Un relevo en plena crisis ambiental
El pasado viernes, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó sobre la designación de González Hernández como Directora Ejecutiva de la ASEA, órgano desconcentrado de esa dependencia.
Dicho nombramiento se produce tras semanas de presión pública, luego de que se registró un derrame de hidrocarburos en el Golfo de México —con impacto en costas de Veracruz y Tabasco— y un incendio en las inmediaciones de la refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco.
Derivado de los incidentes, ambientalistas y pobladores han acusado que hubo fallas en la reacción institucional. En el caso del derrame, comunidades afectadas reportaron la contaminación desde inicios de marzo, pero la respuesta de autoridades, incluida la ASEA, tardó más de 10 días.
De acuerdo con la organización Red Corredor Arrecifal del Golfo de México el derrame ya tiene una extensión de 63 kilómetros de litoral, lo que representa la totalidad del corredor de arrecifes de la zona, con un impacto en los ecosistemas y poblaciones que la organización calificó como "devastador".
"Este desastre ambiental evidencia como el Golfo de México opera como zona de sacrificio ante los riesgos e impactos que implica la industria petrolera, así como la falta de capacidades y protocolos efectivos para su prevención, atención y mitigación", publicó la red en Instagram.
En la conferencia matutina de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que la Fiscalía General de la República ya investiga el caso e informó que la contaminación se habría originado desde una embargación privada.
A este incidente se suma una explosión registrada el pasado 17 de marzo en las inmediaciones de la refinería Dos Bocas, en Tabasco, la cual dejó cinco víctimas mortales, según informó Pemex en un comunicado.
Posterior al incidente, se registró una fuga de petróleo que habría provocado la contaminación del Río Seco, al que fueron enciados 350 trabajadores para trabajar en su contención.
La Capitanía del Puerto Regional de Dos Bocas limitó la navegación y las actividades marinas en este río, pos los riesgos que representaba la presencia del hidrocarburo.
Ambos incidentes pusieron bajo escrutinio los protocolos de seguridad existentes para la atención de incidentes en la infraestructura energética, así como la respuesta que las autoridades ambientales.