Un método de admisión desigual
La alta demanda y los pocos lugares disponibles han llevado a la UNAM a aplicar un examen estandarizado como método de selección. Pero esta prueba no considera los factores sociales y económicos de los aspirantes.
Muchos viven en casas sin espacios adecuados para estudiar, no pueden pagar un curso de preparación académica o acuden a escuelas sin el nivel de enseñanza adecuado. Todavía hay quienes no tienen una computadora propia o cursaron la educación básica en planteles sin equipo de cómputo e internet.
En esas condiciones, otro joven presentó el examen por primera vez. Pero se topó con que la prueba sería en línea. “Nosotros no contábamos con computadora e hicimos el esfuerzo entre todos y pudimos comprar una”, comparte su mamá a través de redes sociales.
El esfuerzo familiar no alcanza para cambiar el entorno, las condiciones de la vivienda. La UNAM le canceló el examen.
“El día del examen fue un caos con los ruidos externos. No podíamos hacer nada para que todo estuviera en silencio. Se nos fue la luz por un instante, fue un estrés horrible", lamenta la madre.
Es muy triste para los estudiantes que no hicieron trampa.
Mamá de un aspirante a la UNAM.
Para otras familias supone un sacrificio, incluso, pagar el costo de la prueba, que este año alcanzó los 490 pesos.
“No solo es el esfuerzo de los alumnos, también de los papás. En mi caso, yo soy madre soltera, vivo hasta Chalco. Me esforcé a pagar curso y pasajes, y así, como si nada, le cancelan el examen. No se me hace justo”, narra la madre de una estudiante que este año presentó el examen por cuarta vez y que prefiere reservar su identidad.
Reclaman exámenes presenciales
Ante estas quejas, la UNAM aceptó revisar los exámenes cancelados a los aspirantes que lo soliciten a más tardar el 31 de julio. Mientras, algunos estudiantes alistan una manifestación el próximo lunes 27 de julio en Ciudad Universitaria para exigir transparencia y el regreso a los exámenes presenciales.
La Universidad Nacional dijo que el examen en línea daría oportunidad de participar en el concurso de selección a más estudiantes foráneos. Pero muchos aspirantes consideran que la edición digital opacó el proceso y hasta generó un mayor estrés en ellos. A la presión común por saber los contenidos, se añadió la tensión de la videovigilancia.
“Estaba presionado y nervioso. Hacerlo en línea, en una cámara, es más pesado”, comparte Meynard.
Hasta los aspirantes que sí alcanzaron un lugar en la UNAM coinciden en que el examen en línea no es la mejor opción todavía. Isha Sofía, una alumna de Coatepec, Veracruz, logró entrar a la carrera de Física este año, tras estudiar a diario por más de tres horas en un curso académico. Fue su segundo intento.
“Mi experiencia estuvo bien, pero porque yo tuve la fortuna de tener un ambiente silencioso y con buen internet”, reconoce y agrega: “Pero igual estaba con los nervios de que, si pasaba un coche afuera, en la calle, y gritaban algo, me lo podían cancelar”.