, después de personal de salud, adultos mayores y maestros de entidades en semáforo verde.
El presidente y autoridades federales defendieron la participación de los "servidores" en las brigadas, al argumentar que conocen todo del país y que debían vacunarse para no correr riesgos. En contraste, políticos de oposición cuestionaron su intervención y exigieron evitar un uso político de la vacunas.
"Celebramos que el INE empiece a limitar ese abuso por parte del presidente (...) Ahora pedimos que, además de cuidar la boca al presidente, se les cuiden las manos a los mal llamados 'Siervos de la Nación'", dijo el líder del PAN, Marko Cortés, luego de que el instituto adelantará que para el arranque de las campañas se recomendaría dejar de emitir las conferencias matutinas.