Además, planteó que para los municipios la seguridad pública es “una carga financiera”, lo que incluso genera que las corporaciones no adquieran equipamiento para combatir al crimen debido a la falta de recursos.
“Es una carga económica -financiera que los municipios no pueden soportar, el tema de la seguridad pública. Hay municipios que duran cuatro, cinco años sin solicitar una sola arma”, agregó.
No es una solución a la violencia
Aunque la propuesta abrirá un debate en si deben o no desaparecer las corporaciones locales, sin embargo, no es la solución para atender la crisis de violencia en el país ni la infiltración del crimen en las corporaciones.
El especialista en seguridad y columnista de Expansión Política, Alberto Guerrero, explica que el diagnóstico del gobernador de Michoacán es correcto, sin embargo, no la solución, pues de facto implicaría centralizar una responsabilidad que le corresponde a lo local.
“Eso no es un reacomodo institucional: es una centralización de facto de la función más elemental del gobierno local, la seguridad de sus habitantes”, expone.
La Guardia Nacional no fue confeccionada para ser policía de proximidad, por lo que en caso de desaparecer a las policías municipales, no puede suplirlas y cumplir con una de las funciones más básicas del Estado.
“Sustituir de golpe a 1,800 municipios por una corporación federal no cierra el vacío de gobernanza local: lo traslada a una escala donde hay aún menos rendición de cuentas ante el propio municipio, y donde el ciudadano pierde toda capacidad de exigir resultados a su presidente municipal, porque la seguridad ya no depende de él”, agrega Guerrero.
Desaparecer las organizaciones de seguridad municipal es un debate que México. En 2018, el entonces gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, planteó desaparecer las policías municipales y reemplazarlas por un solo organismo de seguridad.
Sin embargo, un análisis de la organización Insigh Crime plantea que no es la solución para la crisis de seguridad.
“El desmantelamiento de las policías municipales con el fin de conformar un solo organismo unificado no resuelve ninguno de los factores subyacentes que llevan a que estas unidades sean cada vez más vulnerables a la corrupción y a la infiltración de los grupos del crimen organizado”, dice el artículo Disolver las policías municipales no es la solución para la crisis de seguridad en México.
Y es que las condiciones en las que los uniformados se enfrentan al crimen, los hace vulnerables a ser infiltrados.
“En general, los agentes de policía de México reciben pésimos salarios, suelen trabajar más horas de lo debido y en unidades con poco personal en zonas del país que tienen las mayores amenazas de seguridad pública. En particular, los policías municipales ganan menos que los estatales y federales, lo que los hace más susceptibles a los sobornos y a la infiltración de los grupos del crimen organizado”, dice el análisis.
En el país al menos un policía por día es asesinado. De acuerdo con un informe de la organización Causa en Común, en 2025 un total de 348 policías fueron asesinados.