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A dos años del triunfo de AMLO, ya hay signos del fin de la luna de miel

Los pocos resultados en seguridad, la crisis económica, el manejo de la pandemia y el desgaste natural del ejercicio de gobierno, empiezan a pasar factura a la presidencia de AMLO, señalan analistas.
mié 01 julio 2020 05:50 AM
AMLO-Festejo
VICTORIA. “Confieso que tengo una ambición legítima: quiero pasar a la historia como un buen presidente de México”, fue la penúltima frase del discurso de Andrés Manuel López Obrador la noche del 1 de julio de 2018.

“No les voy a fallar, no se van a decepcionar, soy muy consciente de mi responsabilidad histórica, no quiero pasar a la historia como un mal presidente”, dijo Andrés Manuel López Obrador la noche del 1 de julio de 2018 a la multitud reunida en el Zócalo de la Ciudad de México. Miles de mexicanos eufóricos celebraban el histórico triunfo del tres veces candidato presidencial y lo arropaban con gritos de “sí se pudo, sí se pudo” y “es honor estar con Obrador”.

A 24 meses de esa noche, una pandemia por coronavirus, una economía fracturada, la inseguridad que no da tregua, decisiones que afectan el estado de derecho, polémicas entre sus circulo cercano y un partido que se mantiene en constantes conflictos, son algunos de los aspectos que comienzan a pasar la factura a su presidencia y de acuerdo con analistas, podrían poner en riesgo la consolidación de su proyecto político.

El presidente prometió un "cambio e régimen" y llevar a cabo la "cuarta transformación" en el país, que pasa por el requisito de acabar con la corrupción, para lograrlo prometió trabajar 16 horas al día a fin de hacer en seis años, lo que se haría en 12, pues prometió no buscar la reelección.

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“Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido”, advirtió la misma noche del 1 de julio.

Antes de tomar posesión como presidente de México, López Obrador inició con la toma de decisiones: La cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la creación de la figura de superdelegados –una especie de intermediarios entre el Presidente y los gobernadores- y crear una Guardia Nacional fueron unas de las decisiones más polémicas del mandatario federal, las cuales se han ido acrecentando conforme ha transcurrido su gobierno y en las que se incluyen asilar políticamente al exmandatario de Bolivia, Evo Morales, decidir liberar a Ovidio Guzmán, hijo de 'el Chapo' Guzmán, lanzar una ofensiva contra órganos autónomos, minimizar la violencia hacia las mujeres, cancelar la reforma educativa, eliminar el Seguro Popular e instancias infantiles, enviar a elementos de seguridad a la frontera para frenar la migración centroamericana hacia Estados Unidos, facultar a las fuerzas armadas a participar en tareas de seguridad y próximamente su encuentro, en época electoral, con su homólogo Donald Trump.

Para politólogos consultados por Expansión Política, varias de esas decisiones son el resultado de que en cada paso que ha dado, ha buscado fortalecer el régimen presidencialista, donde el titular del ejecutivo era el hombre todo poderoso y esto ha hecho que su aprobación tenga una caída.

De acuerdo con el promedio de resultados de encuestas difundido por Oraculus, en febrero de 2019, se registró la aprobación más alta para López Obrador y fue de 81% y en abril de 2020 la más baja, con 66%, es decir, en promedio ha perdido un punto porcentual cada mes.

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Para Carlos Bravo Regidor, profesor asociado y coordinador de investigación en el programa de Periodismo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la “luna de miel” del presidente con los mexicanos ya se acabó, y así lo reflejan las encuestas.

“Desde luego ha tenido que pagar un costo político por una serie de decisiones controvertidas, la del Aeropuerto, la cancelación de ciertos programas sociales, la Guardia Nacional y eso es normal el costo de un año de gobierno, que además ha dado muy pobres resultados, los indicadores económicos, los indicadores de seguridad que no han mejorado de manera significativa”, refirió.

Antes de ganar la presidencia, López Obrador prometía que bajo su administración el país crecería a 4% anualmente, sin embargo, a causa de la crisis económica por la pandemia, se prevé que el Producto Interno Bruto Interno descienda un 10% este año, y aunque aseguraba que se generarían millones de empleos, en tan solo tres meses se perdieron un millón. Tampoco la promesa de pacificar al país se ha logrado, en lo que va de su gobierno se ha registrado más de 52,000 homicidios dolosos. A esos malos resultados, se sumó la emergencia sanitaria por coronavirus que hasta ahora ha dejado más de 26,000 decesos y 212,000 contagios, además de la incapacidad del Estado de proteger a su personal médico.

El analista político, José Antonio Crespo, quien recientemente publicó el libro AMLO en la balanza, de la esperanza a la incertidumbre (Grijalbo), consideró que una parte de la población que votó por López Obrador le ha ido retirando su apoyo, aunque ello no significa que votarían inmediatamente por el PRI o por el PAN, porque en 2018 lo hicieron en contra de esas fuerzas.

“Lo vemos más desgastado, y lo vemos en las encuestas, en todas ellas, aunque haya diferencias, ha habido una pérdida de más o menos 20 puntos, de tal manera que se está desgastando, está perdiendo credibilidad”, planteó.

El mismo coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado, reconoce que gobernar desgasta, y más cuando lo que se impulsa es una transformación.

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Todo ejercicio de gobierno tiene un desgaste, pero lo que tenemos que evaluar es que no es un ejercicio de gobierno cualquiera, estamos ante un cambio de régimen político y de modelo económico y desde ese sentido, tenemos a un presidente muy fuerte y con un respaldo popular muy importante”
Mario Delgado, coordinador de los diputados federales de Morena.

Cuando López Obrador inició su sexenio, afirmó que no se trataba solo de un cambio de gobierno, sino de régimen. Con 53% de votos obtenidos, una mayoría en el Congreso de la Unión y una oposición débil, el presidencialismo retomó fuerza. Las decisiones se toman en Palacio Nacional y a veces por decreto.

“No creo que López Obrador haya logrado un cambio de régimen (...) Lo que estamos viviendo más que en un nuevo régimen, son las ruinas del régimen anterior. Tenemos un presidente que empezó muy fuerte pero que se ha ido debilitando con el tiempo, tenemos oposiciones muy debilitadas, tenemos un sistema de pesos y contrapesos que está en entredicho, todo un sistema de órganos autónomos que está entredicho. Más que cambiar al régimen, ha sido habitar en las ruinas de un régimen que colapsó sin construir uno nuevo”, refirió Carlos Bravo.

De acuerdo con los analistas, lo que sí ha logrado, es el debilitamiento de las instituciones y el hostigamiento a otras. En lo que va de su adminstración eliminó el Instituto para la Evaluación Educativa (INEE), colocó a una cercana al movimiento en la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, contribuyó a la renuncia de Mónica Maccise como directora del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y se ha lanzado en críticas contra orgános autónomos como el Instituto Nacional Electoral (INE) y de Acceso a la Información (INAI).

Para López Obrador, quien no está con su proyecto, está en su contra, así lo manifestó hace algunos días cuando dijo o “se está con la transformación o se está contra de la transformación del país”.

Oposición desdibujada

A dos años del triunfo en las urnas, la oposición que López Obrador ha calificado como “moralmente derrotada”, no ha logrado ganar espacio en la agenda pública.

De lunes a viernes a las 07:00 horas, el presidente López Obrador toma el micrófono desde Palacio Nacional y desde ahí él dicta la agenda. Así lo ha hecho con más de 400 conferencias de prensa.

Los partidos de oposición no han logrado fijar sus temas y a lo más que llegan es a responder a las acusaciones de mandatario.

¿Y por qué no logran ser contrapeso? De acuerdo con José Antonio Crespo, la oposición no solo quedó desprestigiada, sigue dividida y sin liderazgos, por lo que no han podido ser contrapeso al gobierno de López Obrador.

Hay una oposición muy debilitada, muy fragmentada, y además entre ellos compiten, no es tan fácil que se unan en un solo frente. Hay una oposición desprestigiada, fragmentada, sin liderazgos, sin propuestas nuevas”
José Antonio Crespo, analista político y autor del libro "AMLO en la balanza, de la esperanza a la incertidumbre".

Y es esa oposición, la que asegura tiene oportunidades en el 2021 de quitarle a López Obrador y a su partido la mayoría en la Cámara de Diputados, y poner fin al proyecto político del tabasqueño.

En entrevista, Marko Cortés, presidente nacional del PAN, consideró que los malos resultados de López Obrador son una oportunidad para que Acción Nacional demuestre que sabe gobernar y en un primer paso, le quite la mayoría en la Cámara de Diputados en 2021.

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“Ante la cerrazón que hay del presidente y de su gobierno ante la falta de sensibilidad para corregir el rumbo de las malas decisiones que han venido tomando, la única opción que nos dejan a los mexicanos es la de equilibrio y contrapeso en el 2021, lo que nosotros estamos haciendo es preparándonos para ir a esa contienda, presentándonos como la mejor opción de gobierno y de contrapeso a nivel federal”, refirió.

Aunque en el 2018 el PRD obtuvo sus peores resultados de la historia e incluso estuvo cerca de perder el registro como partido político, esta fuerza ve en las elecciones intermedias la posibilidad de captar el voto desencantado de quienes confiaron en la izquierda para transformar el país.

Ángel Ávila, miembro de la dirección colegiada del partido, asegura desde su óptica, que los mexicanos están decepcionados de Morena y de López Obrador.

“López Obrador ha sido una gran decepción, sus decisiones soberbias han lastimado a muchos sectores, es un gran fracaso este gobierno. Como político es una persona soberbia, de ideas fijas, que no es empático de luchas sociales, es alguien que piensa en sí mismo, en cómo va a pasar a la historia y sus proyectos, aún no entiende la magnitud de la decepción que está generando”, criticó.

Las elecciones de 2021 son clave

Aunque López Obrador fundó en 2014 Morena, partido del que fue su presidente y con el que ganó la Presidencia de la República, pronto se distanció de esa fuerza política con el argumento de que, en el gobierno, se vela por todos. Sin embargo, en los hechos le preocupa Morena porque esa fuerza política es clave para la continuidad de su proyecto político.

De acuerdo con los analistas, si el partido pierde la mayoría en la Cámara de Diputados el próximo año, el sexenio de López Obrador puede considerarse terminado, porque la oposición no avalará sus iniciativas y se encargaría de ser un obstáculo, como lo hizo en su momento el PRI, en el gobierno del panista Vicente Fox.

De acuerdo con algunas mediciones electorales, Morena goza de una aprobación 20 puntos debajo de López Obrador. Consciente de ello, el presidente buscó figurar en la boleta electoral de 2021 bajo el argumento de ser sometido a la revocación de mandato, pues su imagen podría replicar un tsunami electoral y garantizar que conservarían la mayoría legislativa, sin embargo, no se logró sacar en el Congreso.

Su as bajo la manga: sus giras por el país. A penas inició la etapa de la llamada “nueva normalidad” y el presidente salió a recorrer los estados.

“El presidente sigue en campaña, tanto así que cuando se levantó el estado de emergencia y pudimos salir de las casas el 1 de junio, lo primero que hizo fue salir a los mítines; él no es un hombre de gabinete, es un hombre de templete, donde se agitan a las masas”, consideró José Fernández Santillán, politólogo y profesor del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

López Obrador está consciente de que si los resultados no le favorecen a su partido el próximo año, su proyecto se acaba y por ello, los analistas consideran que ya está inmerso en el proceso electoral.

Muestra de ellos, es la "revelación" del documento con el que presuntamente la oposición buscaba formar un Bloque Opositor Amplio "BOA" para sacarlo de la presidencia y quitarle la mayoría.

Además, el presidente ya ha comenzado a hablar reiteradamente de que él se convertirá en el guardián de las elecciones, con el que los politólogos anticipan, que estará metido a todas luces en el proceso electoral más grande del país que arranca en septiembre.

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