La propuesta de eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) como lo plantea la iniciativa de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum puede restar certeza al resultado a la jornada electoral, por lo que expertos consideran que es innecesario suprimir una herramienta que desde hace tres décadas aporta transparencia en un sistema marcado por la desconfianza.
La eliminación del PREP pone en riesgo la certeza de los resultados electorales
El PREP es una herramienta que permite conocer desde la misma noche de la jornada electoral los resultados preliminares de la elección en tiempo real. Los resultados son preliminares, informativos y no definitivos y salen de una muestra representativa de casillas, de las cuáles se suman los votos contabilizados por los funcionarios de casilla.
El Programa se instauró por primera vez en 1994 durante la primera elección presidencial a cargo del entonces Instituto Federal Electoral (IFE) y por años ha contribuido a dar certeza en la noche de la jornada electoral.
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¿Un PREP innecesario?
La mandataria federal explicó que si el conteo distrital se inicia desde la noche del día de la elección, se pueden tener resultados de la mayoría de los distritos al día siguiente, por lo que el PREP resulta innecesario.
“No vemos la necesidad de que haya PREP, sino ya, directamente el conteo distrital", señaló la presidenta al presentar su propuesta para reducir las elecciones .
El exconsejero electoral Arturo Sánchez Gutiérrez expone que suprimir el PREP tendrá como efecto, además de tardanza en arrojar los resultados oficiales, un periodo de vacío de información, lo que puede generar incertidumbre y dudas ciudadanas sobre los votos.
“Esto puede generar desde desconfianza hasta falta de claridad en cómo se están llevando los cómputos de los votos”, alerta el especialista en temas electorales.
Para Javier Rosiles, profesor de la Universidad de la Ciénega de Michoacán (Ucemich), cuando una herramienta funciona bien, no hay necesidad de cambiarla y eso eso pasa con el PREP.
“El PREP me parece una buena idea porque la gente sabe cómo van los resultados y creo que el PREP, complementado con los conteos rápidos, resolvían bien el darle certeza al resultado”, plantea.
Juan Manuel Ortega, profesor del Departamento de ciencia política y relaciones internacionales de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tec de Monterrey, explica que puede ser que el PREP tenga un costo, pero da garantía y certidumbre.
"¿Por qué existe el PREP? Porque es el resultado de nuestra desconfianza. El PREP da una idea de cómo van las cosas. No era el resultado final, pero sí te daba una idea, certeza", afirma.
Cuando las casillas cierran en México, comienza el conteo de los votos por parte de los funcionarios de casilla y a las 20:00 horas comienza la publicación de Programa de Resultados Electorales Preliminares, mediante los que se presentan resultados no definitivos, pero que permiten a los ciudadanos conocer cómo avanzan los resultados de la jornada electoral.
Con la posible eliminación del PREP, los mexicanos se irán a la cama sin conocer los posibles resultados de elección, pues lo que verán es el avance de la cómputo de las casillas, traerá mayor carga para el órgano electoral, el cual como parte de la reforma se prevé tenga una reducción de recursos de 25%.
"El problema es que le estamos cargando tareas a los institutos y les estamos restando en tanto estructura como en recursos, ahí está el problema", agrega Rosiles.
El exconsejero Arturo Sánchez explica que también implicará no contar votos en cada casilla ni exponer los resultados afuera de cada una, si no realizar el traslado de paquetes a las juntas distritales y realizar ahí los cómputos el mismo día de la jornada electoral; pero eso que será ágil en las ciudades, no lo será en estados con comunidades rurales o de difícil acceso.
“No es el caso en toda la República y menos en los estados más rurales de la República”, recuerda. En entidades como Oaxaca, Chiapas o en Yucatán, donde no podrán iniciar los cómputos hasta que no lleguen todos los paquetes de las zonas más incomunicadas, pues solo con el cómputo del 100% se puede saber si la diferencia entre ganador y su más cercano competidor es de 1% de votos, en cuyo caso procede el recuento total.
De aquí a que se cierren las casillas hasta que se realiza el cómputo en cada distrito, vamos a tener un vacío (...) Y esto es lo que genera dudas o falta de certeza. Mucha gente empezará a decir, ‘pues quién sabe dónde está el paquete en el que yo voté’
Una reforma que casi nace muerta
Aun cuando Morena y sus aliados tienen los votos necesarios para aprobar una reforma constitucional, en esta ocasión el futuro es incierto, pues a pesar de las reuniones no cuenta con el aval del PT y PVEM.
La diferencia radica en el eliminación de las listas de legisladores plurinominales de los partidos, la reducción de financiamiento a los partidos y la fiscalización, según ha señalado el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal.
Y la propia presidenta sabe que no hay consenso. Al presentar su reforma afirmó que era obligación suya enviar la iniciativa pero dependerá de cada partido si la aprueba o no , pero de cualquier manera, dijo, será un triunfo.
“La oposición va a decir: ‘Ay, es una derrota de la presidenta’. No, al contrario, es una victoria, porque no cedí frente a lo que pudiera ser una negociación para poder, que todo mundo aprobara lo mismo por consenso”.
Javier Rosiles explica que además de los desencuentros por los cambios a la figura de plurinominales, hay otro elemento central que les impide acompañar la iniciativa: la reducción de recursos públicos.
“Hay dos temas por los que esos partidos no podrían acompañar la iniciativa. El primero es el recorte brutal a sus recursos y hay un tema escondido que la disminución en los minutos de radio y televisión. Como partido mediano, partido chico, que han sobrevivido gracias a los plurinominales, al presupuesto que se les dota y al tiempo de televisión, no pueden acompañar la iniciativa”, afirma.
Juan Manuel Ortega considera que por el contenido de la reforma y la falta de consensos con los aliados puede ser que la propia presidenta no esté interesada en que en este momento en un cambio al sistema electoral.
"La propuesta es muy riesgosa. A lo mejor la presidenta tampoco está tan interesada en hacer una reforma electoral en este momento. ¿No? ¿Por qué? Porque la reforma electoral a todas luces muestra un intento de Morena por controlar el poder, las elecciones en México, y eso no es bueno. Entonces, puede ser plan con maña", considera.