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Lo que sigue tras la solicitud de EU para que Rocha Moya y otros políticos sean extraditados

Luego de la acusación en contra del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros políticos, la FGR ya analiza las solicitudes de detención provisional con fines de extradición hechas por EU.
jue 30 abril 2026 05:59 PM
rocha moya
El gobernador Rubén Rocha Moya rechaza las acusaciones por sus presuntos vínculos con el narcotráfico presentadas en Estados Unidos. Acusa que se trata de un ataque en contra de la llamada ''Cuarta Transformación''. (Foto: Graciela López Herrera/ Cuartoscuro)

Luego de que el fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, y el administrador de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Terrance C. Cole, anunciaron la apertura de una acusación formal en contra del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve políticos, por presuntamente tener vínculos con el narcotráfico, el Gobierno de México ya analiza las solicitudes de extradición presentadas por EU.

En medio de los cuestionamientos por la falta de pruebas contundentes y un posicionamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum en defensa de la soberanía nacional, se abrió también un frente de tensión jurídica y diplomática entre ambos países, pues, aunque los acusados ​​se presumen inocentes, las autoridades estadounidenses ya promovieron solicitudes de detención provisional con fines de extradición.

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De acuerdo con información oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el martes 28 de abril por la noche se recibieron 10 solicitudes de detención provisional con fines de extradición por parte del gobierno estadounidense.

Un día después, conforme al marco de la Ley de Extradición Internacional, dichas solicitudes fueron turnadas a la Fiscalía General de la República (FGR) para su análisis jurídico.

El tema escaló cuando este miércoles 29 de abril el Departamento de Justicia de los EU, a través de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, hizo público el levantamiento de cargos en contra de 10 ciudadanos mexicanos, entre ellos el gobernador de Sinaloa, el senador Enrique Inzunza Cázarez y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil.

La difusión incluyó un documento denominado “Acusación de Reemplazo Bajo Reserva”, lo que generó inconformidad en la cancillería mexicana por la aparente violación al principio de confidencialidad que rige estos procedimientos internacionales.

“Los documentos que fueron recibidos por parte de la Embajada de los EU, de acuerdo a la revisión jurídica de la SRE en el marco del Tratado de Extradición bilateral, no cuenta con elementos de prueba para poder determinar la responsabilidad de las personas de las cuales se solicita la detención provisional con fines de extradición”, destacó Relaciones Exteriores en un comunicado e informó que la FGR será la instancia encargada de determinar si existen bases jurídicas suficientes para proceder.

Asimismo, anunció el envío de un “extrañamiento” a la Embajada de EU por la divulgación pública del caso, algo contrario a lo establecido en los tratados internacionales.

La FGR confirmó este miércoles que analizará la documentación recibida para "establecer, con toda exactitud, si existen los elementos probatorios necesarios”, además de que iniciará una investigación paralela para verificar si las acusaciones estadounidenses cuentan con sustento legal que permita solicitar órdenes de aprehensión en México.

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La FGR precisó que la legislación mexicana exige “datos de prueba que infieran la posibilidad de que alguna persona ha cometido un delito” como condición indispensable para cualquier acción judicial y precisó que, en este caso, no hay elementos probatorios suficientes que aporten evidencias contundentes sobre los hechos.

Además, recordó que, en el caso de funcionarios con fuero, como gobernadores o senadores, se requiere un juicio de procedencia previo para retirar la inmunidad procesal.

La posible extradición del gobernador de Sinaloa hacia EU ha abierto un debate jurídico y político sobre los alcances del tratado bilateral de extradición entre México y Estados Unidos y sobre el papel que desempeña el gobierno mexicano en este tipo de procedimientos.

El Tratado de Extradición entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América precisa que "solo se concederá la extradición si se determina que las pruebas son suficientes, conforme a las leyes de la parte requerida, bien para justificar el enjuiciamiento del reclamado si el delito del cual se le acusa hubiese sido cometido en ese lugar, bien para probar que es la persona condenada por los tribunales de la Parte requirente".

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En entrevista, el académico en Relaciones Internacionales de la IBERO Puebla, Edmundo Meza Rodríguez, explicó que el proceso en Estados Unidos apenas se encuentra en una fase inicial.

“Lo que nos encontramos es en una acusación formal... eso significa que determina que existe una cierta causa probable para llevarlos a detención, pero eso no significa que aún sean considerados culpables”, explicó.

Precisó que las acusaciones provienen de un gran jurado federal en Nueva York, instancia que cuenta con amplias capacidades para investigar delitos como narcotráfico y terrorismo, lo que implica que “no es un tribunal cualquiera” y que dispone de los recursos para avanzar con mayor rapidez en los procedimientos.

Sobre la posibilidad de una detención provisional con fines de extradición, Meza aclaró que aún no se cumplen las condiciones legales necesarias, pues el procedimiento requiere una validación judicial en ambos países:

“Para que haya un proceso de extradición, lo necesita requerir un juez, pero para eso ya necesita correr un proceso legal… la única realidad es que no estamos en esa etapa”, comentó.

En ese sentido, destacó que los procesos “no están completamente definidos” y que aún no se alcanza la etapa judicial que permite –si es el caso– formalizar la entrega de los acusados.

Asimismo, señaló que hay una diferencia de estándares probatorios entre ambos países, pues, pese que “para el gran jurado de los Estados Unidos son suficientes pruebas, para el gobierno mexicano no son las suficientes”.

El académico abundó que esto explica la cautela de las autoridades nacionales en esta fase del procedimiento e insistió que un juez mexicano tendría que "determinar si avala o no el formato de extradición que está solicitando un país extranjero”.

Meza Rodríguez alertó también sobre el contexto político de estas acciones, al señalar que Estados Unidos impulsa estrategias de “securitización” en la región, es decir, procesos mediante el cual actores políticos transforman asuntos ordinarios de migración, salud o medio ambiente en "amenazas a la seguridad", particularmente hacia países con los que comparte intereses estratégicos como México.

Consideró que esto puede incidir en la forma en que se procesan este tipo de casos.

Desde su perspectiva, el caso no puede desvincularse de una estrategia más amplia de seguridad y presión regional impulsada desde EU. Bajo esa perspectiva, el académico advierte que el caso puede funcionar como un instrumento de presión en múltiples frentes, lo que incluye negociaciones comerciales y temas de seguridad.

“Puede ser un juego político, una carta política, para presionar a las negociaciones comerciales y también por la presión de la muerte de agentes de la CIA”, agregó.

De acuerdo con Virginia Petrova Georgieva, profesora e investigadora del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana (IBERO) de la Ciudad de México (CDMX), la solicitud presentada por las autoridades estadounidenses debe cumplir con requisitos específicos establecidos en el Tratado Bilateral de Extradición y en la Ley de Extradición Internacional mexicana.

La académica explicó que “es muy difícil que, únicamente por falta de pruebas, se niegue una extradición”, ya que el proceso puede ampliarse mediante requerimientos adicionales y mantener abierta la cooperación bilateral.

Detalló además que el artículo 6 del tratado bilateral establece que la extradición solo procede si EU presenta las pruebas suficientes y convincentes que permitan acreditar que la persona reclamada probablemente cometió el delito por el cual se le acusa. En este caso, se trataría de presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y la participación en delitos relacionados con delincuencia organizada y narcotráfico.

Sin embargo, Petrova señaló que el artículo 12 del mismo tratado permite al gobierno mexicano solicitar pruebas adicionales si considera que la evidencia inicial no es suficiente, lo que significa que la falta de pruebas no implica automáticamente una negativa de extradición, sino que abre la posibilidad de ampliar la investigación y fortalecer el expediente.

Detalló que, ahora que la SRE ya recibió la solicitud formal y la turnó a la FGR, esta será la dependencia encargada de analizar las pruebas presentadas e informar si se consideran suficientes. En ese supuesto, Relaciones Exteriores ya puede solicitar la detención provisional del acusado y presentarlo ante un juez.

El juzgador por su parte revisará si hay causales legales para negar la extradición, como que se trate de un delito político, que exista riesgo de pena de muerte, que ya haya sido juzgado por el mismo delito o que tenga algún fuero especial que impida el proceso. En el caso de Rocha Moya, según Petrova, ninguna de las causales parece aplicar.

No obstante, dijo que la decisión final no corresponde al Poder Judicial, sino al Ejecutivo federal, es decir, a la presidenta Claudia Sheinbaum, determinar si procede o no la entrega a EU.

En medio de esta controversia, Sheinbaum fijó su postura durante la conferencia mañanera. Afirmó que se basa en tres ejes: legalidad, justicia y soberanía.

En un posicionamiento público dirigido “al pueblo de México”, declaró que cualquier acción dependerá estrictamente de la evaluación de la FGR.

"Si la Fiscalía General de la República, que es la autoridad competente, recibe pruebas contundentes e irrefutables, conforme a la legislación mexicana o en su propia investigación encuentra elementos constitutivos de un delito, deberá proceder conforme a derecho bajo nuestra jurisdicción. Sin embargo, si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político", apuntó.

Sheinbaum también fue categórica respecto a la soberanía nacional: “Bajo ningún motivo vamos a permitir la intromisión o injerencia de un gobierno extranjero en las decisiones que le competen exclusivamente al pueblo de México”.

Al respecto, el investigador de la IBERO consideró que la estrategia de cautela es consistente con la complejidad del escenario, aunque no está exenta de costos.

“Tiene que demostrar que es soberana, que es autónoma… pero por el otro lado tiene que tener la prudencia de manejarse con Estados Unidos”, aseveró.

Este equilibrio refleja lo que describió como un “doble dilema”, en el que cualquier decisión puede tener implicaciones sistémicas para la relación bilateral y la estabilidad interna.

El especialista alertó además sobre el riesgo de acciones unilaterales por parte de EU, especialmente bajo liderazgos con antecedentes de ruptura de protocolos, como, dijo, sucedió en Venezuela con el expresidente Nicolás Maduro a inicios de año.

“La cuestión es que Donald Trump ha hecho acciones que se saltan precisamente estos procesos… esa es la amenaza… que podría conllevar acciones unilaterales de los Estados Unidos hacia México”, agregó.

En este sentido, no descartó el uso político de este caso en el contexto interno estadounidense. “No está nada lejano que utilice esto también el tema de México para sus fines políticos… para mantener o incluso fortalecer el apoyo dentro de los Estados Unidos”, dijo.

La American Society of Mexico llama también al gobierno mexicano a responder con “celeridad, transparencia y plena disposición institucional” ante los mecanismos de cooperación judicial activados por Estados Unidos.

En un comunicado, la organización subrayó que la cooperación bilateral en materia de seguridad “no es optativa”, sino un compromiso derivado de tratados y acuerdos vigentes entre ambos países.

Advirtió que “la gravedad del contexto exige respuestas institucionales a la altura del desafío” y subrayó que la relación bilateral trasciende lo judicial y tiene implicaciones económicas y de seguridad.

“La credibilidad de México como socio estratégico –económico, comercial y de seguridad– se juega también en la forma en que enfrenta estas circunstancias”, indicó, al tiempo que recordó que la relación entre ambos países “no puede sostenerse de manera duradera sin una cooperación genuina en materia de Estado de derecho”.

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