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López Obrador, un político fincado en las movilizaciones en las calles

Desde hace 30 años, López Obrador ha salido a las calles para marchar, movilizaciones que lo consagraron como opositor y catapultaron a la Presidencia. Este domingo, tiene una nueva cita.
sáb 26 noviembre 2022 04:02 PM
AMLO
La Ciudad de México ha sido un espacio de glorias para el presidente Andrés Manuel López Obrador, pero también desde el que han surgido descontentos.

La historia del presidente Andrés Manuel López Obrador como político se puede contar a través de sus marchas: en 1991 encabezó el éxodo por la democracia desde Tabasco a la Ciudad de México; a finales de la década de los noventa contra el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa); en 2005 marchó contra el desafuero; en 2006 para denunciar fraude electoral; y en el sexenio de Enrique Peña Nieto contra la reforma energética, en defensa de Pemex y a favor del magisterio. Y es que son las movilizaciones las que lo han proyectaron a nivel nacional y las que lo identificaron como opositor. López Obrador es un político consagrado en las calles.

“El presidente es un agitador profesional. Lo fue en su juventud desde que estaba en Tabasco y continuó haciendo movilizaciones, toma de pozos, toma de plazas, toma de avenidas como Reforma, esa la forma genérica como ha actuado”, afirma Germán Pérez Fernández, catedrático del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Ahora como presidente de la República ha convocado a los ciudadanos para que este domingo lo acompañen desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo de la Ciudad de México.

Para Arturo Espinosa, fundador de la consultoría Estrategia Electoral y académico de la Universidad Panamericana, la marcha de mañana domingo no es para celebrar los avances de los cuatro años de su gobierno, sino en respuesta a la marcha en defensa del Instituto Nacional Electoral (INE) y porque se resiste a que permee una imagen de que su gobierno está generando descontentos.

“La marcha es la respuesta del presidente, sin decirlo claramente, para demostrar que tiene más apoyo, es una guerra implícita… Ésta es una muestra de poder, a él le interesa mucho que los ciudadanos sepan que él sigue siendo el más popular en este país, el que más apoyo tiene, es una respuesta en este sentido”, dice.

La convocatoria para movilizarse este domingo surgió tres días después de que miles de mexicanos llenaran las calles para manifestar su desacuerdo en los cambios propuestos al INE. Durante los últimos nueve días, el mandatario federal se ha encargado de rechazar que su propuesta sea para hablar sobre su propuesta de reforma electoral, e incluso enlistó 16 razones para tomar las calles y recorrer los 4.5 kilómetros que separan al Ángel del Zócalo capitalino.

Germán Pérez considera que la manifestación del próximo domingo es una muestra del ego que ha acompañado al presidente López Obrador.

“La revocación de mandato fue para fortalecer su ego, la manifestación, las mañaneras, todo es una necesidad de tener presencia, de tener el aplauso”, agrega.

 

Una historia de movilizaciones

La primera marcha del presidente fue en 1991. El entonces político de 38 años salió de su tierra natal, Tabasco, con destino a la Ciudad de México. Con lluvia o sol, caminó durante 50 días los casi 1,000 kilómetros que separan a esas dos entidades con el propósito de denunciar un fraude electoral.

Esa fue la marcha que sacó del anonimato a López Obrador. Después vendrían más movilizaciones y con ellas su nombre tomaría más fuerza y popularidad.

En 1996 López Obrador organizó la toma de 50 pozos petroleros para exigir mejorías a las condiciones laborales para trabajadores de Pemex. Ese mismo año se convirtió en el líder de Partido de la Revolución Democrática.

Casi una década después y ya con cinco años de estar al frente de la Jefatura del entonces Distrito Federal, encabezó las movilizaciones que lo consagraron como el gran opositor. El 24 abril de 2005 López Obrador encabezó “La Marcha del Silencio”, en la que alrededor de un millón 200,000 personas protestaron del Museo de Antropología al Zócalo de la Ciudad de México contra el desafuero del jefe de gobierno capitalino.

Un año después, vendrían varias marchas más. El motivo era denunciar un presunto fraude en la elección presidencial, en la que el panista Felipe Calderón fue declarado ganador al obtener .58% más que Andrés Manuel López Obrador.

“Marchar es lo que López Obrador sabe hacer. Es un profesional de la movilización, las ha realizado durante décadas, mucho antes de que pensara en ser jefe de Gobierno, él ha vivido de eso, es una fórmula que le ha dado resultados, pero es una forma muy dañina para la democracia”, refiere Pérez Fernández.

A partir de ese momento, López Obrador pasó a ser considerado como el principal líder opositor del gobierno de Felipe Calderón, pero también de Enrique Peña Nieto, administración en la que marchó por reformas impulsadas y aprobadas como la energética y educativa.

Como opositor se entendían sus marchas, dice Arturo Espinosa, pero no como presidente de la República.

“Andrés Manuel López Obrador hoy es el presidente, ya no es un candidato, ya no es un líder opositor. El principal medio que tiene la ciudadanía para expresar su descontento es el voto, pero como eso ocurre cada tres años, la otra vía es salir a las calles a manifestarse y alzar la voz. Mientras que él como presidente tiene muchas vías para hacerlo”, plantea.

 

CDMX, espacio de glorias pero también de descontentos

La Ciudad de México ha sido el escenario de glorias para el hoy presidente de México. Estar a cargo de la capital del país lo catapultó a la Presidencia de la República, y fue la que se volcó en apoyos cuando el político originario de Tabasco marchó.

Por años, López Obrador se posicionó como el único político que abarrotaba el Zócalo de la Ciudad de México, sin embargo, es la capital del país desde la cual está surgiendo el descontento hacia el gobierno actual.

“El presidente no está reconociendo que hay un descontento hacia a algunas de sus políticas. No está reconociendo que la Ciudad de México se le está yendo de las manos electoralmente hablando, el 2021 Morena tuvo un resultado adverso y el 13 de noviembre se reafirmó que sigue habiendo ese descontento”, sostiene Arturo Espinosa.

Ceremonia del "Mensaje a la Nación" por parte de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, a tres años de su toma de protesta.
El Zócalo de la Ciudad de México también ha sido el escenario donde el presidente López Obrador ha rendido informes de Gobierno.

Y sí, en 2021 Morena arrasó en triunfos electorales, sin embargo en la Ciudad de México se obtuvieron las derrotas más dolorosas.

El partido fundado por el presidente López Obrador en 2021 perdió seis de las 11 alcaldías que habían ganado en 2018. Tras esas derrotas, el presidente se volcó en críticas a la clase media capitalina afirmando que se “dejó manipular”.

Es también en la Ciudad de México donde surgió la movilización en defensa del INE, la cual hace prácticamente dos semanas abarrotó calles de la capital de país.

“En 2018, lo que hizo la diferencia es que el hoy presidente logró concentrar el descontento de una clase media, la que se ha visto apabullada y cada vez más golpeada. El presidente no ha sabido conservar el apoyo de la clase media, nadie niega que el presidente tiene apoyo, esta base de millones de votos pero ha perdido lo que le generó la diferencia para el triunfo tan contundente en 2018”, refiere Arturo Espinosa.

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