Ha logrado incrementar la producción de biológicos mediante alianzas público-privadas estratégicas.
Por eso, México lo tiene en la mira como ejemplo a seguir ahora que el gobierno busca retomar la producción nacional de vacunas y consolidar la industria farmacéutica local.
Las autoridades de salud mexicanas acordaron con el Ministerio de Salud de Brasil la creación de un comité bilateral para negociar la transferencia de tecnología farmacéutica.
El secretario de Salud, David Kershenobich, visitó el país sudamericano la segunda semana de abril. Ahí exploró la posible adhesión de México a la Coalición Global de Vacunas y Medicamentos (Gavi, por sus siglas en inglés), una asociación público-privada internacional que apoya el acceso a vacunas.
Y con el director del Instituto Butantan, Esper Georges, abordó posibles oportunidades de cooperación en el desarrollo de vacunas, biológicos, antivenenos y biotecnología CarT Cells, una inmunoterapia genética avanzada para el tratamiento de cánceres de la sangre, como la leucemia.
También acordaron la creación de un grupo técnico para fortalecer a Birmex con las mejores prácticas, el laboratorio público mexicano que hace 40 años fabricaba unos 50 millones de dosis. Pero distintos fallos acabaron con esa producción que hoy busca rescatar el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Enseñanzas para Birmex
A diferencia de Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), el Instituto Butantan se mantiene activo en la producción de vacunas y antivenenos a más de 100 años después de su fundación.
Su éxito tiene base en la construcción de alianzas: con las autoridades sanitarias brasileñas, organismos internacionales, universidades, fundaciones y farmacéuticas, un modelo que México quiere implementar.