La desaparición del PAN Coahuila divide a exlíderes nacionales sobre política de 'cero alianzas'
El PAN obtuvo 2.19% de los votos en Coahuila, por lo que perderá su acreditación, prerrogativas y derechos políticos a nivel local, sin embargo, conserva su registro debido a que es un partido nacional.
Luis Felipe Bravo Mena, Cecilia Romero Castillo y Damián Zepeda Vidales expresidentes del Partido Acción Nacional. (Luis Felipe Bravo Mena, Cecilia Romero Castillo y Damián Zepeda Vidales/Facebook)
Yared de la Rosa
Los recientes resultados del Partido Acción Nacional (PAN) en Coahuila no solo representan un golpe histórico en la entidad, sino que también dividen opiniones al interior del blanquiazul sobre si el organismo político debe continuar con su estrategia de no aliarse con otros partidos en las próximas contiendas.
Tras competir en solitario en los últimos comicios en Coahuila, el PAN apenas alcanzó 2.19% de la votación, la cifra más baja de su historia en el estado. Al no llegar al umbral mínimo, el blanquiazul perderá su acreditación, prerrogativas y derechos políticos a nivel local, aunque conservará su registro al tratarse de un partido nacional.
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Lo anterior implica que dejará de recibir recursos económicos públicos locales, quedará fuera del reparto de curules plurinominales en el Congreso estatal, por lo que no contará con bancada parlamentaria y perderá el derecho a participar en el reparto del 70% de los tiempos del Estado en radio y televisión, por lo que quedará limitado al 30% que se distribuye de forma igualitaria.
En 2025, al asumir la dirigencia del PAN, Jorge Romero puso fin a las alianzas con el PRI, estrategia que durante años aplicó el blanquiazul en diversas elecciones locales y federales.
“El futuro de Acción Nacional no depende ni dependerá de ninguna alianza partidista, ni pasada ni presente ni futura. Esta es la era en que todas y todos los panistas le apostamos todo al PAN. Ninguna sigla se antepondrá”, dijo el panista el 18 de octubre de 2025.
Frente a los resultados electorales en Coahuila, Damián Zepeda, expresidente del PAN, defendió la postura de su partido de competir en solitario y sostuvo que los resultados recientes responden a que el partido se “desdibujó” tras sus alianzas con el PRI en el pasado.
Claro que (obtener) 2% es tristísimo, pero yo creo que es consecuencia de haberse desdibujado y de la alianza con el PRI en el estado, que te hizo desaparecer”.
Damián Zepeda, expresidente del PAN.
Para el exdirigente, este escenario debe servir como “lección” para que el PAN inicie un “camino nuevo” en la entidad y mantenga su política de no aliarse con el PRI. Recordó que cuando dejó la dirigencia en 2018, el blanquiazul gobernaba 11 estados, mientras que actualmente solo gobierna cuatro.
“Hoy en el estado no existe el PAN porque no es gobierno, que es el PRI, ni es oposición, porque es Morena, ni es alternativo, porque no han planteado un proyecto. Eso pasa cuando tomas malas decisiones”, declaró.
Además, enfatizó que el PRI nunca ha perdido un solo distrito en Coahuila, por lo que afirmó que lo ocurrido en 2026 “es lo común, no es algo extraordinario”.
Consideró que parte de los motivos del triunfo del PRI en el estado se relacionan con la “maquinaria” del tricolor, la buena percepción sobre Manolo Jiménez y los resultados de su gestión.
Durante la dirigencia de Damián Zepeda (de 2017 a 2018) solo se impulsó la coalición presidencial entre el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, conocida como “Por México al Frente”. Los acercamientos con el PRI ocurrieron durante la dirigencia de Marko Cortés.
(Damián Zepeda Vidales/Facebook)
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Analizar de nuevo la estrategia de no alianzas
La caída del PAN en el estado no es un fenómeno reciente, sino la culminación de un prolongado declive. De 1993 a 2007, el PAN se consolidó como segunda fuerza política en Coahuila al superar el 20% de la votación. Sin embargo, casi dos décadas después, el partido alcanzó su punto más bajo con 2.19%.
El PAN solo estableció alianzas con el PRI en 2023, cuando logró que su candidato a la gubernatura, Manolo Jiménez, ganara, y obtuvo cinco diputaciones locales, mientras que el PRI alcanzó 10.
No todos los exdirigentes del PAN rechazan las coaliciones con el PRI. Luis Felipe Bravo Mena, quien presidió el partido de 1999 a 2005, señaló que el blanquiazul debe reflexionar sobre el sentido de estas alianzas, al considerarlas una herramienta y no una doctrina.
“Aquí lo que hace falta es (cuestionarnos) para qué queremos las alianzas y para qué le sirve al ciudadano la alianza. Normalmente se planean cómo le sirven a los partidos y no. Si el ciudadano no ve más que puro interés del partido, la alianza no tiene valor en esencia”, mencionó.
El exdirigente se declaró partidario de las alianzas y explicó que, durante su gestión, estas tenían una misión clara orientada a la ciudadanía: servir para desmontar “un régimen cerrado, autoritario, corrupto y abusivo que representaba el PRI de antes”.
No obstante, advirtió que si el PAN no resuelve los problemas que arrastra desde el pasado, difícilmente podrá ser una fuerza competitiva y atractiva para los ciudadanos en los próximos comicios.
“(El PAN) está cerrado a los ciudadanos, son cenáculos de personas que tienen el control del partido y no están en búsqueda de nuevos liderazgos, no los forman tampoco. Se va secando la plantita”, declaró.
Respecto al llamado al PAN del dirigente del PRI, Alejandro Moreno, para formar una alianza en las elecciones de 2027, cuando se elegirán 17 gubernaturas y 500 diputaciones federales, Bravo Mena consideró que, frente al control de Morena, estas coaliciones “valen la pena”.
Cuando se plantea que lo importante es superar el aparato autoritario que ha montado Morena para las elecciones -si ya controla órganos electorales, los recursos públicos– (…) las alianzas valen la pena”.
Luis Felipe Bravo Mena, expresidente del PAN.
Añadió que los resultados del PRI en Coahuila “no son una sorpresa”, ya que el partido ha construido un aparato territorial desde el gobierno estatal y mediante recursos públicos, en un modelo similar al que Morena despliega a nivel nacional.
(Luis Felipe Bravo Mena/Facebook)
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Debemos dejar una “ventanita” para las alianzas
Aunque la estrategia de Jorge Romero, dirigente del PAN, prohíbe las alianzas con el PRI, Cecilia Romero, expresidenta del blanquiazul, sugirió matizar la postura y “dejar una ventanita abierta”.
Sostuvo que los resultados del PAN en Coahuila responden a diversos factores, incluidos “errores” internos del partido, por lo que no debe descartarse una revisión de la política de alianzas.
Aun así, planteó la necesidad de considerar la estrategia del PAN en el contexto actual del país para mantener “una ventanita” en la decisión de no unirse políticamente con otros partidos como el PRI. Esto permitiría evaluar alianzas solo en circunstancias específicas y tras un análisis profundo.
“Lo de la ventanita debimos haberlo hecho cuando se tomó la decisión de no ir en alianza y no lo hicimos, pero en la política nada es imposible, nada más que la muerte, y todo lo demás se puede replantear, discutir y analizar a la luz de lo que es el mayor bien posible”.
Cecilia Romero, expresidenta del PAN.
Por ello, consideró que en algún momento y en algún estado puede optarse por una candidatura común o por una negociación política distinta a la prohibición total de alianzas, dependiendo de las circunstancias locales.
Aunque aclaró que el PAN no puede “echarse en los brazos de las alianzas”, ya que estas no resuelven los problemas por sí mismas, dijo que sí pueden considerarse como herramientas estratégicas en contextos específicos.
Al analizar los resultados electorales del PAN en Coahuila, señaló que, de haber ido en alianza con el PRI, los resultados pudieron ser distintos, aunque también “engañosos”, al considerar la presencia del voto útil.
Consideró que esto se debe a que las personas que tradicionalmente votaban por el blanquiazul no lo hicieron por temor a un triunfo de Morena y optaron por apoyar al PRI.