Estos sistemas permiten aprovechar el agua para actividades como el lavado de manos y el funcionamiento de sanitarios, además de contribuir a prevenir enfermedades.
La problemática tiene una dimensión regional. Aunque América Latina y el Caribe concentran alrededor de 30% del agua dulce renovable del planeta, 28 millones de personas carecen de fuentes mejoradas de agua segura y 83 millones no cuentan con servicios adecuados de saneamiento.
A escala global, el avance hacia el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 —que plantea garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible, así como el saneamiento para todas las personas hacia 2030— tampoco avanza al ritmo necesario.
World Vision estima que el ritmo de trabajo tendría que acelerarse 14 veces para alcanzar las metas relacionadas con agua segura y siete veces para cumplir las de saneamiento.
La organización señala que una adecuada implementación de servicios de agua, saneamiento e higiene podría contribuir a prevenir enfermedades y salvar hasta 1.4 millones de vidas cada año en el mundo.
Entre las principales afectaciones asociadas con la falta de estos servicios están las enfermedades diarreicas, estrechamente relacionadas con el acceso insuficiente a agua segura, saneamiento e higiene. Estas enfermedades contribuyen a la desnutrición y se encuentran entre las principales causas de muerte en menores de cinco años.
Una meta que parte de resultados previos
La meta de 277,500 personas hacia 2030 se suma a más de una década de trabajo de World Vision México.
Entre 2013 y 2025, la organización contribuyó a que 520,478 personas tuvieran acceso a agua segura, mientras que 36,296 obtuvieron acceso a servicios de saneamiento digno y 68,567 implementaron mejores prácticas e instalaciones de higiene.
Ahora, la organización busca ampliar estas intervenciones y sumar a gobiernos, empresas, sociedad civil y comunidades para desarrollar soluciones que permitan garantizar un acceso sostenible al agua.
El desafío, plantea World Vision, no consiste únicamente en aumentar la cobertura de los servicios. Se trata de que niñas, niños y adolescentes puedan disponer efectivamente de agua segura, suficiente y continua, como una condición para ejercer otros derechos fundamentales.