"Dolor e injusticia"
Aunque es la primera vez que el rey aborda la cuestión, ya el Gobierno español de izquierda había hecho gestos hacia México. En octubre pasado, al inaugurar precisamente la exposición que este lunes visitó el rey, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, recordó el "dolor e injusticia" causado a "los pueblos originarios" en América.
"Hubo injusticia, justo es reconocerlo hoy, y justo es lamentarlo. Porque esa es también parte de nuestra historia compartida y no podemos ni negarla ni olvidarla", dijo Albares.
Unas palabras bien recibidas por Sheinbaum, quien las tomó como el "primer paso" del Gobierno español para reconocer los abusos cometidos.
Pocos días después, el presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, aseguró que normalizar las relaciones con México era una "prioridad" tras años de tensiones.
Sánchez reconoció los "claroscuros" de la historia compartida y subrayó que reconocerlos es clave para construir relaciones más sólidas.
Mesoamérica, una región que comprendía partes de México y Centroamérica, tenía una población estimada de entre 15 y 30 millones de personas cuando el conquistador Hernán Cortés llegó en 1519 con un ejército de varios cientos de hombres, trayendo caballos, espadas, armas de fuego y también la viruela.
Tras un siglo de batallas, masacres y epidemias, solo quedaba entre uno y dos millones de habitantes autóctonos.