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#ZonaLibre | ¿Por qué regresó Ricardo Anaya?

Anaya reaparece en el momento más importante para la oposición, una oposición que ha demostrado que no es una potencia cuando se trata de hacer frente a la 4T.
mié 23 septiembre 2020 11:59 PM
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Ricardo Anaya anunció en un video su regreso a la vida pública.

“Te saludo desde mi casa, aquí en Querétaro”, dice Ricardo Anaya, con un discurso bien entrenado y articulado que muestra en su más reciente video. Se trata del candidato panista que fracasó en su intento de vencer a Andrés Manuel López Obrador.

Ahí está el menudo y polémico personaje, que algunos llamaron “el chico maravilla”, analizando la situación que vive el país a más de dos años de aquella fatídica elección –para él y sus seguidores–. Se muestra mesurado, con información que, él sabe, enciende el ánimo de los detractores de AMLO.

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Es tajante: "El desastre con el gobierno de López Obrador es evidente. Ve la economía: aún antes de la pandemia del coronavirus, México tuvo su peor desempeño en una década. La inseguridad, con más de 35 mil homicidios, con datos del propio gobierno, es el más alto desde que existen registros, hace más de 20 años", dice y se pregunta: “¿Cómo se atreven a decirnos que vamos bien?".

Es Ricardo, o como el presidente lo bautizó “Ricky, riquín canallín”, quien reaparece en el momento más importante para la oposición que no ha demostrado ser una potencia contra la 4T. Todo lo contrario; hay un boquete, una debilidad de los enemigos de Morena ante el desafío enorme de la gigante elección del próximo 6 de junio del 2021.

Con voz inconfundible dice: "Frente a este desastre la pregunta que aparece en todas las conversaciones sobre los problemas de México es qué vamos a hacer. Yo creo que la respuesta está en el 21 y en el 24". Quiere participar, está en pie de guerra.

Anaya se presenta justo cuando el movimiento de FRENAAA inspira más carcajadas que una voluntad colectiva para derrocar al actual gobierno. Sabe que es un momento preciso para darle rostro a un sentimiento que comparten cientos de miles de opositores, pero que sigue pálido y desnutrido.

¿Qué más sabe Ricardo Anaya? ¿Qué más lo motivó a reaparecer? Al parecer, el más temido de los funcionarios, por parte de los políticos del pasado, Santiago Nieto trató de explicar desde su cuartel el inesperado resurgimiento: existe una investigación formal por el caso de Odebrecht. Este martes 22 de septiembre, Nieto aseguró que fue Emilio Lozoya quien denunció la presunta participación de Anaya junto a otras 70 personas por el tema de desvíos y sobornos por parte de la empresa multimillonaria y ultracorrupta Odebrecht.

¿Acaso Ricardo Anaya busca el fuero para no caer en prisión?

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¿Oportunidad u oportunismo?

Lo que sí sabemos es que la endeble y delicada oposición necesita urgentemente de una macroalianza. A pesar de los múltiples errores del actual gobierno y la pútrida división por dentro de Morena, son los panistas, perredistas y priistas quienes no logran recuperar el cariño de la población y sus diferencias son irreconciliables.

Hace apenas unos días, el INE negó la posibilidad a la familia Calderón –Felipe y Margarita– de hacerse de un partido político con el proyecto de México Libre, a pesar de que tienen la oportunidad de impugnar ante el Tribunal Electoral, sus seguidores han decidido hacer una desbandada e irse a otros partidos políticos, sobre todo al PAN, pero no los han recibido con los brazos abiertos.

Otros que intentaron dar la cara a favor de la oposición fueron los gobernadores disidentes de la Conago, liderados por Javier Corral. El resurgimiento de Anaya supone también que el queretano no quiere dejar al panismo en manos del chihuahuense y viene a recuperar su liderazgo.

Han pasado más de dos años que no supimos nada de Ricardo Anaya, no supimos si seguía viviendo en Estados Unidos con su familia o radicaba en alguna ciudad del país.

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A una gran parte de los mexicanos no les quitó el sueño saber qué habría sido del excandidato panista. Sin embargo, existen cientos de miles de ciudadanos que confiaron en su candidatura y apostaron todo por ella. Muchos de ellos se sintieron abandonados y decepcionados por Ricardo; no ven con buenos ojos el retorno para rescatar su posicionamiento.

Incluso, entre los panistas y perredistas, hay quienes ven en su resurrección, un oportunismo impúdico y cínico.

Ya sea que Anaya busque una diputación federal o la candidatura a la gubernatura de Querétaro, tiene muy poco tiempo para volver a reconstruir su proyecto que ya había sido aniquilado y no por una elección perdida, sino por su propio abandono, por el hecho de dar un paso atrás.

Y es que uno de los pecados políticos que cometen en la oposición es el exceso de petulancia: creer que vienen a salvar a México de López Obrador sin comprender lo que realmente siente la gente en sus hogares.

Para algunos, esa postura petulante la mostró Anaya, quien debe volver a “formarse en la fila”, debe de demostrar empatía y querer, genuinamente, ser parte de un equipo y no su capitán.

Bienvenido de nueva cuenta Ricardo Anaya al cuadrilátero del debate, y aunque algunos consideren que será difícil verlo como líder de la oposición una vez más, durante este par de meses tendrá que mostrar si la reflexión durante estos años lo ha llevado a una madurez para tomar mejores y asertivas decisiones.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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