El mercado mundial gira hacia los opioides sintéticos
El informe también identifica que tras la prohibición del cultivo de amapola impuesta en Afganistán en 2022, la producción de opio y heroína cayó drásticamente. Aunque países como Myanmar, Laos y México mantienen producción, ésta resulta insuficiente para compensar la reducción registrada en Afganistán, que llegó a producir más de 6,000 toneladas de opio.
Ante esta situación, se apunta, los traficantes están recurriendo cada vez más a alternativas sintéticas como el fentanilo, los nitazenos y las orfinas.
Según la ONU, este cambio podría transformar de manera permanente el mercado mundial de opioides, desplazando gradualmente las drogas derivadas de cultivos por sustancias fabricadas en laboratorios, con mayores riesgos para la salud pública debido a su potencia y facilidad de distribución.
Más cocaína y cannabis
La producción mundial de cocaína también alcanzó niveles récord. En 2024 superó las 4,000 toneladas de cocaína pura, más de cuatro veces la cantidad registrada hace una década.
Los grupos criminales han intensificado los envíos hacia mercados emergentes en África y Asia, además de los tradicionales destinos en Europa Occidental, América del Norte y Oceanía.
En paralelo, el cannabis continúa siendo la droga más consumida del mundo, con 256 millones de usuarios en 2024.
La ONU atribuye parte de este crecimiento a los cambios regulatorios aplicados en distintos países, especialmente en América del Norte, donde procesos de legalización y despenalización han modificado la percepción social sobre esta sustancia.
Durante la última década el número de consumidores de cannabis aumentó 40%, mientras que la prevalencia de uso pasó de 3.8% a 4.8% de la población mundial.
Drogas y violencia
Más allá de la producción y el tráfico, la ONU advierte que el consumo de drogas tiene impactos directos sobre la seguridad pública.
El informe señala que el uso de sustancias puede estar asociado con delitos patrimoniales, violencia familiar, conflictos en grupos sociales y procesos de victimización de quienes consumen drogas.
No obstante, aclara que estos fenómenos también están influenciados por factores como pobreza, falta de vivienda, trastornos de salud mental y acceso limitado a tratamientos especializados.
Para la UNODC, el crecimiento simultáneo del consumo, la expansión de las drogas sintéticas y la capacidad de adaptación de las organizaciones criminales obligan a reforzar la cooperación internacional, el intercambio de inteligencia y las políticas de prevención y tratamiento.
"La necesidad de centrarse en desarticular a los grupos del crimen organizado nunca ha sido tan urgente", sostuvo Monica Juma.