La vacuna contra el sarampión es la forma más efectiva y segura de prevenir la enfermedad, tanto en niños como en adultos; sin embargo, este biológico no está exento de posibles efectos secundarios.
Si bien las vacunas SR (sarampión y rubéola) y SRP (sarampión, rubéola y paperas) son bien toleradas por la gran mayoría de la población, algunas personas pueden experimentar ciertos efectos adversos.
Es importante tomar en cuenta que las reacciones graves a la vacuna son muy poco comunes, por lo que los efectos esperados suelen ser molestias leves que no complican de forma relevante la vida de quien recibe la inyección.