Pero en México disminuyeron las coberturas. En 2024, solo 79.8% de los niños contaba con la primera dosis de alguna de las vacunas antisarampión. La segunda dosis tenía una cobertura de apenas 69%.
Esto fue decisivo para que el brote de sarampión se extendiera en México, a donde llegó con casos importados de otros países. El riesgo de que iniciaran los contagios en el país también era elevado por compartir frontera con Estados Unidos. Ahí, sobre todo en Texas, inició la transmisión a finales de enero, semanas antes que en México.
Así que, a pesar de los esfuerzos de la Secretaría de Salud, que implementó respuestas de acción rápidas y desde el año pasado aplica miles de vacunas, el brote sigue vigente.
La dependencia estima que solo 5% de los contagios están activos, una proporción mucho menor a la reportada en el pico más álgido del brote. Sin embargo, las autoridades no lograron su meta de eliminar el brote por completo a más tardar en noviembre pasado.