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Un mexicano fue tras los orangutanes de Indonesia y volvió con una lección de la selva

El fotógrafo mexicano viajó a Borneo para documentar orangutanes y encontró una lección que también aplica a México: proteger a los primates implica conservar las selvas donde viven.
Gerardo del Villar fotografía fauna silvestre en la selva de Borneo, mientras una orangutana de Borneo sostiene a su cría entre la vegetación.
El documentalista Gerardo del Villar viajó hasta Borneo, en Indonesia, para encontrarse con estos grandes simios en libertad y documentarlos en su hábitat natural. (Fotos: Cortesía y Gerardo del Villar/ Composición generado con IA)

El fotógrafo y documentalista mexicano Gerardo del Villar viajó a Borneo, Indonesia, para documentar a orangutanes en libertad. Durante varios días recorrió el río Sekonyer, dentro del Parque Nacional de Tanjung Puting, uno de los territorios importantes para la conservación de esta especie.

La expedición, sin embargo, terminó llevándolo a pensar en los monos araña y saraguatos que todavía habitan las selvas mexicanas y a cuestionar la forma en que México protege y conserva su propia fauna.

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México tiene tres especies de primates nativos: el mono araña, el mono aullador negro y el mono aullador de manto. Las tres están catalogadas como especies en peligro de extinción y enfrentan amenazas como el tráfico ilegal y la pérdida de hábitat.

Para Del Villar, la experiencia en Indonesia dejó una idea central: no basta con proteger a los animales; también hay que conservar los territorios que necesitan para sobrevivir.

De los tiburones a los orangutanes

Del Villar lleva alrededor de dos décadas documentando fauna silvestre y marina. Su trabajo comenzó principalmente con los tiburones, de los que ha fotografiado cerca de 50 especies.

gerardo del villar tiburones
A lo largo de sus expediciones Gerardo del Villar ha retratado cerca de 50 especies de tiburones y ha utilizado la fotografía para acercar al público a estos depredadores y visibilizar la importancia de su conservación. (Foto: Facebook/ Gerardo del Villar Cervantes )

Con el tiempo amplió sus expediciones para ver otros animales como orcas, cocodrilos y mantas gigantes. Los orangutanes, en cambio, no estaban originalmente entre las especies que tenía particular interés en conocer.

La oportunidad surgió durante una expedición de buceo en Indonesia. Ya que se encontraba en el otro lado del mundo, decidió dedicar algunos días a conocer a estos grandes simios.

Lo que encontró terminó sorprendiéndolo. En Borneo, el comportamiento de los orangutanes llamó particularmente su atención por la relación entre las madres y sus crías.

Me encontré un comportamiento muy similar al nuestro. Me impactó muchísimo cómo las mamás cuidan a sus crías. Cuando ves una mujer cargando a tu bebé, es exactamente lo mismo: esa ternura, esa protección".
Gerardo del Villar.


A bordo de un klotok, una embarcación tradicional de madera utilizada para recorrer el río Sekonyer, Del Villar se internó en la selva y descubrió que los orangutanes aparecían con mucha más frecuencia de la que esperaba.

“No esperaba ver tantos orangutanes, porque ibas en un río y la verdad los veías por todos lados. Entonces empezabas a ver cómo interactuaban entre ellos, cómo las mamás estaban con sus crías, cómo había algunos que estaban peleando por comida. Son comportamientos que, cuando los ves de cerca, te hacen pensar en lo similares que somos”, relata.

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Esa cercanía adquirió otra dimensión al conocer la situación que enfrenta el orangután de Borneo (Pongo pygmaeus), cuya supervivencia está estrechamente ligada a la conservación de los bosques donde habita.

El primate está clasificado como ''En Peligro Crítico'' y, de acuerdo con World Wildlife Fund (WWF), su hábitat se ha reducido al menos 55% en los últimos 20 años.

WWF estima que quedan alrededor de 104,700 orangutanes de Borneo en libertad y señala que entre 2,000 y 3,000 ejemplares mueren cada año en la isla como consecuencia de la actividad humana y la pérdida de hábitat.

El comportamiento de los orangutanes de Borneo terminó convirtiéndose en un espejo para Del Villar. “No fui a retratar a un animal exótico. Fui a contar cómo se puede convivir con un gigante. El orangután comparte con nosotros gran parte de nuestro ADN, y verlo cuidar a sus crías, comunicarse, enojarse o sostenerte la mirada es asomarse a un espejo”, asegura.

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Gerardo del Villar, fotógrafo y documentalista mexicano, posa con equipo fotográfico frente a la selva de Borneo durante su expedición para documentar orangutanes.
El fotógrafo y documentalista mexicano Gerardo del Villar durante su expedición en Borneo, Indonesia (Foto: Cortesía)

Una lección de Borneo para México

Aunque México no tiene orangutanes, el país alberga especies de primates y una amplia diversidad de fauna que enfrenta presiones por la transformación de sus hábitats y el tráfico ilegal.

Apenas en junio, la Conanp encabezó la reintroducción de 17 primates —16 monos araña y un mono saraguato— en el Parque Nacional Palenque, Chiapas. Ejemplares, provenientes en su mayoría de decomisos relacionados con el tráfico ilegal de fauna.

Un mes después, cinco monos araña rescatados del tráfico ilegal fueron liberados en la Reserva de la Biosfera La Encrucijada, también en Chiapas, una zona donde la población de esta especie ha disminuido considerablemente.

Mientras que en mayo, un operativo contra el tráfico ilegal de vida silvestre en siete estados del sureste permitió asegurar o rescatar 482 ejemplares, entre ellos dos monos araña.

Para Del Villar, estos problemas obligan a mirar más allá de los rescates y decomisos.

Una de las principales cosas que tenemos que hacer es ser conscientes de lo que tenemos, porque México es riquísimo en cuanto a ecosistemas, en cuanto a naturaleza".

El fotógrafo considera que México cuenta con instrumentos para proteger su biodiversidad, pero asegura que uno de los retos está en su cumplimiento.

“México tiene muchas leyes de protección a la fauna, el problema es que no las aplicamos. Entonces creo que no podemos dejar en manos del gobierno que haga leyes y leyes si nosotros mismos no las respetamos. También nosotros tenemos que poner de nuestra parte”, reflexiona.

Su planteamiento no se limita a las autoridades. También habla de la responsabilidad cotidiana de las personas frente a la naturaleza.

“Hay que tener esa cultura de cuidar lo que no es nuestro. Porque muchas veces pensamos: ‘Esto no es mío, que alguien más lo cuide’. Y no. Es de todos.”

Durante su recorrido en Borneo, Del Villar también observó cómo las comunidades locales buscan reducir los conflictos con la fauna y mantener a los orangutanes dentro de las zonas boscosas cuando disminuye la disponibilidad de alimento.

La experiencia también lo llevó a reflexionar sobre el crecimiento de las poblaciones humanas y la presión que ejercen sobre los ecosistemas.

“Cada vez somos más y cada vez invadimos más los ecosistemas. Entonces tenemos que buscar la forma de convivir con ellos”, sostiene.

Para el fotógrafo, eso implica reconocer que algunos territorios deben permanecer intactos y que en otros pueden construirse modelos de convivencia entre las comunidades y la vida silvestre.

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