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¿Qué es el liberalismo?

El camino de la modernidad en México debe ser el del liberalismo con rostro social, no el populista, ni libertario, opina Jorge Sánchez Tello.
vie 28 junio 2019 06:30 AM
Liberalismo
El liberalismo promueve un equilibrio entre la libertad y la justicia social, trabajando siempre dentro del régimen de Derecho, destaca Jorge Sánchez Tello.

El mundo como siempre está en constante cambio, el progreso no siempre es lineal y a veces la humanidad retrocede para poder avanzar. México necesita tener una economía basada en el conocimiento, en la ciencia, en la innovación y sobre todo en lo educativo.

Por está razón considero que el único sistema económico y político que permite este avance es el liberalismo. Si bien no es perfecto, pero reconoce algo fundamental para el ser humano: la libertad.

Popper define como sociedad abierta aquella que permite el control del gobierno, hasta el punto de poder cambiar de gobierno sin traumas. Para ello hace falta libertad. Una propuesta sobre cómo afrontar la persistente tendencia al pluralismo de cosmovisiones que se da en las democracias contemporáneas y que ha alcanzado considerable notoriedad es la planteada por John Rawls en El liberalismo político.

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En esta obra, Rawls plantea la necesidad de asumir el hecho de que ninguna concepción global del mundo, filosófica o religiosa, podría ofrecer criterios de legitimidad para las instituciones básicas de una democracia liberal aceptables por parte del conjunto de la ciudadanía.

El liberalismo se compone básicamente de tres componentes: el económico, el político y el social.

Liberalismo económico

Reconoce la importancia de la libertad económica y la libre empresa para poder tener un mejor crecimiento económico. Sin embargo, a diferencia de lo que muchos creen, también reconoce la necesidad de tener un Estado fuerte que permita corregir ciertas fallas de mercado, pero sobre todo, el liberalismo económico necesita de un Estado de Derecho porque promueve la participación de la iniciativa privada en la economía.

Liberalismo político

Es el que defiende la libertad individual. Cada persona es libre de creer o no creer en lo que quiera. En elegir democráticamente a sus autoridades de acuerdo a sus convicciones; la democracia es la base del liberalismo.

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Liberalismo social

Es la no intromisión del Estado o de los colectivos en la conducta privada de los ciudadanos y en sus relaciones sociales, existiendo plena libertad de expresión y religiosa. El liberalismo respeta la vida privada de las personas, con la libertad religiosa pueden creer o no creer, siempre y cuando sus creencias respeten las de los demás.

El proyecto liberal puede transformar estructuras y prácticas para quitar al país los fueros y las servidumbres. También para liberar a la nación del inmovilismo, del aislamiento del mundo que se moderniza cada vez más.

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El liberalismo siempre ha tenido la demanda de igual consideración a todos sus habitantes frente a la ley; el rechazo de los monopolios, la secularización de la sociedad y la supremacía de poder civil, la propuesta federal detrás de las regiones.

El triunfo de la reforma en el siglo XIX, la reforma liberal, diseñó la estructura de la nación e inició el camino hacia el capitalismo en nuestro país, aunque sigue sin consolidar su proyecto porque México no es un país donde se aplique la Ley y tampoco se han formado ciudadanos debido a la mala calidad educativa que tenemos.

Los nuevos reaccionarios quisieran ver regresar al Estado excesivamente propietario, expansivo, con una burocracia creciente, erigida en actor casi único de la vida nacional, y que a sus limitaciones para promover más justicia, agregaría su creciente ineficiencia.

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El liberalismo, en cambio, promueve un equilibrio entre la libertad y la justicia social, trabajando siempre dentro del régimen de Derecho, conduciendo el cambio en el marco de la ley y manteniendo la estricta vigencia y protección de los derechos humanos.

El liberalismo recupera el valor moral del individuo y lo combina con el valor moral de la comunidad. Existe un amplio compromiso con la libertad, esencia del ser humano en un marco de justicia.
El objetivo final no es que gobierne un solo partido, sino que se restablezca una democracia auténticamente viva y competitiva. Y es que, al fin y al cabo, no es sino la democracia lo que de verdad importa a un liberal.

La modernización de México no está concluida, falta mucho por hacer. El camino de la modernidad en México debe ser el del liberalismo con rostro social, no el populista, ni libertario. Pero para tener un país más próspero y más libre, se necesita sin duda un Estado de Derecho que permita tener una mayor inversión y dar ese salto a tener una economía del conocimiento.

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Nota del editor: Jorge Sánchez Tello es director del Programa de Investigación Aplicada de la Fundación de Estudios Financieros (FUNDEF). Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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