La investigación sostiene que parte de esta ola de colaboración fue impulsada por contactos privados realizados por la Administración para el Control de Drogas (DEA) con políticos mexicanos, con el objetivo de obtener información sobre presuntos vínculos entre funcionarios públicos y grupos criminales.
De acuerdo con el diario, algunos integrantes de Morena han iniciado conversaciones con autoridades estadounidenses pese a que la presidenta Claudia Sheinbaum ha cuestionado públicamente las investigaciones impulsadas por Washington, al considerar que representan una injerencia en los asuntos internos de México.
El reportaje advierte que, si las autoridades estadounidenses logran obtener la cooperación de más actores políticos, podría generarse una cadena de testimonios y acusaciones que pondría bajo presión al partido gobernante.
Tensiones dentro de Morena
The New York Times señala que la postura de Sheinbaum frente a las investigaciones ha evidenciado diferencias internas entre sectores más pragmáticos del gobierno, favorables a una mayor cooperación con Estados Unidos, y grupos que consideran que los procesos judiciales impulsados desde Washington vulneran la soberanía nacional.
La presidenta ha rechazado particularmente las exigencias de detener al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, luego de que fiscales estadounidenses lo acusaron de brindar protección al cártel de su estado a cambio de apoyo político.
Gobernadores bajo la lupa
Además, según la investigación, entre los objetivos de las pesquisas estadounidenses se encuentran los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya. Ambos han rechazado cualquier relación con organizaciones criminales.