“Los partidos que se celebren en ciudades del norte o costeras, especialmente en Canadá y a lo largo de la costa del Pacífico de Estados Unidos, probablemente experimentarán temperaturas relativamente templadas.
“Por el contrario, los partidos en zonas más meridionales e interiores de Estados Unidos y México estarán sujetos a temperaturas significativamente más altas, que con frecuencia alcanzarán o superarán los 30 °C, con la posibilidad de periodos de calor extremo durante el día”, apunta el estudio.
Además de los futbolistas, miles de aficionados podrán verse afectados al tener que permanecer sentados bajo la luz solar directa en condiciones de calor intenso durante largos periodos de tiempo en los juegos, consideró Julien Périard, director del Instituto de Investigación del Deporte y el Ejercicio de la Universidad de Canberra, para el Science Media Centre .
Alrededor de una cuarta parte de los 104 partidos se jugarán en condiciones donde se superarán los 26°C de temperatura de bulbo húmedo, un índice que mide la capacidad del cuerpo humano para enfriarse.
Cinco partidos podrían superar los 28°C en este mismo índice, el cual es el límite establecido por la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPro, por sus siglas en francés) para que se aplacen los encuentros.
Desde 1994, la temperatura media a nivel global se ha incrementado entre 0.5 y 0.7 °C, además se ha presentado una intensificación de los efectos del cambio climático, entre ellos las olas de calor.
La FIFPro recomienda realizar pausas de enfriamiento e hidratación al llegar a los 26 °C y aplazar los partidos si se alcanzan los 28 °C, aunque las directrices de la FIFA indican pausas para enfriamiento e hidratación a los 32 °C.