De acuerdo con el documento, 57% de niñas, niños y adolescentes de entre 1 y 14 años en México sufrió algún tipo de disciplina violenta, principalmente en el ámbito doméstico.
La forma más común es la agresión psicológica, como gritos, humillaciones o amenaza, seguida del castigo físico. El informe advierte que estas prácticas no solo son ineficaces para la crianza, sino que generan daños duraderos en la salud mental y emocional.
“Cuando mis padres me pegan, me siento mal porque no hay razón para que me hagan eso”, relata un menor en México, cuyo testimonio fue incluido en el informe para ilustrar el impacto cotidiano de la violencia doméstica en la niñez.
El estudio subraya que la violencia en contra de la niñez rara vez es un hecho aislado. “La violencia no lastima solo por un día: deja huellas para toda la vida”, señala el informe, al advertir que las experiencias de abuso en la infancia aumentan el riesgo de problemas de salud mental, dificultades de aprendizaje y de reproducir ciclos de violencia en la edad adulta.
Además de la violencia en el hogar, las infancias en México enfrentan riesgos crecientes vinculados a la violencia armada, especialmente en contextos donde operan pandillas y crimen organizado.
El informe documenta que menores de entre seis y 10 años pueden ser reclutados por estos grupos, mientras que adolescentes están expuestos a homicidios, extorsión y explotación.
“Niños y niñas de tan solo 10 años y a veces de apenas seis o siete, son reclutados por pandillas”, advierte el documento.
La violencia sexual es otro problema crítico. En el caso de México, datos incluidos en el informe indican que una proporción significativa de mujeres jóvenes reporta haber sufrido violencia sexual antes de los 18 años.